Si todavía no habéis vivido esta fiesta, no dudéis en hacerlo alguna vez en vuestra vida, es una experiencia única donde además podéis visitar, de paso, el castillo de Buñol del que hablamos en nuestro artículo del Castillo de Buñol. 

Además, desde que la fiesta no está tan masificada debido al control y venta de tickets, es mucho más recomendable su visita. Pero la Tomatina no es solo lanzarse tomates a diestro y siniestro. La fiesta es un día de convivencia y de experiencias para todos aquellos que la visitan, un día de “germanor”, donde la música, la gastronomía, la fiesta y las actividades, hacen de un día especial para todo aquel que acuda.

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Protesta que hubo en Buñol en 1957 para que la fiesta volviese (entierro del tomate).

Por cierto, ¿conocéis la historia de la Tomatina? Existen tres interpretaciones, aunque de las tres, la más fiable (según muchos), es la que aparece en la página oficial de la Tomatina y la que en la población se cuenta, donde los más mayores dan fe de ello.

La fiesta comenzó a ser popular en el resto de España gracias al reportaje de Javier Basilio, emitido en el programa de Televisión Española Informe semanal en 1983 y que puede consultarse en el Archivo histórico – Hemeroteca de RTVE.es. Desde entonces, año a año crece el número de participantes y el entusiasmo por La Tomatina. El éxito ha llevado a que La Tomatina de Buñol fuera declarada en 2002 Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría General de Turismo. Aquí os dejamos las tres interpretaciones, siendo la “oficial” la primera de ellas:

  • La versión más fiable históricamente es la que aparece en la página oficial de “La Tomatina”, donde dice que todo comenzó el último miércoles de agosto del año 1945, cuando unos jóvenes pasaban el rato en la Plaza del Pueblo para presenciar el desfile de gigantes y cabezudos y otros actos de la fiesta. Los chicos decidieron hacerse un hueco dentro de la comitiva de un desfile con músicos, gigantes y cabezudos. El ímpetu de los jóvenes hizo que cayera un participante que, preso de la ira, empezó a golpear todo lo que encontraba a su paso. Por un capricho del destino, allí había un puesto de verduras que fue pasto de la multitud enfurecida: la gente empezó a tirarse tomates de unos a otros hasta que las fuerzas del orden público pusieron fin a aquella batalla vegetal. Al año siguiente, los jóvenes repitieron el altercado de forma voluntaria y llevaron los tomates de su casa. Aunque la policía disolvió en sucesivos años la reciente tradición, los chicos, sin saber nada, habían hecho historia. En el artículo de un vecino de la población conocedor de la historia, venanciferrer, nos cuenta que la fiesta no era ni legal, ni ilegal, simplemente se reunían cuadrillas de jóvenes de Buñol, y otras personas participantes, y se liaba la batalla entre todos y que, incluso, se había dado una cierta permisividad, a pesar de algunos incidentes, como la detención de unos jóvenes en 1949, por atizarle varios tomatazos a un motorista que pasaba por las Ventas, mientras se celebraba la Fiesta. La Tomatina fue prohibida a principios de los 50 (1956), por culpa de un falangista que fue tomateado, cosa que no gusto nada a este hombre y que tras reunirse con el alcalde, éste decide suspender la TOMATINA. Aquello no disuadió a sus participantes. El pueblo habló y la fiesta volvió a permitirse, uniéndose más participantes y tornándose cada vez más frenética. La fiesta, en señal de protesta, celebró “el entierro del tomate”: una manifestación en la que los vecinos portaron un ataúd con un gran tomate dentro. El desfile se acompañó con una banda de música que interpretaba marchas fúnebres y su éxito fue total. Finalmente se permitió la Tomatina y se instauró la fiesta de forma oficial.
Recorte de una revista de Montevideo.

Recorte de una revista de Montevideo.

  • Otro de sus posibles origines es el que cuentan algunos historiadores, donde la fiesta se debe a una broma de mal gusto. Todo empezó cuando un hombre  que estaba en la plaza del pueblo, cantando y tocando música, empezó a recibir “tomatazos” de un grupo de jóvenes que le escuchaban. Estos jóvenes utilizaron los tomates de un puesto de frutas y verduras de la plaza. Casualidades de la vida, que todo el mundo que había en la plaza decidió unirse y terminó en una batalla de tomates, donde al año siguiente y el resto de ediciones, se conmemoró este inicio. 
  • Este origen puede que no guste tanto, ya que sitúa el origen de la Tomatina fuera de nuestra comunidad. Cuentan en un pueblo de Zaragoza, en Tarazona, que la Tomatina de Buñol fue realmente impulsada por un personaje turiasonense llamado el “El Deivi”, gran profesional del Cipotegato. Y es que en Tarazona, por si no lo sabíais, se celebra desde mucho antes que en Buñol una fiesta todos los 27 de agosto, llamada el “Cipotegato”, que también es conocida como “Tomatada”, donde curiosamente todo el pueblo se enzarza en batalla campal con tomates en la plaza del Ayuntamiento.  Para situar la fiesta en la localidad de Buñol, se dice que “El Deivi”, en su visita a Buñol en las fiestas del pueblo, hizo la propuesta de adaptar la fiesta a la localidad. Así pues, el pueblo que estaba encantado, recibió de buen agrado la propuesta donde año tras año se ha ido celebrando hasta la actualidad. Además, se cuenta que en ocasiones y a lo largo de la historia de la población, se ha propuesto el nombramiento de una calle en honor al Deivi o una estatua en la propia plaza en alusión a la propuesta que hizo en su día por ser el que trajo la fiesta. 
Fiesta del Cipotegato o Tomatada de Tarazona.

Fiesta del Cipotegato o Tomatada de Tarazona.

Sea cual sea la cierta, de la que nosotros nos fiamos de la primera y de la que uno de sus protagonistas nos cuenta en su blog (venanciferrer.blogspot.com.es), la Tomatina está más que arraigada a Buñol y su tradición, donde volverá de nuevo este año para hacer disfrutar a sus asistentes de una nueva cita. 

 

Por cierto, si queréis vivir la fiesta durante este año como es debido, os dejamos unos consejos:

  • Lleva ropa vieja o que no vuelvas a usar más; lo más probable es que acabe para tirar. Lo ideal: camiseta blanca.
  • Elige zapatillas cerradas que luego puedas desechar pero que se mantengan en tus pies; es preferible a las chanchas, que puedes perder en la batalla del tomate.
  • Las gafas de bucear pueden venirte muy bien. El ácido del tomate pica mucho en los ojos, pero limpia la piel que da gusto. ¡Exfoliación de tomate!
  • Si quieres hacer fotos, utiliza una cámara resistente al agua y a las caídas, o equípala con una funda protectora.
  • Si no eres de Buñol y tienes que hacer noche, no olvides buscar alojamiento con bastante antelación.
  • ¡Llega pronto! Los accesos al casco urbano se cierran pronto y solo se puede entrar andando.
  • Sigue las indicaciones de seguridad y guarda la distancia adecuada con los camiones.
  • Y, por supuesto, disfruta al máximo. Es una gozada liberar adrenalina dando tomatazos a diestro y siniestro durante una hora.

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