Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido por su nombre artístico Nino Bravo (Ayelo de Malferit, Valencia, 3 de agosto de 1944 – Madrid, España, 16 de abril de 1973), fue un cantautor español de balada romántica que, por desgracia​, falleció en un accidente de tráfico a la temprana edad de 28 años.

Para muchos de nosotros, incluso los que no llegamos a verlo en vida, es y será siempre “LA VOZ”. En apenas unos años se convirtió en una de las grandes voces de la balada romántica de los años 60 y 70, quedando para la inmortalidad como una de las mejores voces valencianas de la historia. 

Pasará el tiempo y, sin ninguna duda, sus canciones seguirán escuchándose y persistiendo en el tiempo. Y es que en apenas unos años, desde mediados de 1969 hasta abril de 1973, Nino Bravo grabó un total de 63 canciones, las cuales se han convertido en clásicos románticos por excelencia. Editó un total de 5 discos: 

El último mencionado, se grabó justo semanas antes de fallecer. Pero nuestro querido Nino Bravo no siempre se dedicó a la música, puesto que a muy temprana edad empezó como aprendiz en la joyería Casa Amat. Su primeros pasos en la música fueron con el grupo “Los Hispánicos”, en el año 62, donde más tarde se separaron. Poco tiempo después, tras aventurarse solo, encontró hueco en “Los Superson” como vocalista, pero su gran lanzamiento comenzó en 1968, momento en el cual se presentó como solista en el Festival de la Canción de La Vall d’Uixó. A partir de ahí, comenzó su gran y corta carrera, donde además de sus grandes éxitos llegó a participar en festivales por todo el mundo. “Noelia”, “Mi tierra” o “Te quiero, Te quiero”, entre otras canciones, son algunos de sus grandes éxitos que todavía hoy escuchan otras generaciones. 

“Un beso y una flor”, “Libre” y “América, América”: las canciones de Armenteros y Herrero

A pesar de todo lo mencionado, es posible que muchos no sepan que algunas de las grandes canciones como “Un beso y una flor”, “Libre” o “América, América”, no solo se las debemos, en gran parte, al cantante valenciano, sino también a José Luis Armenteros Sánchez, fallecido el 11 de junio de 2016, y a Pablo Herrero Ibarz.

Quizás para muchos puede que no os suenen estos nombres, o quizás sí, pero es que los inicios de estos músicos y compositores españoles, genios por cierto, fueron con un grupo llamado Los Relámpagos. Los Relámpagos, para situaros, fue un conjunto musical de rock español creado en Madrid en 1961 con el nombre de Dick y los Relámpagos y que evolucionaría con el tiempo, finalmente, con el nombre de Los Relámpagos.

Fueron justamente dos de sus integrantes, los protagonistas de esta historia, los que tras su estancia en la banda de madrileña entre 1965 y 1968, deciden abandonar el proyecto para dedicarse a otros personales en conjunto. Fue el momento en que José Luis Armenteros y Pablo Herrero deciden dedicarse a componer para otros artistas, algo que debemos agradecer por algunas de aquellas canciones que aún hoy siguen formando parte de nuestra vida en algún momento, sobre todo para nuestros mayores que son quienes más las recuerdan con añoranza.

Puede que no fueran tan exitosas como las que le compusieron a Nino Bravo, pero títulos como “La estrella de David” (Juan Bau), “Tengo tu amor”, “Cuéntame” (la de la serie actual), “Cenicienta”, “Eva María” o “La fiesta de Blas” (para Fórmula V); “Como una ola” para Rocío Jurado; canciones para Juan Bau; “Libertad sin ira” para Jarcha (todo un himno durante la transición); o “Latino” para Francisco, entre otras, son parte de las canciones que compusieron y quedaron para la posteridad junto con las del cantante valenciano Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo.

Las canciones que compusieron estos dos hombres para Nino Bravo fueron en 1972 (“Un beso y una flor” y “libre”) y en 1973 (“América, América”), año fatídico éste último por ser el del fallecimiento del cantante valenciano. Libre perteneció al disco de Mi Tierra (1972), el cuarto, aunque antes lo hizo en el sencillo “Libre-Vete” del mismo año, siendo incluso cantada en la Nochevieja de TVE1 ese año; mientras que “un beso y una flor” llevaba por nombre el tercer disco del cantante, siendo “América, América” una canción del quinto y último en vida titulado “volumen 5”.

La voz del cantante valenciano era única, sin ninguna duda, quizás insustituible para muchos de nosotros. Quizás la misma letra en otras cuerdas vocales no hubiese sonado por entonces de la misma manera. Pero hay que reconocer que estos genios compositores de la música, don José Luis Armenteros y don Pablo Herrero, tienen gran parte de culpa de que “un beso y una flor”, en concreto, sea una de las canciones más escuchadas del tan querido y recordado Nino Bravo, canciones que seguramente han sonado en la intimidad de muchas casas para que podamos, como el aquí presente, estar hoy en este mundo.

Para aquel que quiera conocer más sobre la vida de Nino Bravo, puede leer la biografía del cantante valenciano “Nino Bravo. Los años que nos tocó vivir”, escrita por quien lo descubrió y bautizó artísticamente, Miguel Siurán, empresario de espectáculos, director unos años del programa de novedades musicales Discomoder en la capital levantina y editor asimismo, a finales de los mitificados años 60, de la revista Mundo musical.

Síguenos en Facebook: Valencia Bonita

Síguenos en Twitter: @valenciabonita_

Comparte si te gusta en alguna de las siguientes redes sociales:

 

 

 

Compartir16K
Twittear
+1
16K Compartir