El mundo de la bici no es nuevo en la ciudad de Valencia, tal y como ya os explicamos en el artículo de “un pequeño paseo por la historia de la bicicleta en Valencia”, aunque ahora esté más que nunca de moda, o eso se diga, y se trate de fomentar mucho más su uso concienciando a la gente sobre este medio de transporte limpio. De hecho, en estos tiempos de “conversión” donde han aparecido infinidad de carriles bici en la capital, se ha propiciado, en algunos casos, que algunos desempolven de su armario esa bici que estaba cubierta de polvo y añoraba rodar y rodar de nuevo kilómetros.

Quizás sea por eso que haya empresas que vean una nueva forma de hacer negocio con esta nueva concepción o mayor incremento de kilómetros para desplazarse por la ciudad. En el caso de hoy, en nuestro artículo, no vamos a hablaros de un establecimiento que ha sabido aprovechar ese tirón, sino de uno que ha sabido mantenerse durante más de 90 años gracias a su buen hacer.


Para eso, y gracias a una ruta con los amigos de CaminArt, nos trasladamos a los bajos de un edificio de la calle Tundidores, en el nº4 esquina con Estameñería Vieja, donde se sitúa un local que bien vale la pena mencionar por ser de récord (además de disponer de pavimento de cerámica Nolla original). Hablamos de Rafael Abad bicicletas, considerada, nada más y nada menos, la tienda de bicicletas más antigua de España.

Bien es cierto que los inicios de la tienda, allá por 1925, poco tienen que ver con lo que hoy puede verse. Por aquel entonces, Rafael Abad Pérez, abuelo de los actuales propietarios -quien siendo un niño se trasladaría a Valencia desde Teruel con sus padres-, abrió una tienda de ultramarinos en calle de la Purísima (actual Estameñería, dado que la calle de la Purísima era más larga), alquilándose, además, el piso superior para vivir, si bien cabe mencionar que venía de trasladarse de otra tienda abierta en 1922 ubicada en la desaparecida plaza de San Gil, actual calle de la Linterna con la calle de En Gil, donde los jamones “de pega”, principalmente, rellenaban la tienda para aparentar más genero (por no mencionar sus inicios de joven como dependiente en una tienda cercana a la calle de La Paz, en la que dormía incluso para ahorrar y abrir, finalmente, la ubicada en plaza de San Gil).

Detalles de la tienda de Rafael Abad bicicletas. Fotos valenciabonita.es

Por entonces, durante un tiempo y en los primeros años, en aquella tienda de comestibles, en su mayoría, se intentó adaptar a los nuevos tiempos de modernización, introduciendo nuevos géneros como las máquinas de coser y hacer punto, los fonógrafos, radios y, por último, a lo que única y exclusivamente se dedican hoy en día: las bicicletas, tal y como puede leerse en el fantástico libro de Comercios Históricos de Valencia. Convivieron, incluso, todos estos productos en la misma tienda durante algún tiempo, donde uno podía comprarse cualquier alimento habitual de una tienda de ultramarinos como adquirir recambios de bici de mujer, de hombre o de niño, ya que en aquellos tiempos se diferenciaba las bicis por género, donde hubo también espacio para artículos de coche y recambios de moto.

Rafael Abad bicicletas. Foto valenciabonita.es

Rafael Abad bicicletas. Foto valenciabonita.es

Rafael Abad llegó incluso a tener estand en la Feria de Muestras de Valencia, donde se anunciaba como “casa con accesorios, agujas y piezas de recambio para toda clase de máquinas de coser y bicicletas”. 

Ya con el negocio sentado como venta de máquinas tricotosas y bicicletas, principalmente, que con el tiempo solo quedaría como tienda de bicicletas, Rafael Abad basa su venta, principalmente, en la venta de bicicletas BH con añadidos, sin ser modificadas ni en precio ni marca del producto de origen, hasta que finalmente BH prohíbe la distribución de su marca en la tienda valenciana retirándoles la concesión por no estar de acuerdo en las prácticas utilizadas.

Esto conllevaría a Rafael buscar una solución, la cual fue pasarse a la competencia, que por entonces era la empresa fundada en Vitoria por don Luis Iriondo en 1948: bicicletas Iriondo, quienes comercializaban bajo las marcas CIL o Super CIL. Mencionar que Iriondo fabricó bicicletas y ciclomotores Terrot bajo licencia de la marca francesa Peugeout, pero al ser esta marca absorbida por la marca automovilística en 1958, Iriondo S.A. continuó la fabricación bajo la marca Torrot hasta su desaparición en los primeros años ochenta sustituyendo una vocal por otra, naciendo así nació Torrot, conocida por sus robustas bicicletas de paseo y carretera.

En este caso, las bicicletas fabricadas en Vitoria se vendían bajo la marca comercial de Abad, las cuales ya tenían los añadidos introducidos y bajo unos precios que atraían al consumidor por ser exclusivas y más baratas que BH. Una de estas piezas de añadido eran, por ejemplo, los cuadros de Prieto, hoy convertida en tienda de recambios de motos. Tal y como nos cuentan desde el libro de ¿Cuánto sabes de la Comunidad Valenciana? Logros, méritos y récords extraordinarios, son numerosas las penurias que pasa la familia Abad, sobre todo en la época anterior a la Guerra Civil, en la propia contienda, en época de posguerra o en las diferentes riadas, aunque en Valencia no sufrieron sus consecuencias (fue la tienda de Alzira, en 1982 y 1987, la más afectada por las riadas). 

En la actualidad, y desde el fallecimiento de Rafael Abad Pérez en 1968, la tienda está a cargo de Rafael Abad Cosme, hijo del fundador, ayudado por los nietos, sobre todo por Martín Abad, nieto y actual gerente de aquel hombre que en los años 20 decidió emprender para crear la que hoy está considerada como la tienda de bicicletas más antigua de España, convertida en una empresa familiar que va por la tercera generación y que cuenta, en estos momentos, con cuatro tiendas (la de la calle Tundidores y calle Lorca en Valencia; en San Vicente Ferrer, Gandía; y en calle Méndez Núñez, Castellón). La tienda protagonista de nuestro artículo, la más antigua, tiene un horario de apertura al público de 09:30 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:30 horas de lunes a viernes, donde los sábados tan solo abren por las mañanas. No tenemos duda alguna que el legado de los Abad continuará mucho tiempo más con la siguiente generación.

 

 

 

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