La obra de nunca acabar. Así es conocida la reforma de la sede histórica de la Delegación del Gobierno de Valencia, el Palacio del Temple, un monumento neoclásico protegido que arrancó las obras de reforma en 2005 (su proceso de rehabilitación), pero que, a lo largo de los años, ha sufrido varias paralizaciones, retrasando la espera de su apertura. Lleva en obras más tiempo que el que se empleó para su construcción, hace ya dos siglos. Un auténtico culebrón mientras Delegación sigue provisionalmente en un edificio de la calle Colón.

Los motivos de su retraso han sido varios: desde restos arqueológicos encontrados en las obras que obligaron a modificar el proyecto; problemas estructurales en el inmueble, así como problemas con el Ayuntamiento en un tira y afloja que llevó a paralizar las obras y archivar la licencia y concesión por la construcción de un sobreelevado previsto en el edificio de cuatro plantas en la calle Maestre; o diversos conflictos que acabaron en los tribunales alguno de ellos, por no hablar del problema con el arquitecto redactor del proyecto original y ganador del concurso público nacional convocado para la rehabilitación.


Las obras estuvieron varios años paralizadas una vez iniciadas, aunque se retomaron en agosto de 2015. Por entonces, la previsión era terminarlas en octubre de 2016, pero de nuevo fueron paralizadas por el conflicto citado anterior con el Ayuntamiento, el cual perseguía conservar y no destruir patrimonio de los valencianos.

La cronología de estas obras, que podéis ver a continuación, es digna de una auténtica novela de terror, por todas las irregularidades y retrasos que se han cometido.

El proyecto de remodelación comenzó en 2007 pero no obtuvo licencia municipal hasta 2009. En 2012 se iniciaron los trabajos que fueron paralizados en marzo de 2013 por la aparición de restos arqueológicos. El proyecto fue modificado en 2015 pero el Ayuntamiento declaró nula la licencia al aparecer en la obra un sobreelevado no previsto. Hubo que esperar a 2016 para que Delegación y Ayuntamiento iniciaran un proceso de diálogo para poder retomar las obras en julio de ese año.

 

Julián Giménez, Cadena Ser

Por desgracia, algunos de sus elementos han sido destruidos, como el salón de plenos histórico de la Delegación del Gobierno construido en 1899, propiedad de la misma Diputación, siendo sustituido por unos baños (y eso que el proyecto primitivo, del PSOE, quería convertir esta sala en un ascensor y unas escaleras). Una auténtica vergüenza y atentado patrimonial. En su día, tras saberse dicha destrucción, Ana Botella, diputada socialista, alzó la voz de alarma y pregunto al delegado, el cual respondió que se retiró con permiso del Ministerio de Cultura, además de alegar que carecía de valor, algo que no es cierto, ya que el citado salón sustituido por unos aseos gozaba de protección como parte de un Monumento Histórico Artístico Nacional y que podía verse en el proyecto original, en el punto vigesimoquinto (no así en el proyecto modificado que ha avalado su posterior destrucción).

El salón, desde su construcción en el siglo XIX hasta el inicio de las obras en la actualidad, acogió las tomas de posesión de todos los delegados del gobierno de la Comunitat Valenciana. Ahora, desmontado por piezas (o mejor dicho, lo que queda de él), sus restos descansan de manera vergonzosa en un almacén de la Diputación de Valencia junto a otras piezas que sí carecen de valor.

El conjunto formado por el convento, colegio e iglesia de la Orden de Montesa en Valencia, conocido popularmente como el Temple o Palacio del Temple por haber pertenecido antes a la Orden Templaria, está declarado Bien de Interés Cultural desde el 22 de diciembre de 1978. Fue construido entre 1761 y 1770 por orden de Carlos III, en estilo neoclasicista después de que un terremoto asolara el anterior monasterio.

LA REFORMA DEL PALACIO DEL TEMPLE, EN SU RECTA FINAL:

A finales de este año, en 2018, o principios de 2019, se espera, ya por fin, la reapertura del Palacio del Temple. Ya nada lo puede impedir, salvo fuerza mayor. Los trabajos de reforma afrontan su recta final con la rehabilitación de las fachadas, tanto interiores como exteriores (restauración de cornisas, reconstrucción de zonas deteriodas y eliminación de huecos de épocas posteriores), licitadas por un valor de 2 millones de euros.

En declaraciones a Ser, Juan Carlos Moragues manifestó que “todas las actuaciones realizadas han buscado devolver a su estado original el edificio, donde ha sido posible recuperar la estructura de madera original en un 95%, se ha procedido a eliminar todas aquellas particiones interiores que dificultaban la lectura del conjunto arquitectónico y donde se ha recuperado el 100% de los huecos originales y se restaurado las carpinterías existentes de la fachada principal y del propio claustro”.

Esta joya, que podrá ser visitada a finales de 2018, acogerá una exposición de los restos arqueológicos del siglo XII de origen musulmán encontrados durante las obras. Se podrá visitar el claustro, las dependencias inferiores y los restos arqueológicos, que incluyen: un tramo de muralla árabe, barbacana; una casa árabe con pinturas murales; y dos torres que formaban parte de las fortificaciones del siglo XII.

 

 

Fuentes:

  • Cadena Ser
  • Foto de portada de Un valencià, de dominio público. En ella se puede ver el Complejo del Temple, junto a la plaza donde se encontraba una de las antiguas puertas (Oriente) de la ciudad romana y musulmana. 

 

 

 

 

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