• Las ruinas del molino islámico que hay en un solar ubicado en la calle Salvador Giner de Valencia, junto al casal de la falla Na Jordana, constituyen los restos de un molino hidráulico más antiguo de al-Andalus, y el primer testimonio material de la huerta de Valencia.
  • El abandono total del lugar desde su descubrimiento en 1996 evidencia el nulo interés por su puesta en valor –ni administración pública ni propietarios del solar mueven ficha-, ya que desde hace bastantes años, tal y como viene denunciando Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, el solar se encuentra totalmente abandonado y cubierto por una espesa capa de vegetación.
  • Tan solo en 2013 se realizaron obras de limpieza y saneamiento en el solar, aunque en la actualidad parece no haber mantenimiento alguno por la maleza y dejadez que puede verse en el espacio.
  • En estos momentos, en septiembre de 2018, el ayuntamiento de Valencia ha dado un plazo de 6 meses a los propietarios para que pidan licencia de obras, con el fin de que edifiquen y conserven el molino. Si no cumplen con la orden, el solar será incluido en el registro de solares en Régimen de Edificación Forzosa, pudiendo expropiar y edificar el propio consistorio o sacar a subasta el terreno cercano a los 2000 m2. 

En la calle Salvador Giner de Valencia se descubrieron en 1996 los restos de un molino hidráulico de época islámica, datado del siglo X, amortizado en época califal. En origen, el ingenio se construyó al inicio de la pendiente que delimitaba el cauce del Turia, en el sedimento arenoso superficial y hasta llegar a un nivel de conglomerados que sirvió de base.

Por su ubicación, cabe vincularlo con el brazo de la Blanquería de la acequia de Rovella. Las ruinas se conservan en la parcela, aproximadamente en el centro de la misma.


Los restos afloraron a más de 2 metros de profundidad y por debajo de un fuerte nivel de arenas, inicialmente considerado como suelo estéril, pero que corresponde en realidad a los aportes de una potente avenida que sepultó el molino. Es difícil precisar si éste seguía en uso cuando sobrevino la riada o si, por el contrario, estaba ya arruinado.

Las estructuras halladas consisten en dos cárcavas con planta de herradura, bastidas en sillería contra la pendiente del terreno, habiendo desaparecido cualquier vestigio de la estructura superior. De las dos, la cárcava oriental está mejor conservada que la occidental, pues ésta ha perdido algunos de sus elementos (el desplazamiento intencionado de varios sillares y la ausencia de suelo sugieren que la ruina de ésta fue anterior a su obliteración). Por encima de las cárcavas, y dispuesto en sentido perpendicular al eje de las mismas, se identificó también un cimiento de sillares y mampuestos, muy arrasado, que pudiera corresponder al muro testero del molino.

La fábrica de las cárcavas es de muy buena factura, habiéndose empleado en su construcción grandes sillares de piedra reutilizados de edificaciones romanas, tanto para el suelo como para las paredes. En la oriental, aproximadamente al centro de ella, se advierte un rebaje en el suelo, que se corresponde con sendas rozas en las paredes, y que cabe identificar sin duda como el lecho para el banco de madera sobre el que descansaba el árbol del molino. Inmediatamente por encima de dicho rebaje se halló la rueda volandera, caída a plomo al desplomarse el laboratorio, y azarosamente conservada in situ.

Cárcavas del molino islámico de la calle Salvador Giner de Valencia durante la excavación de 1996.

Molino islámico calle Salvador Giner Valencia. Foto valenciabonita.es realizada en septiembre de 2018.

Molino islámico calle Salvador Giner Valencia. Foto valenciabonita.es realizada en septiembre de 2018.

En la pared de cierre se reconoce un hueco por donde debía pasar la boca que dirigía el agua hacia la rueda de álabes. No se pudo determinar la conexión física entre el cauce de la acequia y el molino, pues no había evidencia de circulación o embalse de agua junto al supuesto muro de fachada antes aludido, lo que ha llevado a pensar en la existencia de un canal de madera que comunicara la acequia con las cárcavas, disposición documentada en paralelos etnográficos en el Magreb.

El material mueble asociado al molino era muy escaso, pero, afortunadamente, debajo de la rueda moledera se halló un candil de cuerpo circular y piquera muy corta, hecho en cocción reductora, que permite situar la amortización del conjunto en época califal. Entre las arenas que acompañaban las estructuras se hallaron restos del ápice, o extremo de hierro en que acababa el árbol, así como varios dados, nódulos rodados de cuarcita con la impronta clara de haber servido de punto de apoyo a aquél.

 

 

 

 

Fuente principal:

  • Este artículo es una obra derivada de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un bien cultural o natural publicada en la ficha patrimonial BRL 01. 03. 36 del Ayuntamiento de Valencia, texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.

 

 

 

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