• El Centenar de la Ploma y el Colegio de Arte Mayor de la Seda recuperaron el martes 23 de abril de 2019 por la tarde la procesión cívica con la Real Senyera en Sant Jordi, una tradición que se perdió hace más de 300 años cuando, tras la batalla de Almansa (1707), se prohibieron todos los símbolos del Reino de Valencia. Desde entonces, se había recuperado la procesión de Sant Donís cada 9 de octubre.
  • Esta procesión cívica ha sido organizada por el Colegio del Arte Mayor de la Seda, el Insigne Capítul de l’Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma, la Cofradía de San Jerónimo y la Fundación del Museo de la Seda.

El Centenar de la Ploma y el Colegio de Arte Mayor de la Seda recuperaron en la tarde del martes 23 de abril de 2019 la procesión cívica con la Real Senyera en Sant Jordi, una tradición que se perdió hace más de 300 años cuando, tras la batalla de Almansa (1707), se prohibieron todos los símbolos del Reino de Valencia. Desde entonces, se había recuperado la procesión de Sant Donís, cada 9 de octubre.

Se trata de una nueva Real Senyera, fabricada por el Colegio de la Seda que ha nombrado como custodios precisamente a los Caballeros del Centenar de la Ploma.

Esta nueva Senyera, réplica exacta de la misma que procesiona todos los 9 de Octubre por las calles de Valencia, fue bendecida el martes 23 de abril de 2019 en la Catedral de Valencia por el obispo auxiliar de Valencia monseñor Esteban Escudero tras el recorrido procesional.

Así, en la procesión cívica, los Caballeros del Centenar de la Ploma custodiaron la Real Senyera desde que fue bajada por el balcón principal del Colegio del Arte Mayor de la Seda, hacia la Catedral, en donde posteriormente fue bendecida, coincidiendo con el día de San Jorge, patrón de esta entidad y de la antigua Corona de Aragón.

La procesión cívica comenzó a las 19:30 horas con la bajada de la Real Senyera por el balcón principal del Colegio del Arte Mayor de la Seda. En la Calle En Sanz se formó la comitiva y centenares de personas siguieron a la Real Senyera en la procesión cívica por las calles del casco histórico de la ciudad. Llegó hasta la Catedral Metropolitana de Valencia, donde fue bendecida por el Obispo Auxiliar de Valencia, Monseñor Esteban Escudero Torres. Una vez acabado el acto, la procesión cívica retornó haciendo el recorrido inverso. Una jornada para el recuerdo que concluyó en el patio del Museo de la Seda con un cava de honor.

Procesión cívica Real Senyera Sant Jordi. Fotos M.GUALLART/AVAN

“Se ha hecho una réplica lo más exacta posible de la Real Senyera para poderla sacar a la calle y procesionar con ella. Ha sido un acto muy bonito porque la hemos llevado, custodiada por el Centenar de la Ploma, hasta la Catedral, donde ha sido bendecida. Creo que ha sido una procesión cívica muy bonita, muy emotiva y además con una Senyera espectacular por su tamaño y por lo que representa”, afirma Vicente Genovés, presidente del Colegio del Arte Mayor de la Seda.

Centenar de la Ploma

El Centenar de la Ploma era la milicia oficial de ballesteros y arcabuceros encargada de la protección de la Real Senyera cuando salía a la batalla. “Cuando el Colegio del Arte Mayor de la Seda nos ofreció que fuéramos nosotros los custodios de la Senyera lo aceptamos, y, como el patrón del Centenar de la Ploma es Sant Jordi, coincidimos en recuperar esta procesión e ir juntos a la Seu en el día de su bendición Hoy hemos dado un paso de gigante. Hemos reivindicado que 300 años no son nada. Tenemos un futuro y vamos hacia él”, aseveró Miquel Ramón i Quiles, Lloctinent General del Insigne Capítul de l’Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma.

“L´insigne Capítul de l´Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma” fue creado por Pedro II el Ceremonioso en 1365 bajo el ideario y consigna de la defensa de la Senyera de Valencia, de la lengua valenciana y de las demás señas de identidad del Reino de Valencia, con obligación de defensa, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra”, según fuentes de la entidad.

En su origen, fue instituido bajo el nombre de “Centenar del Gloriós Sant Jordi”, que pronto se conocería popularmente como Centenar de la Ploma por la pluma que llevaban en el birrete. La institución desapareció en el siglo XVIII, con el Decreto de Nueva Planta, y fue refundada a finales del siglo XX con la dotación del Estatuto de Autonomía. En la actualidad es una institución cívica que reúne a un centenar de personas.

 

 

 

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