Del 30 de agosto al 15 de septiembre de 2019, en Quart de Poblet se celebran las Fiestas Mayores, Patronales, Populares y de Moros y Cristianos. Con el objetivo de dar a conocer las más de 160 actividades programadas y facilitar la participación, podéis consultar todas las actividades en el CANAL Y ENLACE DE COMUNICACIÓN DE FIESTAS DE QUART DE POBLET 2019, al igual que también podéis ver el libro completo de fiestas en ISSUU.

Para abrir boca, uno de los actos más destacados tiene lugar el sábado 31 de agosto desde las 22:00 horas, día en el que se realiza una Tradicional “Passejà” en honor al Patrón San Onofre, a cargo de los Clavarios y acompañados por el grup de dolçainers y percusió VadeBo, y la Agrupación Musical La Amistad, recorriendo las calles del pueblo y celebrando las tradicionales RUEDAS DE FUEGO. Se celebrará un castillo de fuegos artificiales que recupera la pirotecnia antigua de la mano de Ricasa, Peñarroja y Nadal Martí.

Al finalizar la Passejà se realizará un espectáculo (melodía, pirotecnia, iluminación a ritmo del campanario), y después se servirá horchata (colaboración de Horchateria Daniel) y rosquilletas (colaboración de Velarte) en el hogar de la Clavaría los ciudadanos de Quart de Poblet. Este acto lo organizan los Clavarios de San Onofre con la colaboración del Ayuntamiento de Quart de Poblet.

Passejà 31 de agosto de 2019

Exhibición Pirotecna Antiga 31 de agosto 2019 Quart de Poblet

Clavaris Sant Onofre 2019

La Passejà, que tiene lugar cada mes de junio dentro de las fiestas en honor de San Onofre, tiene un gran carácter histórico y está declarada como Fiesta de Interés Turístico Provincial de la Comunidad Valenciana. Además de ese día, se realizan otras actividades como exhibiciones de pirotecnia antigua en otros momentos del año, como por ejemplo durante las fiestas mayores, populares y patronales de Quart de Poblet que tienen lugar los últimos días de agosto y las primeras semanas de septiembre.

El origen de la Passejà:

Cuentan los mayores que, al finalizar la primavera de 1723, la situación de los labriegos de Quart de Poblet, que eran la mayoría de habitantes, era desesperada. Había una gran sequía y los meses de lluvia habían pasado sin dejar casi agua. El río, además, apenas llevaba un poco de líquido, y las acequias hacía días que venían vacías.

Por eso, cuando en la noche del 9 de junio se arremolinaron nubes de tormenta, en muchas casas empezaron a dar gracias a San Onofre por haber escuchado sus peticiones y no haber abandonado a Quart de Poblet en esa situación tan angustiosa.

Pero la alegría, enseguida se convirtió en desesperación, cuando empezaron a caer en las calles del pueblo piedras de granizo: si las cosechas estaban debilitadas, aquella piedra sería la perdida completa de todo y el inicio de una temporada de hambre. Los labriegos, salieron en plena noche a los campos para tratar de salvar lo que se pudiera. Allí, en la huerta, se dieron cuenta de que mientras en el pueblo continuaba cayendo granizo, en los campos sólo llovía agua beneficiosa.

Entendieron que esto era una señal de la protección de su patrón San Onofre y, corriendo, se concentraron en la puerta de la Ermita, y abriendo las puertas, sacaron al santo para agradecerle, en procesión de tracas de alegría, su intervención milagrosa.

Además de la leyenda, la realidad es que la Passejà es una procesión votiva, donde el pueblo de Quart, representado por su Ayuntamiento y sus vecinos y vecinas, así como visitantes otras poblaciones, rinden homenaje al Santo patrón por su intercesión, paseándolo por la noche de la víspera de su fiesta con luces de cohetes. El paso del tiempo ha ido configurando una serie de elementos que caracterizan la fiesta haciéndola peculiar y señal de identidad propia de Quart de Poblet.

Estos elementos son:

  • La figura de San Onofre, patrón de Quart, que es paseado por las calles del pueblo. Su anda, donde el Santo anacoreta recibe la comunión de manos de un ángel a su cueva, hecha en 1941, es una réplica de otra más antigua, probablemente del s. XVIII.
  • La participación popular, representada por el Ayuntamiento, el vecindario y visitantes que acompañan al santo, detrás del anda de manera informal y disentida.
  • El fuego de pólvora, con las ruedas de fuego que se hacen en determinados puntos del recorrido, y con la fila de cohetes, que encabezan la procesión con luminarias y cohetes de salidas, mantenidos con tenazas de madera.
  • La música, tanto el grupo de tabal y dulzaina que abre la procesión como la banda que la cierra, contribuyen a remarcar el carácter festivo del acto.

 

 

 

 

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