• Un equipo de producción creativo para eventos e incentivos, https://esculturaeventos.com/, ofrece a las empresas la posibilidad de experimentar, por un día, una visita a la Ciudad Fallera y un taller de ninots como team building para fomentar el trabajo en equipo y el sentimiento de grupo entre los trabajadores.

La Ciudad del Artista Fallero está, por desgracia, desfasada y muerta desde hace años, una muerte más que anunciada que arrastra al verdaderamente perjudicado en este sentido: el artista fallero.

Pese a ser las Fallas una fiesta declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de nada sirve ese reconocimiento si no cuidamos su base y uno de los pilares fundamentales, el que sostiene la creación de los monumentos falleros. Y es que tenemos que aceptar que, al igual que el pirotécnico, el artista fallero es un oficio que vive tiempos duros, a pesar de éste último contar con una Formación Profesional o con el “intento” de ayuda de los políticos y consistorios.

Y decimos todo esto porque de nada ha servido el consenso político que hubo con la llegada del tripartito, ni las palabras en febrero de 2017 del entonces delegado de Desarrollo Urbano y Vivienda don Vicent Sarriá, quien anunciaba la intención del consistorio de ejecutar una modificación puntual del planeamiento de la CAF para acotar y definir los usos la Ciudad del Artista Fallero para evitar que se convirtiese en un polígono industrial más -algo que, por desgracia, está ocurriendo-.

Tampoco se ha llevado a cabo esa necesidad prometida por el ya ex-concejal de Cultura Festiva, don Pere Fuset, de revitalizar el barrio para reactivar el oficio fallero, ni se han mejorado por parte de otras concejalías, realmente, los accesos al barrio, así como ya hemos mencionado anteriormente que tampoco se ha frenado que los talleres falleros se hayan marchado y que esas naves sean, ahora muchas de ellas, negocios que nada tienen que ver con las fallas -muchos artistas han preferido marcharse al extrarradio, a otros polígonos con alquileres más baratos y naves más grandes. De hecho, de las 50 naves, menos de la mitad son de artistas falleros-.

Lo cierto es que todo lo mencionado, al final, tan solo se ha actuado en una intervención de arte urbano; la reapertura del Centro de Documentación de las Fallas en Ciudad del Artista Fallero para el estudio de la esta; y en ruta que complementa la visita al Museo del Artista Fallero mantenido por el Gremio, una ruta señalizada por ocho paneles con información, en el exterior de las naves y del barrio, que nos cuenta la historia del oficio del artista fallero y otras actividades relacionadas. Por desgracia, no hay más, y nada queda de aquel plan que se anunció al principio de legislatura para resurgir la zona.

Podemos decir que incluso nosotros, de hecho, nos hicimos eco de una de las medidas tomadas a finales de 2017, donde se llegó a realizar la mencionada anteriormente intervención de arte urbano por valor de 43.500 euros, medidas que tal y como hemos podido saber directamente por artistas falleros del lugar, no han contribuido ni ayudado en nada al oficio, como tampoco otras actuaciones en las que se dijo que se incrementaba la aportación económica al convenio con el Gremio Artesano de Artistas Falleros -aportación todavía insuficiente, como ocurre con los pirotécnicos- o en las que se ayudaba con una rebaja o exención del IBI, algo que de poco sirve esto último más que nada porque muchos de los artistas están de alquiler en naves que son privadas o tienen dueños que nada tienen que ver con las fallas.

En un buen artículo de El País escrito en las Fallas de 2019, artículo que nos relata un poco más sobre su historia y su difícil y actual situación en la que los talleres se van quedando sin artistas,podemos ver la opinión desde diversos sectores sobre la situación actual de la Ciudad del Artista Fallero y su posible futuro para salvarla.

Entonces, ¿cuál sería la verdadera solución para la Ciudad del Artista Fallero? Para comprender sus necesidades, cabe saber su estado y, sobre todo, su nacimiento. La Ciudad Fallera es, en realidad, un proyecto gestado en los 50 que se inaugura en los años 60, siendo construida durante el pleno auge de las Fallas y cuando se empezaron a utilizar ninots para parques de atracciones y para atrezzo de teatro, cine y televisión. Hoy en día, es construcción que ha quedado totalmente obsoleta porque no se ha modificado nada desde entonces.

Este gran proyecto fue gracias a su gran impulsor, y artista fallero, don Regino Mas (Benifaió, 1899 – Valencia, 1968), el que fuera presidente de la Asociación de Artistas Falleros antes de la Guerra Civil española, y, posteriormente, fundador del Gremio Artesano de Artistas Falleros en 1943, del cual fue maestro mayor del mismo durante 22 años.

Fue él precisamente el que promovió y solicitó, al entonces Ayuntamiento de Valencia, la construcción de la Ciudad del Artista Fallero en una zona sin habitar del barrio de Benicalap, todo ello pensado para que los artistas falleros tuvieran un lugar digno donde trabajar y mejorar sus condiciones de vida gracias, también, a las viviendas o casas baratas que se construyeron alrededor de los talleres, además de crearse el edificio Gremial, lugar donde se sitúa el museo, las oficinas del gremio y las clases de los estudiantes del módulo de Formación Profesional de Artista Fallero.

De las 50 naves del polígono donde se instalaron entonces, hoy solo 20 están ocupadas por artistas falleros. El resto se destinan a actividades tan dispares como almacenes de productos congelados, empresas de maquinaria agrícola e incluso un imprevisto templo sij.

El País, artículo “la ciudad perdida de los falleros”, escrito por Ignacio Zafra el viernes 17 de marzo de 2019. 

En la actualidad, ese gran proyecto de los 50, ejecutado en los 60, se ha quedado desfasado, y el propio Manolo Algarra, gran artista fallero con el que pudimos conversar en su taller, nos comentó que, lo ideal, sería hacer como se ha realizado en una ciudad de Italia, donde se construyó en mega complejo para los artistas de carrozas y objetos del Carnaval y donde se les facilitó todo tipo de comodidades a los artistas. “Hace años vinieron aquí unos italianos que se interesaron en la Ciudad del Artista Fallero. La idea que aquí vieron la tomaron y la hicieron realidad mejorándola, y de qué manera, a lo grande. Lo ideal es que nosotros tuviéramos algo parecido a eso, ahora que somos Patrimonio, pero eso es inviable para nosotros los artistas, y tendrían que ayudarnos el consistorio, la Generalitat o un mecenazgo, que están a la orden del día. Lo ideal es que si se construyese así, lo gestionase el Ayuntamiento de Valencia, pero quizá un inversor privado podría crear una mega ciudad fallera para reimpulsar y dignificar, adaptando en estos tiempos, el oficio de artista fallero, siendo rentable para él asumir la gestión cultural de esa mega ciudad con visitas guiadas, con cientos de actividades, talleres, un gran museo del Ninot junto a la Ciudad del Artista Fallero y no alejado de ella, o experiencias para convertirte en artista fallero por un día o todo tipo de ideas que hiciese que la gente”.

Las palabras del gran artista Manolo Algarra nos delatan su preocupación por la situación del oficio y de la Ciudad del Artista Fallero, que está muerta en vida y que necesita, urgentemente, del apoyo de todas las entidades públicas, o una inversión privada, para salvarla o crear una nueva en una nueva localización.

En el interior del Taller de Manolo Algarra. Foto valenciabonita.es

En el interior del taller de Manolo Algarra. Foto valenciabonita.es

Lo cierto es que Pere Fuset tuvo una gran idea para intentar salvarla, ya que, como bien dijo, la solución no era crear un parque de atracciones, algo que no sería funcional para los artistas falleros porque acabarían marchándose, y que lo más lógico era crear un plan de turismo experiencial para abrir las puertas de los talleres y, así, generar actividades para incitar la visita individual, de grupos y colectivos o, como tan solo ocurre ahora y de manera privada, de empresas, quienes son los únicos que pueden disfrutar de este tipo de experiencias gracias a www.esculturaeventos.com, quienes, entre otras muchas cosas, realizan un taller de ninots como team building para empresas desde hace algunos años, el cual funciona de maravilla como acción para fomentar el trabajo en equipo y el sentimiento de grupo entre los trabajadores.

La acción de esculturaventos consiste en una visita guiada al Museo fallero, pasear por la Ciudad fallera visitando algunos talleres -donde los mismos artistas explican las diferentes técnicas que se emplean y algunas que otras curiosidades-, la realización de un taller para elaborar Ninots de Falla en el entorno más idóneo para ello -creando así una falla, con posibilidad de realizar una cremà-, y con la opción de contar con una degustación de horchata y fartons de Alboraya, traídos de un fabricante artesanal (se adaptan, incluso, a las peticiones de empresas, como la realización de paellas si así lo desea el cliente, para completar la experiencia, o peticiones ajustadas a la actividad).

Toda la información para empresas sobre la visita a la Ciudad Fallera y el taller de ninots puede verse en esculturaeventos.com, quienes tienen su sede en la misma Ciudad del Artista Fallero, en un taller de un artista.

taller de ninots de esculturaeventos.com

taller de ninots de esculturaeventos.com

 

 

 

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