El Parque Natural del Turia, un paraje protegido de más de 4000 hectáreas que alberga importantes elementos naturales y un rico patrimonio geológico e histórico, esconde en término municipal de Pedralba una de sus rutas más salvajes, bellas y, a la vez, quizá más desconocidas del espacio protegido (esto es porque las rutas de les Rodanes, la Pea, la Ruta Fluvial o la Vallesa son, sin duda alguna, mucho más conocidas por los senderistas).
Hablamos de la llamada Ruta Azul o Ruta del Palmeral, una alternativa senderista que se ofrece como una puerta de entrada al parque (por una de sus vertientes) y que da la posibilidad de conocer rincones como el Barranco de la Pedrera y su cueva, una ribera del río Turia selvática y silvestre o construcciones de piedra en seco.
En nuestro caso, no realizamos el recorrido al completo indicado por el parque natural (cuya ruta os podéis descargar aquí). Esto lo hacemos para evitar una primera parte que consideramos “tramos sin interés” (lo bonito, tras realizarla, es el paraje y entorno de la Montaña del Palmeral). De hecho, tomamos el track de 3enruta.com, el cual podéis ver en Ruta del Palmeral de Pedralba (3enruta.com) o descargar directamente en nuestro Wikiloc | Ruta del Palmeral de Pedralba y el Salto del Lobo, variante sencilla Ruta Azul Parque Natural del Turia.
Se trata de una ruta, realizada en sentido contrario a las agujas del reloj, que comienza junto a una carretera sin salida, lugar donde podremos aparcar (en las coordenadas decimales 39.602514, -0.716525 o en sexagesimales 39°36’09.1″N 0°42’59.5″W) e iniciar el sendero de bajada al llamado barranco de la Pedrera, espacio donde podréis descubrir la Cueva de la Pedrera, lugar del que se extrajeron las piedras para construir la Iglesia de Pedralba.



Dejando atrás la cavidad y siguiendo las marcas por el barranco (destacando en este una zona que parece un viejo camino empedrado pero que en realidad son piedras calizas redondeadas formadas por la erosión del agua y del mismo barranco), el sendero continúa hasta llegar a conectar con el río Turia, el cual tendremos a nuestra derecha (pegado a la ribera de este) hasta encontrarnos con un cruce de sendas donde, depende del mes del año, podremos seguir por la derecha (como es nuestro caso) o tomar de manera obligatoria el camino de la izquierda en ascenso. El motivo os lo contamos en el siguiente párrafo.

ATENCIÓN: nuestra propuesta de ruta tiene una limitación y podéis ser sancionados por el SEPRONA o agentes medioambientales del parque natural si no hacéis caso. Esto es porque entre los meses de diciembre a abril (prohibición que hemos visto reflejada en otros escritos que va de enero a junio, ya que los carteles in situ se han borrado y no se ve nada) no se debe transitar entre el kilómetro 1,9 y 2,8 del recorrido por pasar cerca de un nido de águilas perdiceras situado en la llamada Peña Latrón (entre estos meses, las águilas perdiceras se encuentran en periodo apareamiento, nidificación, incubación de huevos y cría, por lo que no debéis de saltaros esta prohibición y dejar a las aves en paz).
El hecho de que las águilas perdiceras escojan este rincón de las hoces y cortados del parque natural (formado por la acción erosiva del agua durante millones de años) es porque las piedras se ofrecen como terrazas fluviales constituyendo terrenos ideales para la nidificación de sus crías, que conjuntamente a la abundancia de sus presas preferidas (conejos, liebres, perdices, palomas y gallineta de agua), hacen de esta zona (y en general del Parque Natural del Turia) un hábitat idóneo para su reproducción. Por cierto, este paraje también es apto para águilas culebreras, búhos reales, halcones peregrinos y otro tipo de rapaces.
Para conocer más sobre la relación del Turia y esta ave podéis leer el libro «Cita en la Roca», obra de los ornitólogos Luis Santamaría y Manolo Ambou que narra la experiencia de más de 30 años estudiando la vida y reproducción de una pareja de águilas perdiceras.
Volviendo a la ruta, es desde el citado punto de prohibición de paso en época de nidificación cuando comenzaremos a encontramos la parte más bonita del trayecto. Esto es debido a que se trata de tramos salvajes del río Turia, llenos de fauna y flora mediterránea.


Para que os hagáis una idea de su gran importancia, los Montes del Palmeral son ricos en palmito, pino carrasco, murta, madroño, coscoja, acebuche, durillo, cornicabra o lentisco, además de albergar especies como el romero, tomillo, pebrella, madreselva, zarzaparrila, ajedrea o rabo de gato.

Por cierto, antes de llegar a las llamadas Peñas Blancas de Pedralba, justo donde nos encontramos con un antiguo corral realizado en un un abrigo con la técnica de la piedra en seco, tenemos la opción de disfrutar de un pequeño remanso que se ofrece como zona de baño en verano.

Ya desde el citado Corral del Río tomaremos una senda que asciende (llena de bastante vegetación y rocas) hasta el llamado Camí del Palmeral, rincón donde en alguno de sus puntos podréis ver restos de piedra en seco, tales como muros, cachirulos o aljibes, entre otros.

Es en uno de sus puntos, donde se encuentra un árbol con imponente sombra, un pequeño refugio de cazadores y un pocete junto a una senda, donde nos desviamos de la ruta oficial y acortaremos para llegar hasta el Salto del Lobo, un tramo que nos llevará junto a la Cueva de la Pedrera para regresar finalmente al coche.
Podéis haceros una idea de todo lo que os encontraréis en nuestra propuesta viendo el siguiente vídeo 3enruta.com.
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