En la calle del Museu de la ciudad de Valencia, en pleno centro histórico, se encuentra un antiguo convento que, en la actualidad (tras ser rehabilitado hace años), está destinado a diferentes actividades de uso cultural como cine efímero en verano, música, artes plásticas, danza experimental o microteatro, entre otras, aunque principalmente exposiciones temporales.
Hablamos del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), sede del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, un rincón que tiene sus orígenes a finales del siglo XIII (año 1281) bajo la denominación de Real Monasterio de la Madre de Dios del Carmen (Reial Monestir de la Mare de Déu del Carme) y cuya fundación, por entonces (bajo los carmelitas calzados, que se establecieron en Valencia a la muerte del rey Jaume I), dio nombre a uno de los barrios más populares de la capital.
Ubicado sobre terrenos que “el Conqueridor” había donado al aragonés Íñigo Blasco en favor a su lealtad por haberle acompañado en la Conquista de Valencia, el antiguo monasterio (hoy Centre del Carme de Valencia) fue promovido por fray Arnaldo Gasch (también conocido como fray Arnaldo de Bascher), que, al igual que otros conventos fundados tras la Reconquista Cristiana (Santo Domingo en el año 1239, San Agustín en 1250 o Zaidía en 1268), se ubicó extramuros, fuera de las murallas árabes.
A pesar de sus contantes ampliaciones y modificaciones desde sus inicios (destacando la del fraile arquitecto fray Gaspar Sent Martí, quien tomó en el Carmen valenciano en 1591 para llevar a cabo la construcción del sobreclaustro renacentista y las celdas del noviciado, además de una biblioteca, la capilla de la Comunión y el trasagrario en la iglesia), el bello conjunto arquitectónico del antiguo convento desamortizado, y su iglesia, sigue siendo lugar para contemplar el pasado histórico de la arquitectura valenciana y mediterránea.
La tranquilidad que inspiran sus líneas, lugar que pasó a ser parroquia de la Santa Cruz a partir de 1842 tras la exclaustración, contrasta con el silencio que cada uno de sus visitantes puede descubrir al cruzar la puerta de entrada del hoy museo.
Por cierto, en el siglo XVIII se realizaron dos nuevas construcciones: la capilla oval de Nuestra Señora del Carmen (1774-1783) del arquitecto Vicente Gascó; y la nueva fachada del Convento (1778-1779) de José Gascó, con portada neoclásica y la inscripción “DECOR CARME”.
Tras daros a conocer un poco de su historia como convento, toca hablar de transformación como museo, del actual Centre del Carme de Valencia. Y es que curiosamente, por suerte, esta función actual (la museística) le salvó de ser demolido, además de que debemos dar gracias a las diferentes voces de alarma que, por entonces, proclamaron al unísono su salvación. Tras ser declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1983, se inició su rehabilitación en 1989 para ser concluida parcialmente en 2011, convirtiéndose en la actualidad en un centro que acoge exposiciones de todo tipo, siendo además la sede del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana.
Por este lugar han pasado obras de gran importancia y personajes históricos de Valencia como Francisco Domingo, Ignacio Pinazo, Joaquín Sorolla, Manuel Benedito, los Benlliure y otros tantos, además de haber sido sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos desde 1848 y Escuela de Bellas Artes y de Artes y Oficios, hasta 1986, pasando también por su importante función para adaptarse a Museo de Bellas Artes (se inauguró como “Museo del Carmen”, siendo un albergue de las obras de arte de los conventos suprimidos o de iglesias y monasterios que no pudieron seguir albergando obras).
Cualquiera que visite el Centre del Carme de Valencia podrá encontrarse nada más entrar, junto al mostrador y a mano izquierda, una pequeña tienda. Allí os pedirán dejar bolsas o mochilas de gran tamaño (no así bolsos pequeños, bandoleras o de mano), para garantizar que no os lleváis nada en vuestra visita, mangantes (se os dará una consigna en forma de papel que podréis canjear por las pertenencias depositadas a la salida).
La primera impresión que os podéis llevar del lugar es impresionante, sobre todo si (como nosotros hemos hecho en varias ocasiones) os sentáis mirando al cielo en en el claustro gótico. La paz que os inundará será inigualable (a continuación, aportamos unas fotos de nuestra visita de hace años).



Este claustro, que es un espacio de circulación para visitar las distintas dependencias del antiguo Convento, está formado por preciosas bóvedas de crucería simples con arcos apuntados y ménsulas historiadas con animales, ángeles, figuras y escudos heráldicos.
Se construyó entre fines del siglo XIV y principios del siglo XV, siendo un singular ejemplar de herencia cisterciense al igual que el claustro de la catedral de Segorbe o el del convento de la Trinidad de Valencia, añadiendo también el desaparecido convento de San Agustín de Valencia. Fue cubierto en el siglo XIX para ampliar el espacio expositivo del Museo de Bellas Artes aquí ubicado, donde fue restaurado y consolidado en su panda oeste en 1989 dada la perdida de verticalidad de algunos de los pilares, aún hoy visible.
Antiguamente, en este mismo claustro, podíamos ver el sarcófago del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (vacío) realizado en 1935 por Mariano Benlliure. Este sarcófago, el cual jamás ha contenido los restos de Vicente Blasco Ibáñez, estuvo un tiempo en el Museo de Bellas Artes y finalmente fue trasladado al lugar donde está enterrado, en el Cementerio General de Valencia desde 1933 tras ser traslado a la ciudad desde Francia tras su muerte en 1928.
También podréis ver diversos detalles a lo largo del claustro, como un reloj de sol, el escudo de la familia Xinquer-Castellfort, confesionarios tapiados de los cuales uno de ellos tiene una inscripción o, por ejemplo, una reproducción de la fachada de la portada de la iglesia en escala reducida.




En el hoy Centre del Carme destacan otros elementos patrimoniales, como la escalera barroca del siglo XVII, donde puede observarse, al final de ésta o a su principio si alzamos la vista, una cúpula muy parecida a la dispuesta en el Palacio del Marqués de Campo, espacio que hoy es el Museo de la Ciudad de Valencia.



Destaca también el Aula Capitular (con un ventanal gótico junto con los dos óculos y el pavimento original del siglo XIV) o los restos de una casa árabe, una vivienda islámica (protegida con vidrio) muy bien conservada del antiguo arrabal islámico de Valencia. Se trata de una calle, orientada norte-sur y parte de las viviendas a ella recayentes, con estancias, un patio decorado, una puntura mural y un pavimento de ladrillos rojos y amarillos así como un pozo y una pila en el centro.
Que esta vivienda haya quedado oculta hasta ahora se debe a la construcción del convento a partir de 1281, por lo que gracias a las excavaciones realizadas en los últimos años para la recuperación del edificio podemos hoy observar parte de nuestra pasado de aquella Balansiya.

Una de sus salas a visitar es la del Refectorio, una amplia sala rectangular de fines del siglo XIII y principios del siglo XIV que sigue el esquema constructivo de arcos perpiaños o fajones y desaparecida armadura de madera (gótico llamado “de reconquista”). Se trata, según pudimos leer, de un modelo de gran fortuna de fines de la Edad Media, que se aplicó tanto a edificios religiosos como civiles (San Félix de Xàtiva, Atarazanas de Valencia o Iglesia del Salvador de Sagunto, entre otros lugares). A continuación, os mostramos unas fotos de hace años.


El otro claustro del Museo, el renacentista, es un lugar también digno de visita. Cubierto en el centro por un pequeño jardín, fue construido en la segunda mitad del siglo XVI y principios del siglo XVII para vertebrar las nuevas dependencias del convento necesarias por el aumento de la comunidad religiosa.
De planta ligeramente irregular, es uno de los elementos más cultos de la arquitectura valenciana del momento al revelar sus coincidencias con las láminas de tratados arquitectónicos como las Medidas del Romano de Diego de Sagredo. Está compuesto de cuatro galerías sustentadas por arcos de medio punto con columnas toscanas de capitel estriado, también presentes en el Palau de Scala o el antiguo Hospital General de Valencia, y en el centro del claustro un jardín con un pozo de piedra.







La sala principal de exposiciones es la Sala Ferreres – Goerlich, la cual ha albergado muestras tan variopintas y llamativas como la de Okuda hace años, entre otras.

Otra de las estancias que destaca es el antiguo dormitorio de los monjes, rincón que fue construido entre finales del siglo XIII y principios del XIV. Llama la atención especialmente de esta sala rectangular los detalles que podemos ver todavía a ambos lados (decoración pictórica). Resulta que estos detalles pertenecían a lo que por entonces eran las “celdas individuales” de cada monje, donde éstas no tenían techo y disponían de una pequeña ventana, un camastro y alguna hornacina, aún hoy visibles, así como vestigios de la mencionada decoración pictórica. La distribución y techumbre son muy similares al dormitorio del monasterio de la Trinidad de Valencia.



En la actualidad, por desgracia, el centro museístico se encuentra sin rumbo alguno y sin identidad propia desde la destitución de José Luis Pérez Pont, ex-gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y ex-director del Centre del Carme-Cultura Contemporània tras ser cesado en noviembre de 2024. Cabe decir, sin embargo, que la gestión de José Luis Pérez Pont dejó mucho que desear por (entre otras cosas que aquí no vamos a relatar) no atender las constantes denuncias de entidades culturales que señalaron sus actuaciones y permisividades en un bien patrimonial, como lo ocurrido con el grafiti del Centro del Carmen que dañó el claustro | Las Provincias.
En definitiva, después recorrer todo el monasterio, y tras salir por la puerta de entrada, seguramente saldréis con esa sensación de paz que inspira el lugar. Por cierto, si camináis justo a la derecha de la entrada del hoy museo podréis ver la gran portada de la Iglesia y alzar la vista para ver la torre campanario.
De vuelta a la vida rápida que llevamos, bien seguro que os habrá encantado la visita a este lugar tras abandonar las antiguas dependencias del monasterio.
CENTRE DEL CARME DE VALENCIA:
Horarios de visita (entrada gratuita):
- De martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas.
- 24 y 31 de diciembre de 11:00 a 14:00 horas.
- Cerrado 25 de diciembre, 1 y 6 de enero.
- Abierto 19 de marzo.
Ubicación y contacto:
- C/ Museo, nº 2.
- Tel. Recepción: 96 3152024
- Tel. Centralita: 96 1922640
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