- El Colegio Guadalaviar abre sus puertas el sábado 24 de octubre de 2026, de 10:00 a 14:00 horas, con una visita guiada incluida en la programación de Open House Valencia 2026 (no es necesaria reserva, simplemente esperar si hay cola, ya que las visitas son para un máximo de 25 personas por turno con una duración de 30 minutos por pase).
La riada de 1957 cambió la historia de Valencia y también dejó su huella en la arquitectura de la ciudad. Las inundaciones pusieron de manifiesto la falta de plazas escolares y los daños sufridos por distintos centros educativos, una situación que impulsó nuevas construcciones y abrió una etapa de renovación en la forma de concebir los espacios destinados a la enseñanza.
Uno de los edificios vinculados a aquel periodo es el Colegio Guadalaviar, situado en la avenida de Blasco Ibáñez nº56. Diseñado por el arquitecto Fernando Martínez García-Ordóñez y construido entre 1957 y 1960, el centro constituye un ejemplo destacado de la llegada de la arquitectura moderna a Valencia. Ahora, quienes quieran conocer su historia y sus características arquitectónicas tendrán la oportunidad de hacerlo durante una visita guiada organizada dentro del festival Open House Valencia.
El Colegio Guadalaviar, construido entre 1957 y 1960, es uno de los edificios valencianos de referencia del Movimiento Moderno. Su arquitectura, marcada por la influencia de Mies van der Rohe y la integración de los espacios con los jardines, podrá conocerse desde dentro el sábado 24 de octubre, en horario de 10:00 a 14:00 horas, con una visita guiada incluida en la programación de Open House Valencia.
Ver esta publicación en Instagram
La riada de 1957 y el origen de una nueva arquitectura escolar:
La riada de octubre de 1957 provocó graves daños materiales y alteró la vida cotidiana de miles de valencianos. Entre sus consecuencias estuvo la situación de numerosos centros educativos, algunos de los cuales resultaron afectados por las inundaciones, mientras que la ciudad necesitaba ampliar su capacidad escolar ante el aumento de la población infantil.
En aquel contexto se impulsaron medidas para construir nuevas escuelas y responder a las necesidades educativas. Al mismo tiempo, Valencia afrontaba una etapa de transformación urbanística que tendría en el Plan Sur uno de sus principales proyectos. La llegada del arquitecto Fernando Martínez García-Ordóñez a la ciudad estuvo relacionada con ese proceso, ya que se incorporó al equipo técnico encargado de desarrollar las propuestas urbanísticas.
El Colegio Guadalaviar fue una de sus primeras obras arquitectónicas en Valencia. Su proyecto original contemplaba una escuela-jardín de infancia, concebida con una distribución que se alejaba de la idea de un único bloque cerrado y apostaba por organizar las distintas dependencias en varios volúmenes.
Un edificio que integra arquitectura, luz y jardines:
El diseño del Colegio Guadalaviar responde a una manera de entender la arquitectura en la que la funcionalidad, la luz natural y la relación entre los espacios interiores y exteriores adquieren protagonismo. En lugar de concentrar todas las instalaciones en una construcción compacta, el proyecto articuló distintos cuerpos edificados y pabellones alrededor de patios y zonas ajardinadas.
Esta organización permitía adaptar los espacios a las necesidades educativas de la época y favorecer el contacto entre las aulas y el exterior. La disposición de los volúmenes, las superficies acristaladas y la claridad de las líneas constructivas contribuyen a definir la personalidad arquitectónica del conjunto.
En el edificio también se aprecia la influencia del arquitecto alemán Mies van der Rohe, una de las figuras fundamentales del Movimiento Moderno. La sencillez geométrica, la importancia concedida a la estructura y la búsqueda de una relación equilibrada entre forma y función están presentes en la propuesta de Martínez García-Ordóñez.
Otro de sus rasgos destacados es el empleo de estructura metálica vista, una solución pionera en la arquitectura valenciana de aquel momento. El resultado es un edificio que permite comprender cómo las nuevas corrientes arquitectónicas se incorporaron a equipamientos cotidianos como las escuelas.
Un referente del Movimiento Moderno en Valencia:
El interés del Colegio Guadalaviar no se limita a su historia vinculada a la riada de 1957. Su valor arquitectónico ha quedado reconocido con su inclusión, desde 1996, en el Registro Internacional DOCOMOMO, una iniciativa dedicada a documentar y conservar el patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno.
La Fundación DOCOMOMO Ibérico destaca especialmente la distribución del conjunto entre jardines, la relación entre los espacios interiores y exteriores y la escala de las distintas piezas construidas durante la primera etapa del proyecto.
Más de seis décadas después de su construcción, el colegio permite acercarse a una época en la que Valencia incorporó nuevas soluciones arquitectónicas para responder a las necesidades de una ciudad en transformación. Su visita ofrece, por tanto, una oportunidad para conocer una parte menos habitual del patrimonio valenciano, más allá de los monumentos y edificios históricos que suelen protagonizar los recorridos turísticos.
Descubre más desde Valenciabonita
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


















