En las coordenadas sexagesimales 39°56’05.6″N 1°00’24.4″W o en decimales 39.934877, -1.006768, junto al kilómetro 7 de la carretera CV-350 y muy cerca de la aldea de Corcolilla (una de los numerosos pequeños núcleos de Alpuente), podemos encontrar uno de esos rincones de obligado paso, dada su gran importancia histórica, si estáis por la zona.
Hablamos de las Huellas de Dinosaurios de Corcollila, un rincón que aparece marcado en Google Maps como “Yacimiento de Huellas de Dinosaurios de Corcolilla” y que es uno de los espacios arqueológicos más importantes de la comarca de la Serranía (podéis aprovechar para visitar la cercana aldea de Corcolilla, un pequeño mundo aparte casi en el límite de la provincia de Valencia con Teruel que destaca por su horno moruno, que tiene productos tan espectaculares como hogazas, pan de bolla o tortas. Podéis ver los horarios en su web, en https://hornocorcolilla.wordpress.com/productos/, si bien es necesario reservar productos en el 96 163 21 63 dada su alta demanda).
Volviendo al yacimiento, éste fue descubierto en el año 1994 (momento en el que presentaba mal estado de conservación, descubriendo nuevas huellas en 2004 con una excavación), siendo recuperado años posteriores aplicando una capa de consolidantes sobre la superficie pétrea; colocando una pérgola para la protección contra el sol, lluvia o heladas; instalando una pasarela de madera para no pisar las icnitas; y aplicando coloración a las huellas para su correcta observación (mencionar que las icnitas de estos dinosaurios bípedos se reconocen por su morfología tridáctila, tres dedos, y su geometría esterilizada).
Se estima que sobre la superficie del estrato, cubierto por niveles de arcillas grises, puede haber miles de icnitas por descubrir.



Tal y como menciona la ficha de protección patrimonial de este Bien de Interés Cultural, “las icnitas se localizan en el techo de un estrato canaliforme de areniscas blancas, que forma parte de una secuencia detrítica constituida por una alternancia de niveles de arenas y arcillas grises. Se identifican 53 icnitas tridáctilas (42 icnitas aisladas y 12 icnitas formando parte de 3 rastros), si bien cabe mencionar que en la cartelería in situ menciona un total de 120 icnitas sobre una superficie de 20 metros cuadrados. Corresponden a dinosaurios terópodos y ornitópodos de talla pequeña o media (longitudes de las icnitas comprendidas entre 15-43 cm y 19-33 cm respectivamente). Se diferencian dos morfotipos principales: huellas tridáctilas mexaxónicas con talón agudo, dígito III más largo que los otros y dígitos II y III orientados en sentido medial, atribuibles a dinosaurios terópodos de talla media, y huellas tridáctilas más anchas, con impresiones digitales más redondeadas, de longitud equivalente, envolvente subcircular y talón redondeado, que son morfologías más propias de huellas dejadas por dinosaurios ornitópodos. El análisis de la orientación de las icnitas determina una dirección preferente de desplazamiento hacia el N-NE, con un menor porcentaje de icnitas con orientación contrapuesta. Se reconocen tres rastros compuestos por 4 (6?), 4 y 3 icnitas respectivamente. Edad del Yacimiento: Jurásico Superior (Facies Pürbeck). (J.Company)”.
Mencionar, por último, que la cartelería indica que “hace unos 150 millones de años, a finales del Jurásico, Alpuente y sus alrededores presentaban un aspecto muy diferente del actual. No existían ni las montañas, ni los ríos que hoy se contemplan ni, por supuesto, habitaban los mismos animales. El paisaje estaba dominado por amplias llanuras costeras surcadas por cursos fluviales que desembocaban en un océano primitivo llamado “Thethys. En este ambiente, poblado por frondosos bosques de coníferas y helechos, habitaba una de las más espectaculares faunas de dinosaurios que hayan existido en la península ibérica: gigantescos saurópodos como el Losillasaurus o el Turiasaurus, de más de 30 metros de longitud y hasta 40 toneladas de peso, quienes convivían con dinosaurios acorazados como el Dacentrurus, un dinosaurio herbívoro provisto de placas y espinas que le servían de protección ante el ataque los terópodos”.
Os pedimos, por favor, máximo respeto en vuestra visita al Yacimiento Icnológico de Corcolilla. No debéis pisar las icnitas (para eso está la pasarela de madera), no debéis arrojar basura a este lugar y, por supuesto, no debéis dañar la cartelería o mobiliario para que otras personas también lo puedan disfrutar.
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