La Torre dels Milà de Massalavés, también conocida históricamente como Portal de Massalavés o antigua Casa de la Vila, es uno de los edificios medievales más singulares y desconocidos de la provincia de Valencia. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC), esta construcción situada junto a la plaza de la Iglesia resume siglos de historia local, desde sus orígenes islámicos hasta su función como castillo señorial, prisión, sala consistorial y antiguo ayuntamiento.
En noviembre de 2022, Valencia Bonita se acercó hasta la localidad de Massalavés para conocer de cerca este singular inmueble patrimonial. Sin embargo, la visita no pudo realizarse al encontrarse la torre cerrada debido al mal estado de la escalera interior, que permanecía apuntalada por motivos de seguridad, pudiendo contemplarse únicamente parte del edificio desde la planta baja.
A partir de entonces comenzaron diversas consultas y solicitudes para conocer la situación del inmueble y la posibilidad de establecer un régimen de visitas públicas acorde a la normativa autonómica sobre Bienes de Interés Cultural, iniciándose una larga cronología administrativa relacionada con el acceso y conservación de la torre.
Ante esta situación, en mayo de 2024 se presentó una queja ante el Síndic de Greuges con el objetivo de trasladar la problemática relacionada con su estado de conservación y con el acceso público al monumento, dado que existía un incumplimiento de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Valenciano, la cual establece un régimen de visitas obligatorio en su artículo 32 de, al menos, 4 días al mes en días y horarios determinados para los propietarios de los Bienes de Interés Cultural, como es el caso de la Torre dels Milà de Massalavès.
Poco después, el Ayuntamiento de Massalavés respondió indicando que no podía autorizarse la visita por motivos de seguridad mientras no se ejecutaran las necesarias obras de consolidación y adecuación del edificio.
Emitido en fecha 27/06/2024 informe del técnico municipal de conformidad con el cual: “No cabe autorizar la visita al bien de interés cultural Torre de Massalavés, con las actuales condiciones y su estado constructivo, en tanto no se solucione la seguridad e integridad física de las personas visitantes con la ejecución de las obras de consolidación que se proyectan. Por parte de esta Alcaldía no procede autorizar la visita a la Torre del Milà por motivos de seguridad, sin embargo se le informa que se están solicitando subvenciones para proceder a la adecuación de la misma y esperamos solucionar el problema lo antes posible».

Las respuestas remitidas durante aquellos meses pusieron de manifiesto las dificultades de muchos pequeños municipios para afrontar la conservación y gestión de determinados bienes patrimoniales protegidos, especialmente cuando dependen de subvenciones y asistencia técnica externa para poder acometer actuaciones de restauración y adecuación.
Finalmente, tras diversas ayudas y actuaciones ejecutadas entre finales de 2025 y principios de 2026, la Torre dels Milà volvió a permitir visitas concertadas, recuperando parcialmente el acceso ciudadano a uno de los edificios históricos más importantes de Massalavés.
Actualmente, la Torre dels Milà puede visitarse mediante cita previa tras las últimas actuaciones de restauración ejecutadas entre 2025 y 2026. En nuestro otro artículo puedes consultar cómo visitar hoy la Torre dels Milà de Massalavés, conocer los detalles de la restauración reciente y ver algunos de los elementos históricos conservados en su interior.
SOBRE LA TORRE DELS MILÀ:
La Torre dels Milà, rincón también conocido como Portal de Massalavés o antigua Casa de la Vila, es una torre medieval situada en el centro histórico de la localidad de Massalavés (provincia de Valencia), junto a la plaza de la Iglesia.





Como se menciona en Portal de Massalavés, fue identificada en 2005 como una torre-portal medieval. Durante la época islámica de la península Ibérica, el pueblo albergaba una alquería y una torre defensiva. García de Morelló, primer señor de Massalavés, mandó a construir en el siglo XIV un castillo aprovechando el acceso a través del portal del período árabe. Este se erigió en un contexto de inestabilidad política y social, a lo que se aunaban los desbordes periódicos del río Júcar. Tras la adquisición del inmueble por parte de la familia Milà en el siglo XV, la torre comenzó a sufrir varias transformaciones. Varias referencias apuntan al uso del castillo como lugar de reunión del concejo de la villa. De este modo, el edificio también llegó a ser empleado como prisión, a partir del siglo XVIII fue sala consistorial y archivo municipal y desde la reforma del siglo XIX hasta 1975 fue la sede del Ayuntamiento. Desde entonces, estuvo en estado de abandono hasta su restauración en 2013.
Quien mejor nos habla de la cronología de este lugar es el arquitecto Javier Hidalgo en su obra “Musealizar el patrimonio fortificado en tiempos de crisis. El ejemplo de la Torre dels Milà de Massalavés (Valencia)”, ISBN: 978-84-95930-73-6 2015.
En dicho documento, se menciona lo siguiente: «La primera fase del monumento corresponde a época islámica, en la que existiría una torre de carácter defensivo asociada a la presencia de un núcleo de población (alquería). Estaría construida enteramente con tapia calicostrada, pudiendo asimilarla tipológicamente a otras torres islámicas de su entorno geográfico y cultural que han sido posteriormente incorporadas a un castillo o palacio cristiano, como la Torre del Palacio de Antella o la Torre de la Plaza de Benifaió.
En torno a 1240 la población pasa a manos cristianas. Posteriormente, en el primer tercio del siglo XIV, aprovechando la estructura islámica se construye una torre-portal de acceso al castillo o recinto amurallado. En esta época el edificio sufre una gran transformación, especialmente en la planta baja, en la que se construyen en las fachadas este y oeste sendos arcos apuntados de sillería y entre ellos una bóveda de hormigón de cal, constituyendo el zaguán de paso al interior del recinto amurallado. En el muro oeste, entre la planta baja y la planta primera, se abre una pequeña puerta con arco de sillería que daba paso a un corredor que permitía el acceso a la planta superior mediante una escalera de madera.
En la segunda mitad del siglo XV, con la compra de la Baronía por parte de la familia Milà, se produce una gran transformación en la planta primera. Por causas que se desconocen la parte alta del edificio desaparece, manteniéndose únicamente la planta inferior. Sobre este nivel se construye una nueva planta con muros de tapia de argamasa y mampuestos. Se abren dos aspilleras en cada uno de los muros, y en los muros este y oeste sendos ventanales rematados con arcos de ladrillo rebajados. El anterior acceso al interior de la torre se ciega, generándose una pequeña estancia que seguramente pasa a ser utilizada como calabozo, a la que se accedía únicamente desde la planta alta mediante una escalera de obra. Además aparece un nuevo acceso a la planta superior situado en el ángulo noroeste de la torre. El nivel superior se cubre con una bóveda tabicada de ladrillo macizo y el suelo se pavimenta con un hormigón de cal y canto, construyéndose al mismo tiempo un murete para cerrar el calabozo sobre el que apoyaría un forjado de madera que cubriría este habitáculo. Esta estructura arquitectónica es la que se mantendrá prácticamente inalterada hasta la actualidad.
A finales del siglo XVIII se realizan una serie de transformaciones en el edificio, construyéndose una nueva cubierta inclinada a dos aguas con una gran viga central apoyada en los muros norte y sur. Se ciegan las aspilleras aplicando sobre los paramentos revestimientos continuos de cal y yeso.
A finales del siglo XIX y puesto que el edificio era utilizado como sala consistorial desde largo tiempo atrás, se decide realizar una reforma para adaptarlo definitivamente a ese uso. Se construye una escalera tabicada de dos tramos para dar acceso a la primera planta, la antigua ventana de la fachada principal se transforma en un gran balcón recayente a la plaza, y las paredes se decoran con pintura policroma. Testigo de esta reforma es la ventana ovalada que aún hoy podemos ver, situada sobre el arco de la fachada donde aparece la fecha de las obras: 1889. A mediados del siglo XX, entre otras reformas llevadas a cabo, se reduce el gran vano de acceso al edificio desde la plaza mediante un tabique de ladrillo, colocándose una nueva puerta de menor tamaño. El hueco inferior de la escalera se cierra y se coloca una puerta. En la planta alta se divide el espacio en dos mediante la construcción de un tabique en el que se abre una puerta de comunicación entre las dos estancias. Esta nueva distribución motiva la apertura en la fachada principal de dos ventanas, una en cada una de las estancias. La fachada se encala completamente, adquiriendo el edificio una apariencia exterior de vivienda tradicional, borrando todo vestigio de su pasado defensivo y señorial».

El castillo de Massalavés experimentó varias fases constructivas durante su historia. Su permanencia se produce bajo una irreconocible apariencia de vivienda tradicional, enmascarando las señas de su pasado defensivo. En su origen fue una torre de alquería, adaptando tras la reconquista sus estructuras para construir un recinto fortificado, del que formaba parte el portal. Más tarde sirvió como palacio de la Baronía del linaje de los Milá que alcanzó cierta relevancia social por sus aportaciones a la corona y al aparentar con la Santa Sede (Llorens 1976, 86).
Adquirido el título de Villa por privilegio real en el siglo XVI y tras la carta puebla en el siglo XVII, existen varias referencias del uso del castillo como lugar de reunión del consejo general de la Vila (Madoz 1987, Vol II, 21; Llorens 1976, 133), preludio de su ulterior transformación como Casa de la Vila, en 1889, al extinguirse la Baronía de Massalavés con la supresión en España de los señoríos feudales en 1838.
Después de todo lo dicho, como ya hemos mencionado anteriormente, finalmente la torre fue restaurada en 2013, siendo protegida en 2014 como Bien de Interés Cultural (podéis ver el siguiente recorte de Levante EMV). Tras los hechos ocurridos en tiempos de pandemia, derrumbes en la escalera de acceso a planta superior y otras circunstancias, la torre se restaura de nuevo a finales de 2026.

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Hola,
Han hecho muy bien escribiendo correos a la administración adecuada.
Demasiados responsables de pueblos y comarcas no sirven los cargos por los cuales fueron nombrados. Es tiempo de que despierten y obren por el bien de la cultura valenciana. Y si puede ser, con amabilidad hacia los ciudadanos y los forasteros qué quieren apreciar la belleza y el interés histórico de una obra.
Gracias por su acción.
Muchas gracias por tus palabras Nicole!