El Pas de la Guàrdia, también llamado Pas de la Guarda, es un azud del río Serpis ubicado en el camino del Cementerio, en término de Villalonga (a las afueras de la localidad), junto a la partida de Tarrasó.
Se trata de una construcción realizada en el siglo XIX con el fin de ser utilizada para el riego de los campos de naranjos de la partida de la Rambla y para mover las turbinas de la Papelera, el molino de Garrigós y del antiguo molino de Félix.
Quien mejor nos habla de este lugar es Óscar de “A un tir de pedra” en su artículo https://www.auntirdepedra.com/2011/06/la-fabrica-de-linfern-i-les-centrals-de.html, donde en un apartado del mismo habla de un desagüe del Assut del Pas de la Guàrdia (utilizado para limitar la cantidad de agua dirigida hacia la acequia) o de la propia acequia, subterránea y paralela al río en dirección el molino de Fèlix, el antiguo molino de Garrigós y la papelera por un gran canal.
Este rincón, el cual forma parte de los Assuts del Racó del Duc de Villalonga, ofrece, en su entorno, diversos rincones aptos para el baño garantizados.
Y esto es gracias a una actuación realizada en la década del 2000, donde en el artículo https://www.levante-emv.com/safor/2018/06/08/ejemplo-anterior-villalonga-logro-recuperar-11942072.html se explica que “el entonces alcalde de Villalonga, Juan Ros, ordenó a los trabajadores municipales que limpiaran de vegetación invasiva, fundamentalmente cañas, las dos riberas del Serpis en un corto segmento aguas arriba a partir del azud del Pas de la Guàrdia, de donde sale una de las acequias mayores que riega el Serpis. Aunque aquella acción le costó la apertura de un expediente de sanción económica por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar, al final un recurso municipal evitó que se tuviera que pagar nada y, además, tampoco se obligó a «restaurar» el río a su estado anterior, que significaba dejar que las cañas volvieran a invadir el cauce. Lejos de eso, desde entonces esa zona, donde se unen el los caminos de la Corona y del Tarrassó, ha sido periódicamente limpiada por el ayuntamiento, lo que ha permitido que Villalonga cuente con una playa fluvial donde, en verano, algunos acuden a disfrutar. La ventaja es que en este punto siempre corre el agua porque Beniarrés regula el caudal para garantizar el riego en los Canales Bajos del Serpis”.
A continuación, podéis ver una serie de fotos de finales de julio de nuestra visita a los alrededores del Pas de la Guàrdia de Villalonga (también os dejamos la localización del azud, si bien los diferentes remansos se encuentran aguas arriba y uno de ellos aguas abajo escondido).




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