Desolador. Así podríamos definir el paisaje fluvial del río Turia a su paso por la localidad de Gestalgar, un cauce que, como en otros pueblos que comparten el mismo atractivo, arrasó por completo todo lo que pilló por delante y más.
Y es que a los vecinos de este municipio de la Serranía, a pesar de no lamentarse la pérdida de vidas humanas, el pasado 29 de octubre de 2024 les sigue sonando a cuento de terror o de ciencia ficción, jornada que, como a muchos valencianos, nos gustaría olvidar y que, ojalá, no hubiese pasado.
Aquel día, para que os hagáis una idea de lo que sufrió este pequeño pueblo de poco más de 500 habitantes censados, se vieron afectadas gravemente casas y chalés, así como infraestructuras viarias, principalmente las cercanas al río Turia (como el ‘Camino de la depuradora’, que está en la zona sur del casco urbano, desapareciendo además la depuradora, o el ‘Camino de la central hidroeléctrica’); parcelas con cultivos y explotaciones agrarias, así como sistemas de regadío; el campo de fútbol, que quedó irreconocible; márgenes fluviales, los cuales quedaron muy afectados por los movimientos de tierra y desprendimientos de las montañas cercanas; y, por supuesto, la conocida zona de baño de El Motor de Gestalgar.
Sin embargo, queríamos ver con nuestros propios ojos lo que queda de aquello que siempre recordaremos especialmente por todos los buenos ratos y baños que allí hemos pasado, una de nuestras piscinas naturales preferidas de la provincia de Valencia. Por desgracia, tal y como hemos comprobado a fecha de miércoles 21 de mayo de 2025, El Motor de Gestalgar no existe desde el paso de la dana, y las pocas actuaciones que se han realizado (con ayuda de diferentes administraciones públicas y los propios vecinos) únicamente han servido para limpiar un poco una zona que, al igual que su vecina Bugarra (tal y como os comentamos en el extenso artículo de “La playa fluvial de Bugarra, una zona de baño desaparecida a la espera de ser reconstruida«), necesita de una actuación más que urgente para devolverla a la vida.
Al igual que con la vecina Bugarra, la localidad de Gestalgar ha mantenido varias reuniones (sin éxito) con la Confederación Hidrográfica del Júcar para poder solucionar este grave problema estético, turístico y medioambiental. La CHJ no lo está poniendo fácil (ya sabéis cómo va esto de las administraciones públicas), ya que han tenido suficientes meses para autorizar un dragado (más que necesario) que hubiera posibilitado salvar la temporada de baño este verano de 2025, que por desgracia ya se ha perdido. La autorización, que un día llegará, permitirá en el futuro un baño seguro.
NUESTRA (TRISTE) VISITA A GESTALGAR:
Aparcamos el vehículo correctamente en una zona más alta del pueblo, la cual, como todo el casco urbano, no se ha visto afectada. Caminamos hasta el lecho del río y comprobamos un paseo arrasado, sin arbolado ni atractivo, totalmente pobre.
“Hola, ¿eres de aquí?” nos pregunta un niño del pueblo junto a sus amigos, al que le respondemos (casi entre lágrimas) que no, que únicamente venimos a ver cómo esta la zona de baño. “Ah vale. Nosotros sí. ¿Vas a bañarte?”. Al acabar esta pregunta, acto seguido se oyen voces de una persona adulta gritando (al que seguramente sea su hijo) advirtiéndole de que no se bañe en un río irreconocible, donde la velocidad del agua arrastra por completo a los tres niños que allí se bañan felices, como si nada hubiera pasado.
No os lo podéis imaginar, las fotos que os aportamos a continuación maquillan incluso lo que en directo es una tragedia para Gestalgar, ya que los gestalguinos viven casi por completo de este atractivo turístico que, además, contaba con un kiosco y bar (y qué bar) con terracita, ahora apuntalado y cerrado.






Por si no recordáis cómo era esta zona de baño, podéis ver a continuación unas fotos de una visita nuestra tiempo atrás.
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PARA ESTE PERIODO ESTIVAL (HASTA QUE SE DRAGUE) SE CONSIDERA UN GRAVE RIESGO EL BAÑO EL MOTOR:
La Consellería de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio de la Generalitat Valenciana emitió un comunicado en abril en el que se recomendaba no bañarse en las aguas del Parque Natural del Turia debido al aumento de sedimentos y desechos ocultos en a lo largo del cauce. Dado que el arrastre del agua durante la dana arrasó coches, árboles, puentes, mobiliario urbano o todo lo que pillaba, cambiando el paisaje del río, se desconoce si hay presencia de residuos en el fondo hasta que no se drague, por lo que se considera correr un importante riesgo la práctica del baño.
La morfología de muchas zonas de baño ha cambiado. Los cauces han podido modificarse, han aparecido nuevos pozos o remolinos, y lo que antes era un espacio seguro ahora puede esconder riesgos importantes. Además, las lluvias torrenciales han erosionado márgenes y acumulado materiales que pueden generar desprendimientos o dificultar el acceso.
Por ello, se recomienda no confiarse en zonas conocidas que pudieron verse alteradas tras la DANA, respetando las señales de advertencia para acceder a espacios acuáticos naturales. La precaución es clave para evitar accidentes en un entorno que, aunque bello, puede haberse transformado sin que se perciba a simple vista.
Alerta fluvial: Muchas zonas de baño de río han cambiado tras la DANA
UNA (TRISTE) REALIDAD, ANTES DE LA DANA, QUE HAY QUE SOLUCIONAR CUANDO SE RECUPERE:
La zona de baño de El Motor de Gestalgar era una de las piscinas naturales más visitadas cada periodo estival. Es más, nosotros la hemos publicitado en más de una ocasión en nuestra página web o redes sociales.
Al igual que la playa fluvial de Bugarra, murió de éxito. Su (grave) problema residía en que este rincón contaba con una bonita zona para tumbarse o pasar el día tipo “pícnic”, accesos al río cómodos o un bar y kiosko, entre otras cosas que la hacían más que atractiva. Ante esto, en julio y agosto se llenaba a más no poder, especialmente de gente con “música para todos” e incívicos que no respetan la naturaleza, haciendo suyo el lema de que somos una sociedad con poca educación.
Dado que sí o sí el paraje volverá a la vida (seguramente para el verano de 2026 o 2027), hay que replantearse qué mejoras deben efectuarse para que los vecinos y visitantes cívicos no sufran estos atropellos veraniegos.
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