Las Salinas de Torrevieja son uno de los paisajes más emblemáticos de la provincia de Alicante y un tesoro natural y cultural. Con sus icónicas montañas blancas y la famosa laguna rosa, forman parte de un humedal protegido que alberga una gran diversidad de flora y fauna.
Durante siglos, han sido el corazón de la economía local, vinculadas a la tradición salinera y a la vida marítima de la ciudad. Hoy son un espacio para disfrutar de la naturaleza, aprender sobre la producción de sal y conocer la historia de esta industria que ha marcado a Torrevieja.
Visita las salinas de Torrevieja en tren turístico o a pie:
Desde julio de 2018, un tren turístico recorre el corazón de las Salinas de Torrevieja. Durante el recorrido podrás contemplar la sal que se produce; las diferentes lagunas; los antiguos cristalizadores químicos; las montañas de sal; la maquinaria salinera; la flora y fauna del humedal, y alguna que otra sorpresa más que no queremos desvelarte para que la descubras por ti mismo.
La salida es desde Paseo de la Libertad, en el centro de Torrevieja junto al puerto, y la visita tiene una duración aproximada de una hora. El tren solo sale si hay un mínimo de 6 personas. Las entradas cuestan 8,50 € para niños de entre 2 y 12 años; 9 € para mayores de 65 años y 9,50 € para el resto de adultos. También hay una tarifa familiar que incluye dos adultos y dos niños por 29,90 €, disponible solo en taquilla. Además, los grupos a partir de 19 personas tienen un coste de 7,5 € con reserva previa.
Dado que el horario y la disponibilidad varían según la temporada, consultar la web de https://www.visitasalinasdetorrevieja.com/ o contactar antes a través del número 626 594 109, que también ofrece servicio de WhatsApp fines de semana y festivos.
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Además del tren, existe la opción de visitas guiadas a pie con salida o en bici desde la calle Los Portalicos los sábados y domingos. Estas visitas se realizan en castellano e inglés y recorren toda la zona industrial, el antiguo apilador, las antiguas balsas químicas, montañas de sal, fábricas originales, la laguna rosa y la zona de cuaje de barcos artesanos (excepto en periodo de nidificación de aves).
La excursión comienza a las 9 h y tiene una duración aproximada de 2 horas a pie y 1,5 horas en bici. Los precios son 12 € para adultos, 9 € para niños (2–12 años) y mayores de 65, y tarifa familiar de 35 € (2 adultos + 2 niños), con suplemento de 7 € por niño adicional. Grupos de 10 € a partir de 10 personas.
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RECUERDA: las reservas para las diferentes visitas guiadas, a pie, bici o en tren turístico, se realizan a través de la web https://www.visitasalinasdetorrevieja.com/ o contactando a los teléfonos 966 901 350 / 626 594 109.
Además de recorrer las salinas en tren o a pie, puedes vivir experiencias únicas y eventos especiales, como la Cata Exclusiva de Salazones y Vino. Un recorrido guiado que combina historia y sabor, con visita a la laguna rosa, maquinaria antigua, mirador panorámico, degustación premium de salazones locales y vino, y una puesta de sol espectacular. Disponible bajo reserva previa, ¡una experiencia perfecta para adultos y con entrada gratuita para niños menores de 12 años!
¿Sabías que la sal de Torrevieja viajó hasta la Antártida?
Tras leer este titular, quizá pienses que es una leyenda, pero ocurrió de verdad. La sal que vemos en montañas blancas junto a la laguna rosa de Torrevieja viajó miles de kilómetros hasta uno de los lugares más remotos del planeta: la Antártida. Este episodio sorprendente forma parte de la historia marinera y salinera de la provincia de Alicante y demuestra la importancia internacional que llegó a tener la sal torrevejense en los siglos XIX y XX.
Durante décadas, Torrevieja fue uno de los puertos salineros más activos del Mediterráneo. Desde aquí partían barcos cargados de sal hacia media Europa, América e incluso expediciones científicas. Uno de esos destinos fue la Antártida, donde la sal alicantina era un recurso fundamental para conservar alimentos durante meses y garantizar la supervivencia de las tripulaciones en condiciones extremas. Su alta pureza y calidad la convirtieron en una de las más valoradas del mundo para este propósito, y también se utilizaba para pequeños deshielos en zonas donde se asentaban los campamentos científicos.
Hoy esta historia es casi desconocida incluso para muchos torrevejenses. En la actualidad, las salinas siguen siendo un símbolo de la ciudad, pero pocas personas imaginan que sus cristales blancos formaron parte de misiones que atravesaron los océanos hasta alcanzar uno de los territorios más inhóspitos del planeta. Probablemente sean las más grandes de Europa, desde donde se recogen cada año 600.000 toneladas de sal. Parte de esta se destina a combatir las heladas en calles y tratamiento de aguas. Solo alrededor del 5 % de la sal está vinculado a la alimentación humana, para uso doméstico o en la industria alimentaria.
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