En lo alto de la villa castellonense de Vilafamés se esconde una de las joyas medievales más singulares del territorio valenciano: un castillo roquero con murallas y vistas imponentes que sorprende a todo aquel que lo visita. En la actualidad se encuentra restaurado, conservando gran parte de su estructura antigua. Te invitamos a viajar en el tiempo sin salir de la Comunitat Valenciana.
En la fortaleza, declarada Bien de Interés Cultural, destaca una torre central circular construida durante las guerras Carlistas, uno de los pocos ejemplos de arquitectura carlista de la Comunitat Valenciana. Además, es un Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
En un extremo del cerro del castillo, una pequeña cueva rocosa alberga uno de los conjuntos de pintura rupestre esquemática más interesantes de nuestra tierra. Se trata de una cavidad pequeña, ya que tiene cinco metros de longitud y dos de profundidad. Hay un total de catorce figuras, de las cuales solo dos corresponden a estilizaciones humanas que se sitúan cerca de una representación de un pez. El signo más característico es una espiral realizada mediante trazo grueso que ha sido interpretada como una representación solar.

Un paseo por la historia:
Aunque el castillo tiene orígenes árabes, ha sido testigo de múltiples épocas y reformas. Sus muros, sencillos pero imponentes, conservan el espíritu de las antiguas fortalezas defensivas que protegían el territorio desde las alturas. El enclave era perfecto para vigilar desde lo más alto el valle, el mar a lo lejos y el propio pueblo.
La visita es totalmente libre y gratuita, permitiendo recorrer sus estancias, asomarse a sus murallas y caminar por la zona del foso, que sigue impresionando por su profundidad y por el trabajo que tuvo que suponer excavarlo hace siglos sin las herramientas que tenemos ahora. La subida desde el casco antiguo depende del ritmo de cada uno, pero cuesta entre 10-15 minutos caminando por sus calles empedradas.
El castillo conserva murallas casi completas y varias dependencias de estilo palaciego situadas frente a la torre del Homenaje, de planta circular, que originalmente contaba con balcones almenados. En el siglo XIX, la torre fue remodelada y se añadieron aspilleras, modificando su aspecto original.
Frente a la torre se extiende un espacio rectangular que funciona como patio, donde se mantiene una cisterna, probablemente el único vestigio que se conserva de la etapa musulmana del castillo.

Un mirador inolvidable:
Como suele ser habitual, desde su parte más alta las vistas son simplemente espectaculares: un horizonte interminable de montañas, campos y tejados que cambian de color según avanza el día. Ir al atardecer es un auténtico acierto, eso sí, cuidado luego al haberse ido ya el sol.

Vilafamés, uno de los municipios más bonitos del mundo:
De Vilafamés ya os hemos hablado en otra ocasión en un artículo de nuestra web, resaltando de que se trata de un pueblo perfecto para pasar el día gracias a su gastronomía local, casas de piedra perfectamente conservadas o el Museo de Arte Contemporáneo. Este 2025, Vilafamés celebra el 20 aniversario de una distinción clave para entender el actual pueblo: la declaración del casco antiguo como Bien de Interés Cultural (BIC).
Otro de los lugares curiosos de la localidad, del que también os hemos hablado en otra entrada, es sin duda alguna la Roca Grossa, una enorme piedra de 2.000 toneladas que parece desafiar a la gravedad, por no hablar de un dato que llama la atención: el Meridiano 0 o de Greenwich, además de pasar por Londres (entre otros muchos sitios) también pasa muy cerquita de Vilafamés.

Además, por si fuera poco, el municipio está considerado como uno de los más bonitos del mundo. Así lo certifica la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España a la que pertenece, integrada a su vez en la Federación Internacional de los Pueblos Más Bonitos del Mundo, reconocimiento en nuestro tiempo que no nos extraña una vez lo hemos visitado y recorrido sus calles empedradas, algo que nos sirve un poco para entender su historia e intentar comprender porqué lo conquistó Jaume I en el año 1233 tras la conquista de Burriana.
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