- Desde aquella primera tienda con el obrador a la vista hasta su presencia actual en el Mercado Central, Papúa Chocolates mantiene la misma idea con la que nació en 2015: hacer del chocolate el protagonista y elaborar cada pieza con paciencia, técnica y trabajo artesanal.
Hay historias empresariales que comienzan con una idea y otras que nacen de la decisión de cambiar de rumbo cuando parece que ya está todo hecho. Es el caso de Papúa Chocolates, una bombonería artesana valenciana que nació en 2015, cuando Nacho y Alicia, un matrimonio con una larga trayectoria en la alta pastelería, decidió dejar atrás un negocio consolidado para empezar de cero y dedicarse al chocolate.
Ahora, la familia prepara el lanzamiento de una de sus propuestas más especiales: una caja con 100 bombones elaborados a mano, uno a uno, con ingredientes naturales y que reúne todas las variedades que salen de su obrador. Su precio será de 165 euros y está pensada como un regalo para ocasiones especiales durante todo el año, no únicamente en Navidad.
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Una historia familiar que comenzó en 2015:
Papúa Chocolates nació del sueño de Nacho, que a los 50 años decidió centrarse exclusivamente en el chocolate, una de las ramas más técnicas de la repostería. Trabajar este producto exige precisión, temperaturas controladas y una técnica delicada, con un margen de error que, según explica la familia, puede ser de apenas un grado.
El nombre de la marca también tiene una historia detrás. Papúa era una tarta que Nacho elaboraba en su anterior pastelería y que se había convertido en la favorita de su hija Claudia. La familia decidió recuperar aquel nombre porque, además de tener un significado especial, sonaba exótico y resultaba fácil de recordar.
La primera tienda abrió en la calle Puebla de Farnals, en Valencia, con una particularidad: el obrador estaba a la vista de los clientes. Nacho preparaba bombones y tabletas frente al público, separado únicamente por una bancada de mármol y un cristal que todavía se conservan. Mientras tanto, Alicia atendía a quienes se acercaban a la tienda, que pronto comenzó a hacerse un hueco entre los amantes del chocolate.
La buena acogida permitió abrir una segunda tienda, en la calle Bachiller, y poner en marcha un obrador de mayor tamaño en Rafelbunyol. Desde allí se elaboran los productos que después se distribuyen a los establecimientos de la marca.
De las Islas Caimán y el mundo audiovisual al chocolate:
Con el tiempo, el proyecto familiar incorporó también a los dos hijos de Nacho y Alicia, que aportaron sus propias experiencias profesionales a la empresa. Alberto, que cuenta la historia de Papúa, trabajó durante varios años como instructor de buceo en las Islas Caimán. Su interés por los números le llevó posteriormente a asumir la administración del negocio, además de encargarse de cuestiones como el packaging, los proveedores y la distribución.
Claudia, por su parte, llegó desde el mundo audiovisual, donde trabajó durante cinco años en el departamento de arte de películas, series y publicidad. Al principio se ocupó de la imagen de la marca y las redes sociales, pero su infancia en el obrador de pastelería de su padre terminó llevándola de nuevo al chocolate, hasta convertirse en maestra chocolatera.
Con la familia al completo, Papúa Chocolates abrió su tercera tienda en el Centro Comercial Aqua Multiespacio. A finales de 2024 llegó otro de los hitos del proyecto: la apertura de un establecimiento en el Mercado Central de Valencia, un lugar especialmente significativo para Nacho y Alicia por su vinculación con la artesanía, los productos naturales y la gastronomía valenciana.
Bombones artesanos elaborados en Rafelbunyol:
Uno de los rasgos distintivos de Papúa Chocolates es que toda su producción se realiza a mano en su obrador de Rafelbunyol. La empresa vende directamente al público en sus tiendas y a través de su página web, donde ofrece envíos refrigerados. También prepara regalos para empresas, especialmente durante la campaña navideña.
Para elaborar sus productos, la familia utiliza principalmente chocolate Valrhona, una firma de referencia en el sector que ha elegido por su calidad y su compromiso con los productores de cacao y el comercio justo.
La elaboración de los rellenos también requiere tiempo y cuidado. Según explica la familia, todos los sabores son naturales y se obtienen mediante procesos como las infusiones en frío. Para preparar su bombón de té de frutos rojos, por ejemplo, dejan infusionar el té en nata durante 24 horas. Después, cuelan la mezcla y la emulsionan con el chocolate para obtener la ganache.
El mismo principio se aplica a otras variedades, con ingredientes como diferentes tés, ralladuras de naranja y limón, frutas o flores. Entre sus creaciones se encuentra Flora, un bombón que incorpora pétalos de rosa.
Los pralinés también se preparan en el propio obrador. El proceso incluye elaborar el almíbar, bañar las almendras y las avellanas, tostarlas, caramelizarlas y triturarlas hasta conseguir una textura sedosa. Es una de las claves de la intensidad y la textura de sus bombones de pistacho, gianduja o praliné de almendra.
Una caja con 100 bombones para descubrir todas sus variedades:
La próxima novedad de Papúa Chocolates es una caja que reúne 100 bombones de sus diferentes variedades. La propuesta está concebida como una selección de toda su producción, con piezas elaboradas a mano y pensadas para quienes quieran probar distintos sabores o hacer un regalo especial.
El precio anunciado es de 165 euros, una propuesta dirigida a ocasiones especiales durante todo el año, especialmente para esta próxima Navidad. La caja se encuentra en preparación y la familia la presenta como una forma de reunir en un solo estuche la esencia de su trabajo artesanal.

Detrás de Papúa Chocolates hay, en realidad, una estructura familiar pequeña. Nacho y Claudia trabajan en el obrador junto a un equipo que suele contar con cuatro o cinco personas, según la temporada. Alicia se ocupa de las tiendas, las dependientas, la decoración y los escaparates, mientras Alberto lleva la administración y buena parte de la gestión diaria.
La familia también se encarga del diseño de la marca, el packaging y las etiquetas, un trabajo que forma parte de la personalidad de Papúa Chocolates.
Dónde comprar Papúa Chocolates en Valencia:
Quienes quieran conocer sus bombones pueden acudir a cualquiera de sus cuatro establecimientos en Valencia:
- Calle Puebla de Farnals, 38, donde comenzó la historia de Papúa Chocolates.
- Calle Bachiller, 32.
- Centro Comercial Aqua Multiespacio.
- Mercado Central de Valencia, cerca de la cúpula.
Además, la marca dispone de tienda online en papuachocolates.com, desde la que comercializa sus productos con envío refrigerado.
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