Años, por desgracia, llevamos viendo morir lentamente esta gran joya: el chalé de Giner-Cortina de Torrent, un palecete de estilo neonazarí que languidece junto con diversos carteles de “se vende” a lo largo de todo el perímetro mural y del vallado. 

Como muchos mencionan, sobre todo expertos, el palacete, ubicado en la calle de Gómez Ferrer de Torrent, no solo tiene un valor arquitectónico, sino también histórico y artístico, ya que además de ser el último exponente íntegro que se conserva del estilo neoárabe del arquitecto don José María Manuel Cortina Pérez (Valencia, 8 de diciembre de 1868 – 29 de enero de 1950), del que ya os hablamos en “la Paterna de Cortina“, es una de las obras más importantes de uno de los arquitectos más relevantes del modernismo valenciano, tal y como manifestó en su día el arquitecto Tomás Roselló.


Pero de nada sirven esas palabras. Y os lo dice alguien que toda su vida ha recorrido el camino entre Alaquàs y Torrente, por vivir mitad de vida en cada una de ellas, y ver como nadie, absolutamente nadie, hace algo por él. Ni propietario ni administraciones, quienes estas últimas tienen la obligación de preservar y actuar, si es necesario, en aras del cumplimiento de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano

Recuerdo que, cuando era pequeño, al pasar por el lugar montado en el vehículo de mi difunto abuelo, giraba siempre la cabeza para preguntarle quien vivía en esa casa. Mi abuelo, en una de esas conversaciones, me contestó que él recordaba haber visto gente vivir allí, puesto que llegó en el 74 a Torrent, pero que ya no lo regentaba nadie (estas palabras, recuerdo, fueron antes del año 90, pues todavía no había tomado la comunión). 

Para conocer mejor la historia del palacete o chalet de Torrent, nos basamos en el texto del Consell de Cultura Valencià, quien toma como fuente principal el informe del arquitecto técnico Tomás Roselló Jaunzarás y otro informe firmado por los arquitectos Josep Montesinos, Daniel Benito Goerlich y Adrià Besó:

El Palacete o chalé de Torrent se encuentra situado en la partida de l’Alter, en el término municipal de Torrent (polígono 10; parcela 1; referencia catastral 46246AO10000010000BX), muy cerca del casco urbano de Alaquàs, formando parte de una quinta de recreo instalada en una parcela de casi 9000 m².

Dicha parcela, como consta en el informe del arquitecto Tomás Roselló Jaunzarás, fue adquirida entre marzo y abril de 1918 por José Giner y Viguer, un conocido industrial de Valencia, para construir el chalet de su familia. Los planos del edificio los realizó el arquitecto José Manuel Cortina Pérez, hermano de su mujer, María Cortina Pérez, y el maestro de obras fue Alberto Soriano, constructor de otros edificios emblemáticos de Torrent como La Alhambra o el Cine Montecarlo.

Matrimonio formado por María Cortina Pérez y José Giner Viguer, primeros dueños del palacete. Fotografía extraída de losojosdehipatia.com.es

La elección de Torrent se debe a que gracias a la implantación del trenet y del tranvía a finales del siglo XIX, esta destacaba como una de las mejores poblaciones de las cercanías de Valencia, atrayendo a familias muy distinguidas de la ciudad, que tenían casa en esta agradable localidad. En el caso del Chalet de los Giner-Cortina, sería el citado tranvía que pasaba junto a la parcela del chalet, el que favoreció el asentamiento de esta adinerada familia, ya que unto a la parcela del chalet pasaba el tranvía que llevaba a Valencia, donde tenía parada cerca de las Torres de Quart, junto al domicilio de la familia en la capital.

El arquitecto José Manuel Cortina Pérez es uno de los arquitectos más relevantes y originales del modernismo valenciano. Nació en Valencia y estudió arquitectura en Barcelona y Madrid. De vuelta en Valencia, desempeñó sucesivamente los cargos de Arquitecto del Ensanche y de Cementerios. Consiguió numerosos premios de arquitectura en las exposiciones de la época, además de la medalla de Plata del Congreso y la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica: Fue Presidente del Centro de Cultura Valenciana, desde donde realizó su defensa del Palacio Señorial de Alaquàs, y Académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Entre sus obras destacan los edificios que construyó en el Ensanche de Valencia, como la llamada Casa de Los Dragones en la esquina de las calles Sorní y Jorge Juan, y el gran edificio de la calle Félix Pizcuela, en el que combinó elementos medievalizantes con las líneas sinuosas del Art Nouveau, patente sobre todo en las rejas de los vanos de la planta baja y la carpintería de los miradores. Cabe destacar también la llamada Casa Cortina, en Caballeros, nº 8.  

En 1908 proyectó en Valencia el desaparecido Teatro Eslava, de un fastuoso estilo arabizante, que hizo que fuese denominado un excelente intérprete del árabe.

Repitió ese mismo estilo en el importante proyecto del Teatro Chapí de Villena, que sin embargo no llegó a construirse siguiendo sus instrucciones, puesto que renunció encargarse de la obra. Los elementos neoárabes diseñados para el proyecto de Villena fueron recuperados y utilizados en el palacete de Torrent, último exponente que se conserva del historicismo romántico neoárabe del arquitecto. Además, construyó otras casas de veraneo en lugares como Paterna, Bétera, Villarreal, Beniferri, etc.

El chalet de Torrent fue proyectado y construido entre 1918 y 1919, y reúne «todas las características habituales en el trabajo de este arquitecto, que cuidaba hasta el último detalle el diseño de todos los aspectos del proyecto y su ejecución, lo que proporciona a todos los elementos empleados una muy alta calidad. Esta queda expresada en la elegancia y propiedad de la distribución de la planta, en la belleza de los alzados y en todos los detalles ornamentales que aún se conservan», como señala el informe de los arquitectos Montesinos, Goerlich y Besó.

Los azulejos empleados en la construcción son de estilo neoárabe, y proceden de la importante fábrica Hijos de Justo Vilar, de Manises, donde puede verse algún elemento de esta importante fábrica en Valencia (en la cerámica del azulejo que hay a la entrada del Balneario de la Alameda, por ejemplo).

El diseño de estos azulejos se basa en los mosaicos cerámicos que se conservan en edificios tan relevantes como la Alhambra de Granada o el Alcázar de Sevilla. Las yeserías empleadas en el chalet también se inspiraron en las de la Alhambra de Granada. La verja, que combina motivos medievales y modernistas, fue diseñada por el propio arquitecto, autor de otros cercados importantes en la ciudad de Valencia, como el del Colegio del Patriarca o el del patio de los naranjos de la Lonja. Cortina reinterpretó en el chalet de Torrent numerosos elementos del Patio de los Leones de la Alhambra de Granada, como la cúpula que el decorador adornista Rafael Contreras había colocado en uno de los templetes de dicho patio. Se da la curiosa circunstancia de que la cúpula de la Alhambra, que había sido abundantemente reproducida por arquitectos y diseñadores de todo el mundo, se retiró en 1934, lo que realza el valor de la del chalet, «formidable cúpula de teja vidriada en escamas de sabio dibujo y policromía», como señala el informe de Montesinos, Goerlich y Besó. Dentro de esta corriente arabista, el chalet incluye en su cornisa, y también en los dibujos de algunos de sus azulejos, las conocidas como almenas cordobesas, inspiradas en las de la Mezquita de Córdoba.

Poco tiempo tuvo José Giner y Viguer, el primer propietario del chalet, para disfrutar del mismo, ya que murió por culpa de una gripe el 10 de enero de 1920 a los 35 años de edad, recién terminadas las obras. En su testamento, realizado días antes de su muerte, había nombrado como heredera del chalet a su única hija, María Salomé Giner Cortina, que entonces tenía 11 años de edad, y como albaceas a su mujer, María Cortina Pérez, y a su cuñado, el arquitecto Cortina. El chalet fue utilizado por la familia hasta que María Salomé Giner Cortina lo vendió, en 1984.

Esquela de La correspondencia de Valencia: diario de noticias, eco imparcial de la opinión y de la prensa, 11 de enero de 1920, en alusión al fallecimiento de José Giner Viguer en el día de antes.

Desde 1984 hasta la actualidad: 

Desde entonces, el palacete ha ido muriendo poco a poco. En 2017 se han cumplido diez años del inicio de aquella gran movilización social que se produjo para instar su protección con el fin de salvaguardar esta joya del arquitecto Manuel Cortina, un palacete inspirado en el patio de los leones de la Alhambra de Granada.

Todo comenzó el 29 de diciembre de 2008 cuando llegó al Consell Valencià de Cultura una carta del presidente del Institut d’Estudis Comarcals de l’Horta Sud (IDECO), Rafael Roca Ricart, para informar del peligro de desaparición en que se encontraba un edificio situado en el término municipal de Torrent, obra del conocido arquitecto José Manuel Cortina Pérez (1868-1950). En su carta, el presidente de IDECO solicitaba que el CVC se pronunciase sobre la declaración del palacete como Bien de Relevancia Local. Además, adjuntaba un Informe de valoración del edificio titulado “El chalet de la familia Giner-Cortina de Torrent del arquitecto José Manuel Cortina Pérez” realizado por el arquitecto técnico Tomás Roselló Jaunzarás, y varios recortes de prensa.

Posteriormente, el 2 de marzo de 2009, compareció en la Comisión de Promoción Cultural el propio Tomás Roselló Jaunzarás, arquitecto que descubrió la autoría del chalet y encontró los planos originales del mismo, donde también cabe mencionar un informe firmado por los arquitectos Josep Montesinos, Daniel Benito Goerlich y Adrià Besó, de la Universidad de Valencia, que abogaban por entonces porque el edificio fuese declarado Bien de Relevancia Local lo antes posible.

Finalmente se consiguió su defensa sobre papel desde la publicación en el DOCV el día 13 de mayo de 2009 dentro del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos del Plan General de Torrent, todo ello para evitar que se pudiera derribar o vender los terrenos para edificar. Tras años de lucha, dispone en la actualidad de una protección patrimonial al estar catalogado como Bien de Relevancia Local, tanto el inmueble principal, en ruinas, como la construcción que hay anexa y cercana, además del vallado, el cual engloba dentro del perímetro de éste a las dos edificaciones.

Bien lo sabe el Consell Valencià de Cultura, entre otras entidades, organismos, personalidades, colectivos y asociaciones, quienes llevan tiempo denunciando su estado, como también la Asociación Cultural Republicana Constantí Llombart, quien en reiteradas ocasiones ha manifestado que las obligaciones legales que tiene el legítimo propietario han sido ignoradas de manera reiterada y consciente, no actuando tampoco de manera subsidiaria el ayuntamiento, a pesar de la existencia de diversas denuncias”.

Durante largos años, mientras se ha denunciado su estado y fue puesto en venta en 2012, el palacete modernista de la familia Giner-Cortina ha sufrido diversos, y extraños, incendios, los cuales han favorecido más aún deterioro y degradación.

Diversos carteles de “se vende” se reparten, con distintos teléfonos, a lo largo del Palacete o chalé de Giner-Cortina de Torrent. Foto valenciabonita.es

A estos hay que sumarle los numerosos expolios; pintadas de grafitis tanto en la fachada como en el interior y muro perimetral; entradas irregulares a la propiedad, incluidas la presencia de vándalos y okupas; y una evidente dejadez, como maleza en los alrededores del palacete y basura en su interior. La falta de actuaciones preventivas, además de la falta de atención y cuidado por parte del dueño y del Ayuntamiento de Torrent, han propiciado que en la actualidad sea completamente imposible su restauración, ya que más bien sería una reconstrucción dado su lamentable estado.

Exterior del Palacete o chalé de Giner-Cortina de Torrent. Foto valenciabonita.es

Palacete o chalé de Giner-Cortina de Torrent. Fuente: http://agendacomunistavalencia.blogspot.com.es/

Los expolios, en su mayoría, se produjeron debido a que durante años no había vallado en una de sus zonas perimetrales, cosa que ayudaba y facilitaba la entrada a cualquiera que quisiera sin tener que forzar ningún elemento o saltar el vallado. Tuvieron que pasar años de requerimientos para que los dueños reparasen el vallado perimetral y colocasen una puerta trasera, que sin embargo ha sido forzada en diversas ocasiones, siendo, en la actualidad, evidente su estado deteriorado.

La reparación, que no rehabilitación, del vallado se produjo en diciembre de 2015 debido a las exigencias, por decreto, del ayuntamiento a su propietario, Felipe García, quien contrató los servicios de las empresas Construcciones y Reformas Barber, y Excavaciones y Derribos Rogefer. En dicho trabajo, se llevaron también a cabo tareas de desbroce, limpieza de la parcela, apuntalamiento de algunas zonas (o eso dicen), inspección del BRL, retirada de elementos susceptibles de encontrarse en condiciones deterioradas, retirada de escombros y basura en varios camiones, y la poda y corte de las palmeras quemadas por el sol.

Durante un tiempo pudo observarse carteles, en el muro trasero, de “Propiedad privada. No saltar”, siendo casi todos arrancados o borrados por aquellos, seguramente, que pretendían asaltar la propiedad. Incluso pareció ver la luz el palacete en 2017 debido a que el ayuntamiento de Torrent redactó un proyecto para la rehabilitación del Palacio Giner Cortina. Aquello quedo en nada. 

No sabemos qué ocurrirá con esta joya patrimonial. Solo esperamos que todos y cada uno de los protagonistas de la historia sean conscientes de que hay que actuar ya, que hay que olvidarse de las siglas, rencillas y disputas del pasado, dejar atrás el inmovilismo, ya que debe prevalecer el patrimonio por encima de todo. Quizás la pelota tenga que caer del lado de la Dirección General de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana para que fuerce a ambas partes, ayuntamiento y legítimo propietario, a llegar a un acuerdo con el fin de salvar el Palacete de la familia Giner-Cortina de Torrente. Aunque, quizás, estas palabras escritas solo sean un pequeño capítulo perdido, para alzar la voz, y recordar lo luchado por todas aquellas personas desde diferentes asociaciones, quienes vienen reclamando recuperar algo que debemos legar a nuestros hijos y nietos. Esperemos que no sea así.

 

 

Fuentes:

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