El que os escribe a diario no tuvo la suerte de conocer, al menos para entrar a ellos en edad legal, lugares como un local llamado Piano Blanc, en Alaquàs, la mítica discoteca de la población que hubiera cumplido 37 años de vida en 2017 si siguiese en pie. Al menos, eso sí, recuerdo a una marabunta de gente alrededor de la puerta, donde podía escucharse desde el exterior la música ensordecedora que había en su interior. 

Por el contrario, y por desgracia, mi memoria no recuerda nada sobre las llamadas “casitas de papel”, más conocida como la Casita Blanca de Alaquàs, una pequeña vivienda de planta baja que rompe totalmente con la estética del entorno al estar rodeada de edificios con alturas. Por desgracia no encontrado nada de información sobre ella, y preguntando a vecinos cercanos, creen recordar, vagamente, que fue utilizada como local de ocio nocturno, aunque ciertamente mayores de la zona me comentan que siempre ha sido vivienda (si alguno de los lectores la recuerda o tiene fotos de ella, agradecemos la colaboración). 


La casa, a pesar de llamar enormemente la atención, no tiene ninguna protección. Y no la tiene porque el equipo de arquitectos del PSPV de alcaldes como Adrià Hernández o Jorge Alarte Gorbe, tanto en el PGOU de 1991 como en el de 2008, consideraron que arquitectónicamente no tenia valor alguno y que, por tanto, no era digna de conservar.

En su lugar, eso sí, querían, y quiere todavía el PSPV, un edificio con viviendas VPO de hasta siete alturas para, porque no decirlo, estar acorde con todos los edificios de la zona (¿por qué iba a ser si no? nótese nuestro sentido del humor). Tras nuestra llamada al teléfono que aparece en la fachada de la casa junto al cartel de “se vende” (dado que la casa es privada), descubrimos que como propietarios NO podemos adquirirla, ya que el ayuntamiento no nos dejaría rehabilitarla debido al PAI de la localidad (Programa de Actuación Integrada). Tal y como nos comentaron, el terreno está en venta por un total de 600.000 euros, y que solo podríamos adquirirlo en caso de ser constructores, haciéndonos cargo del derribo de la casa para edificar, posteriormente, el bloque de viviendas destinado a VPO (o al menos esa es la idea que sigue teniendo en mente el consistorio de la localidad).  

Sobre su construcción hay ligeras variaciones en cuanto a la datación, pues unos comentan que fue construida en los años 20 del siglo XX y otros, argumentan, que en los años 40, alegando que se dio de alta en el catastro de 1945. En esta teoría se apoya también un pequeño estudio que realizó el partido de “Els Verds d’Alaquàs”, donde decía: 

“La casita blanca ha sido siempre un referente del pueblo como construcción peculiar. Investigando sobre quien fue el constructor, he averiguado que fue el Tío Miquel Barberà, lo cual me ha confirmado su hijo Pepe Barberà, quien me ha comentado que él también trabajó de muy jovencito. No sabe muy bien cuantos años tenía, pero piensa que fue entre los 13 y 16 años y ahora tiene 83 aproximadamente, así que sobre unos 70 años aproximadamente tiene la edificación” (este comentario es de 2008, datando así pues la construcción de los años 40).

Fue en 2008 cuando un movimiento en Alaquàs, bajo el nombre Salvem la Casita Blanca, intentó que el ayuntamiento cediese en su idea de no modificar el PGOU y dotar a la singular construcción de una protección. De aquel año, puede verse la cronología de los hechos en el blog salvemlacasitablanca.blogspot.com.es

Fueron muchas las personas de la población que alzaron la voz para que no la tirasen en tierra. La prensa local, Levante EMV y Las Provincias, se hicieron eco de la plataforma y de sus peticiones, donde al igual que suele pasar en otros lugares emblemáticos de otros barrios, poblaciones o de Valencia capital, se pedía un centro cultural de artes y oficios. También se añadieron otras propuestas como una biblioteca, una “escoleta infantil”, o un vivero de artistas para que, posteriormente, pudieran exponer sus obras en el Castillo de Alaquàs, conocido como Palacio de los Aguilar. Aquello era pedir mucho, y más aún en 2008, al inicio de la gran crisis del ladrillo, justamente cuando comenzó todo. Ninguna de las alegaciones presentadas por entonces fue aceptada. El futuro de la Casita Blanca, también conocida como Casitas de Papel, lo había decidido el ayuntamiento sin haber realizado ninguna consulta ni un proceso participativo. 

Casita Blanca de Alaquàs. Foto valenciabonita.es

Casita Blanca de Alaquàs. Foto valenciabonita.es

Casita Blanca de Alaquàs. Foto valenciabonita.es

SI PINCHAS AQUÍ, PODRÁS VER UNA GALERÍA DE IMÁGENES DE LA CASITA BLANCA.

Ciertamente, y desde la más absoluta ignorancia, parece no tener ningún valor arquitectónico. Pero, ¿y el histórico y artístico? ¿y el simbólico? Es, sin duda alguna, una construcción original, diferente al resto y que llama la atención. Pocas construcciones de la Vila de Alaquàs pueden ostentar el honor de conseguir detenerse y hacer girar la cabeza a sus vecinos, o a cualquier caminante, para poder observarla. Quizá la pregunta más correcta sería ¿por qué no escuchamos al pueblo y que decida, bajo proceso participativo, qué hacer con esta casa que muchos mayores recuerdan?

Cabe recordar que Alaquàs no es una población dormitorio. Con ello queremos decir, para acabar, que derribándose esta singular construcción, puede que se pierda la oportunidad de recuperar un espacio histórico de la Vila, además de poder dotar a la población de un nuevo espacio a actividades o servicios que acaben, o al menos mitiguen, con las numerosas carencias y problemáticas que puedan padecer los vecinos. 

Por cierto, hay una gran colonia de gatos que, al parecer, no está controlada. Recordamos que es competencia de los ayuntamientos recoger y controlar a los animales de compañía abandonados o perdidos, así como también controlar a los animales salvajes urbanos, en este caso un grupo numerosos de gatos callejeros que conforman una colonia. Para ello, tienen que saber que si viven regularmente en la Casita Blanca (que lo hacen, como hemos comprobado durante numerosos días), tienen que ser esterilizados, testados y vacunados, además de ser alimentados de forma regular y adecuada por personas responsables (al parecer disponen de cuencos y comida, seguramente ofrecidos por los actuales propietarios), por no hablar de que se tiene que vigilar el estado de salud de estos y mantener la zona lo más limpia posible (cosa que no ocurre, dada la gran porquería que se observa y estado de dejadez).

Interior de la Casita Blanca de Alaquàs. Fotos valenciabonita.es

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