• Cuevas, covachos, abrigos, refugios, oquedades y diferentes cavidades rodean el entorno natural de Viver, una pequeña población de Castellón a poco más de una hora de Valencia capital. Una escapada perfecta donde también encontraréis diversos parques naturales, como el Parque de La Floresta, con casas colgantes y saltos de agua, el Sargal o San Miguel, además de mencionar el paraje que rodea la Ermita y Monte de San Roque.

Viver no es una población con un término que contenga cavidades interesantes desde una perspectiva deportiva o de tamaño de las mismas. Sin embargo, debido a su estructura geológica, alberga un importante número de pequeñas cavidades, algunas de ellas agrupadas en destacados conjuntos.

A los conjuntos de travertinos y tobas calcáreas (o “toscas”, como se les llama por la zona), hay que añadir otras zonas de farallones rocosos, donde se mezclan diferentes rocas calizas, con arcillas y con areniscas (llamados rodenos en la zona). Todo esto ocasiona múltiples cavidades, si bien la mayoría de ellas no pasan de ser simples covachos o meros abrigos. La importancia pues de las cavidades de Viver reside tanto en la propia geología de las mismas, como en el aprovechamiento humano de las mismas a lo largo del tiempo.


Muchos de estos covachos que hoy nos pueden parecer irrelevantes o insignificantes, tuvieron antiguamente suma importancia. En una época en que las distancias se recorrían a pie (a veces acompañados de caballerías), cualquier abrigo o covacho era muy útil cuando servían como buena protección frente a cualquier tormenta o temporal, como muchas personas nos han referenciado; y también para descansar en su sombra en los días duros del estío. Ahora también cumplen ocasionalmente dicho uso, pero mucho menos, ya que solemos tener los coches que nos protegen y nos llevan pronto a casa.

Con el fin de identificar todas y cada una de las cuevas, oquedades y covachos, entre otras cavidades, el Grupo de Catalogación del Patrimonio de Viver, en colaboración con el Ayuntamiento de Viver, elaboró una gran lista para poder identificarlas para que podamos, si lo deseamos, visitarlas.  Así mismo, también se indican otros elementos que no son propiamente cavidades, pero que de algún modo tienen una relación de carácter geológico, como son los “hundimientos” (desplazamientos del terreno) y las minas y canteras, además de mencionar y describirse los refugios bélicos de la Guerra Civil Española (1936-1939), que aún con su origen artificial son cavidades, teniendo algunos de ellos mayores dimensiones que las de carácter natural del término.

Se menciona, además, desde el gran estudio (sin ser mencionadas), que dentro del pueblo habían muchas cuevas, sean naturales o excavadas, en las casas que se adosaban a las paredes de toscas. Y que eran utilizadas como meras habitaciones, como bodegas, o como refugios. La mayoría han desaparecido, y las pocas que quedan, por estar en el interior de las casas, no se tiene conocimiento.

En el gran pdf que os podéis descargar de las Cavidades de Viver, encontraréis una descripción detallada de cada cavidad, su localización, acceso, datos del entorno, referencias bibliográficas y/o bienes de importancia cercanos, donde además se añaden topografías, planos de situación y muestra fotográfica de las cavidades.

TAMBIÉN PUEDES DESCARGARTE PINCHANDO AQUÍ, POR SI NO FUNCIONA NUESTRO ENLACE, EL GRAN PDF CON LAS CAVIDADES DE VIVER

Por cierto, situado en el margen izquierdo del río Palancia e incrustado en su valle, se halla un magnífico paraje rodeado de montañas. Hablamos del Paraje del Sargal, un bello rincón con área recreativa y poblado prehistórico donde pasar el día entre amigos y/o familiares.

En él podréis encontrar, además de una zona amplia de sombra, desde zona de esparcimiento, fuentes, baños, banquitos o mesas para comer y sentarse, y paelleros, aunque estos últimos no siempre están abiertos y puede que estén precintados. Para no llevaros una sorpresa, lo recomendable es llamar al 112 y preguntar si los paelleros del Paraje del Sargal de Viver están precintados, ya que es competencia de los forestales, quienes realizan esta acción en aras de evitar cualquier desgracia si es que hay alertas por incendios.

Es sin duda alguna, un entorno perfecto para una excursión y poder pasar el día con la familia o amigos, a poco más de una horita de distancia de Valencia, además de ser perfecto para ir con niños, sobre todo en primavera. Eso sí, recomiendan ir con tiempo, ya que el área recreativa es muy visitada por la gente, donde como siempre hay gente con poco civismo al respetar este bello paraje.

En el paraje destacan las Cuevas del Sargal, de obligada visita, que bien seguro os acercaréis para haceros una fotografía junto a estas formaciones naturales. Las cuevas, en realidad, son un grupo de oquedades que forman un amplio frente, bello y atrayente, las cuales sirvieron de abrigo a los primeros pobladores de la zona, desde el Paleolítico Superior hasta el Neolítico. Geológicamente se formaron por la acción de las aguas de la fuente del Pontón, y existen formaciones cársticas de interés. Son una pasada.

Para los que deseáis realizar diversas rutas por la zona de El Sargal, podéis consultar los artículos siguientes, llenos de fotografías y todo tipo de explicaciones: 

A continuación algunas fotografías del paraje.
El bosque donde llueven piedras
paraje otoñal

 

 

 

Fuentes:

 

 

 

 

 

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