Hoy conocemos la muralla árabe de Alzira gracias a Dani Ferrer

  • Los restos conservados de la Muralla de Alzira, de gran importancia histórica, datan del siglo XII -aunque probablemente su origen se encuentre en el siglo IX, algo que explicamos más adelante-, una época en la que se levantó esta construcción de tipo militar con el objetivo de defenderse de los ataques externos. Así se hizo, y acabó siendo una ayuda estratégica en las contiendas con Alfonso el Batallador, el Cid Campeador o durante la llegada de Jaime I y las revueltas moriscas, momentos en los que sus habitantes encontraban refugio entre estas paredes.

 

  • Los restos de la muralla están catalogados como Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico Artístico Nacional. El monumento se enmarca dentro del estilo almohade y está construido con la tradicional mampostería de ‘calicanto’ *1, una técnica que se sirve de cantos rodados trabajados con cal y arena los cuales se encofran con madera.

 

  • En los años 40 del siglo pasado, en época de posguerra, se propició una arbitrariedad constructiva y pérdida de mansiones solariegas iniciada ya en 1899, cuando se decide derribar las murallas, portadas y arcadas y facilitar los ensanches. La tendencia a levantar viviendas en altura propició la demolición de los inmuebles que recaen a las calles de mayor anchura, abriéndose así mismo las plazas de Casasús y la unión de las de Sufragio-Carbón.

La muralla de Alzira es una joya milenaria del patrimonio cultural valenciano. Bordeada por el río Júcar, y del tiempo del dominio musulmán en nuestra tierra, la fortificación prestó refugio a los habitantes de La Vila de Alzira en acciones bélicas (Alfonso el Batallador, Cid Campeador, almohades, Rey Don Jaime, Comunidades, Germanías y contiendas civiles), e hizo frente a los desbordamientos del río. Su origen, probablemente, se sitúa en el siglo IX, aunque los restos que todavía pueden verse han sido datados del XII -seguramente fue modificada siguiendo las técnicas de época- por seguir una mezcla de estilos y procedimientos basados en el estilo almohade, siendo construida con la tradicional mampostería de cal y canto.

Para conocer su historia hay que remontarse mucho tiempo atrás, antes de su existencia. A pesar de que el río Júcar, a su paso por Alzira, forma un meandro, que ya fosilizado fue donde se debió asentar el primer poblamiento humano -la posible insularidad quedó reforzada por el aporte de las ramblas y torrenteras del Barcheta, del Casella y del Estret- esto no será suficiente en caso de desbordamientos o gota fría (sí, un fenómeno documentando desde los tiempos de la taifa valenciana).


Además, cabía añadir de la necesidad de buscar una defensa para los habitantes en caso de ataque, y la mejor manera era la de fortificar el núcleo de población ante posibles amenazas. Son los musulmanes habitantes de la villa de Alzira, en el siglo IX, quienes comienzan posiblemente a dar forma a la fortificación que rodearía Al-Yazirat Suquar, aunque los restos que hoy pueden verse están datados del siglo XII.

He vuelto a Alzira
entre el trueno que retumba en mi oído
y la lluvia que azota mis hombros,
como un ave paralizada por las aguas
cuyos polluelos están en el nido, atormentados,
viendo cómo se derrumban los muros
bajo el peso continuo de las nubes.

El mar de la riada,
oleadas de barro;
el cielo, generoso en lágrimas;
los edificios, resquebrajados,
humillados como cautivos
ante el tirano.

Los edificios se venían abajo
inclinándose a tierra
como lo harían las comisiones
delante de los reyes.
Se diría que imitaban
a los fieles en oración.

Ibn Ḫafāja, poeta hispanoárabe (Alzira, 1058/1060 – 25 de junio de 1139), conocido como Al-Yannan (“el jardinero”), Al-Jazirí (“el de Alcira”), o Ax-Xuqrí (“el del Júcar”)

Se datan fuertes avenidas en Alzira desde 1320, constatándose citas que hablan de la destrucción de 900 casas (1437), 22 inundaciones en un año (1590), 80 palmos de nivel de aguas (1632), destrucción de todos los puentes (1709), 4 metros de nivel en las calles (1864) o la reciente de 1982 en la que toda la población se vio afectada con niveles de 3 y 5,5 metros. 

Tiempo después, una vez conquistada la taifa de Balansiya por los cristianos en el siglo XIII, es en 1243 cuando se entrega la Vila de Alzira por pacto al rey don Jaime. El primer asentamiento cristiano se efectuó sobre las primeras torres fortaleza de época musulmana, expulsándose a raíz de una revuelta pocos años después a los mudéjares alzireños del recinto amurallado. En el Llibre del Repartiment podemos comprobar la existencia de al menos dos mezquitas, la de la Alcazaba y la Mayor, junto a tres casas de baños, alfares y ciertos lugares de transacción económica. Con excepción de un fragmento de circuito murado, nada subsiste de estas arquitecturas, habiéndose demolido en 1947 los últimos baños subsistentes junto al muro y a la plaza del Sufragio compuesto de varias estancias que se configuraban de manera similar a los de Palma, Ronda o Valencia.

En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes puede verse un PDF, cuyo nombre recibe Textos sobre Alcira y Játiva árabes / Roque Sabás, Julián Ribera y Tarragó, de Francisco Pons Boigues, en el que podréis ver más detalles sobre la muralla y la referencia completa en el Llibre del Repartiment del camino de la ronda, entre la muralla y el río. 

Ibn Khaldum en el siglo XIV definía a la población alzireña como uno de los más típicos ejemplos de las ciudades asentadas junto al río, generalmente a su vera o en una curva a manera de isla fluvial para su mejor defensa.

Al-Himayari, en el siglo XV, señalaba que Alzira era una isla fluvial de Al-Andalus cerca de Xàtiva, situada a 18 millas de Valencia, constando documentación que hace referencia a hechos de armas y a la existencia de poetas, filósofos o historiadores de renombre en Al-Andalus: Ibn Jafaya, Ibn Al-Zaqqaq o Ben Tomlus. De su topografía urbana nos han llegado noticias que hacen referencias a sus defensas muradas, mezquitas, baños y lugares de transacción económica.

Escolano, en el siglo XVI, copiando cronicones anteriores, señalaba que es plaza de las fuertes del reino por su natural sitio, el cual como caudaloso río le rodea ni puede ser minado ni asaltado. Sus cimientos y paredes parecen hechas de betún y pertrechos eternos -haciendo referencia a su muralla-, pues ni el tiempo ni los perpetuos embates del río tan poderoso han abierto portillo en ella.

Julián Ribera, a finales del siglo XIX, puntualiza que su nombre procede de la abreviación de Al-Yazirat Suquar (la isla del Júcar) habiendo experimentado por espacio de más de setecientos años escasa transformación. En la documentación del Archivo Municipal se leen estas voces: Aliasire, Algezire, Aliazire, Algesira, Aliazira, Algezira, Alcira y Alzira.

A través de los planos viarios de 1864 y 1870, junto a los restos que subsisten se puede inferir el trazado originario. Frente a la bifurcación de los caminos que conducen a Algemesí y Alberic se alzaban las fortificaciones defensivas del puente de la Calzada que permitía el acceso a la Fortaleza Castellet de San Pere y a la población. Por su izquierda flanqueando la rambla (actual ronda de Algemesí con muro y siete torreones hasta alcanzar la salida de la calle Salinería, 375 metros). De allí a la calleja de D. Bernardo, cuatro torreones (195 metros). Pasada la calle de Carniceros se alcanza la calle Mayor y las obras defensivas del puente del Arrabal (San Agustín, San Bernardo); de este tramo tan solo subsisten dos torreones embebidos en viviendas y ubicados en los números 1 y 50 de la Ronda.

Perdida su valoración estratégica y autorizándose a lo largo de siglo XIX la construcción de viviendas sobre las almenas, culminó en 1899 con el acuerdo de derribo de las mismas para propiciar los ensanches. La restauración de 1975 se limitó a demoler parte de las casas colgadas, estucar los paramentos, reconstruir artificiosamente media torre y dejar perviviente la cenagosa laguna que las cerca en época de lluvias. En 1982 se iniciaron obras de drenaje e infraestructura del parque.

Restos de la muralla árabe de Alzira. Foto cedida por Dani Ferrer

Restos de la muralla árabe de Alzira. Foto cedida por Dani Ferrer

Restos de la muralla árabe de Alzira. Foto cedida por Dani Ferrer

Restos de la muralla árabe de Alzira. Foto cedida por Dani Ferrer

Restos de la muralla árabe de Alzira. Foto cedida por Dani Ferrer

El Júcar a su paso por Alzira, muy cerca de los restos de la muralla árabe. Foto de Dani Ferrer

El Júcar a su paso por Alzira, muy cerca de los restos de la muralla árabe. Foto de Dani Ferrer

Desde el puente y paralelamente a la calle de la Lonja (actual Faustino Blasco) se alcanza el Mercado Municipal. Hasta la reciente riada de 1982 subsistían dos torreones (excluidos del plan de restauración de las murallas de 1973). A partir de la calle Saludador se mantiene el único sector perviviente, con una extensión de 255 metros de muralla y ocho torreones. Su construcción data originariamente de los primeros siglos islámicos estando construida con mampuesto de cantos rodados fraguados con cal y arena y encofrados con madera. Pese al terraplenado actual, presentan una altura los torreones de 7-10 metros y 6 metros para la muralla, siendo su espesor de 1,20 metros.

La muralla se pierde a la altura de la casa cuartel de la guardia Civil, existiendo un tramo de muro enterrado, uniéndose junto a la obra de la iglesia de Santa María con el Castellet de San Pere.

En la actualidad son solo tres los tramos de la antigua muralla de la ciudad de Alzira los que podemos visitar. El primer tramo es el conocido como Parque de Arabia Saudí, donde se disponen en pie lienzos de la milenaria construcción que defendía la ciudad; el segundo tramo es el de las murallas del Antiguo Mercado, lugar donde pueden verse tres torreones, restos del muro fortificado y un camino de ronda datado de la misma época de la muralla; el último tramo está en la ronda de Algemesí, donde se alzan todavía dos torreones y una barbacana con portillo. 

Adosada a la muralla, se descubrió en este siglo la llamada Casa Real o de l´Olivera, restos arqueológicos del torreón, adosado a la muralla, que fue residencia levantada por Jaime I entre la alcazaba, situada al noroeste, y el resto del conjunto amurallado. El Recinto Amurallado se encuentra en desigual estado de conservación, aunque en general se encuentra en buen estado por haberse conservado enterrada por debajo de la cota actual del Conjunto.

 

 

*1:

  • Dicha mampostería está realizada con gruesos cantos de formas redondeadas, a veces procedentes del lecho de un río, que necesitan de un mortero, generalmente de cal y arena en proporciones variables. El uso de esta técnica ha sido amplio, no obstante requiere una gran experiencia para asegurar la verticalidad de las paredes y su consistencia. Por esta razón, en muchos casos se ha usado como base para aparejos de adobe y para la construcción con tapial.

 

 

 

Fuente principal:

  • Este artículo es una obra derivada de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un bien cultural o natural publicada en el DOGV del 03/08/04, texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.

 

 

 

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