- A través de su web https://cazaserpientes.com/, ofrece sus servicios de manera altruista 24/7 (24 horas al día, 7 días a la semana), para la concienciación y rescates o captura de herpetofauna atrapada o desubicada para su posterior (y correcta) reubicación.
Carlos Martínez es un valenciano cuarentón y apasionado de la naturaleza. Vecino de La Cañada (Paterna), nació en Valencia, aunque vivió hasta los 5 años en Cantabria por la profesión de su padre (matemático).
Destaca porque lleva más de la mitad de su vida (más de 25 años) dedicando tiempo a su gran afición: la captura, rescate y reubicación de todo tipo de fauna, aunque principalmente serpientes, siempre garantizando el bienestar del animal. Sin embargo, su labor no se queda ahí, ya que se implica en cuerpo y alma en la divulgación y conocimiento de la protección de especies, así como en la lucha contra la desinformación, prejuicios y leyendas urbanas.
En su último vídeo de agosto de 2023 ha rescatado, por ejemplo, una serpiente en Villar del Arzobispo, en las instalaciones del antiguo aeródromo.

Todo lo hace de manera altruista. De hecho, ya ha colaborado en más de una ocasión con multitud de ayuntamientos, policías locales, protectoras y entidades, así como también ofrece sus servicios sin coste alguno a personas que, en su casa, se les ha colado una serpiente.
Con siete años, cogía la bicicleta y se iba en busca de mariposas y saltamontes. No había mejores tardes que aquellas en las que se perdía por el monte con su perro Coco. Con 12 o 13 ya comenzó a frecuentar las dos zonas húmedas del municipio. «Ese fue un verano agotador. Teníamos una acumulación de agua, el Clot, que comenzaron a llenarla con restos de arena y escombros. Así que me dediqué a rescatar ranas, peces y culebras, y me los llevaba para liberarlos en la Presa (el paso del Turia entre La Cañada y Ribarroja)». Esos fueron los meses en los que empezó a familiarizarse con los reptiles, que acabarían siendo su especialidad. Y en aquella época, además, su actual socio le regaló su primera serpiente: Clotilde.
Padre de dos hijas, ahora tiene más tiempo que hace años para implicarse de lleno, aunque de manera distinta, a su gran pasión, motivada en inicio por la fascinación y respeto por estos animales. Además, desde hace no mucho enseña en su canal de YouTube todo lo mencionado, por lo que recomendamos seguirle o suscribirse para seguir sus aventuras.
Charlie nos habla que no gana dinero con su canal de YouTube, y que le gustaría que como él, otros cazaserpientes siguieran su camino o que se ayudasen entre todos. Si algún día lo hiciese (ganar dinero de esto), destinaría esas ganancias a protectoras o entes que ayudan a los animales. Su objetivo no es ganarse la vida con Cazaserpientes, si no ayudar a los animales y concienciar a las personas.
Nos comenta, además, que en 2017, lamentablemente, su casa sufrió un incendio debido a un problema eléctrico. Gran parte del material gráfico recopilado durante años anteriores no pudo salvarse. Esto le animó a iniciar este proyecto, con la intención de preservarlo y dar la oportunidad de que inspire a otros «Cazaserpientes» para que compartan esta misma iniciativa.
Dicho todo lo anterior, en su proyecto “Cazaserpientes”, el cual se puede ver al completo en la web https://cazaserpientes.com/, ofrece servicios 24/7 (24 horas al día, 7 días a la semana), para la concienciación y sobre todo para realizar rescates de fauna atrapada o ayudar a la captura de herpetofauna desubicada para su posterior (y correcta) reubicación. En su web además da consejos generales para conocer a las serpientes.
Charly, como es formalmente conocido, nos habla de Cazaserpientes a fondo durante un almuerzo. Nos comenta que es un proyecto que tiene 3 vertientes fundamentales: la primera de ellas es la labor de atención de avisos en los que ayudar a vecinos y a serpientes, solucionando encuentros fortuitos. Este servicio consiste básicamente en la captura y rescate, y lo que se hace principalmente en estos casos es ayudar a la herpetofauna para su correcta reubicación. En este contexto, existen acuerdos con varios cuerpos de policía, protectoras y también muchos municipios; otra vertiente es la del rescate animal con el objetivo de localizar efectos trampa, que es donde desgraciadamente muchos animales quedan atrapados, sobre todo en zonas de regadío, tales como pozos o aljibes; y por último, está la labor de información y concienciación, con el fin, sobre todo, de intentar erradicar los prejuicios y leyendas urbanas que hay en torno a este grupo animal.
Al principio cogía los animales que había rescatado y los llevaba al Centro de Recuperación de Fauna del Saler. «Pero me di cuenta de que era un error. Diezmaba las poblaciones de mi municipio para llevar animales a un centro que está en otro municipio al lado de una carretera. Ahora los suelto en lugares adecuados del mismo municipio». Tanta actividad la valió el apodo de ‘Charly el cazaserpientes’.
Así mismo, Carlos nos comenta un hecho muy grave que está ocurriendo en España. “Me gustaría luchar contra algo que está ocurriendo ahora mismo, y es que se están matando un montón de serpientes protegidas en las Islas Baleares. Por lo visto, ha habido un traslado involuntario de varias especies de serpientes a través de la importación de viejos olivos desde la península a las islas. Podrían haber viajado huevos de serpiente en las oquedades de los olvidos, incluso alguna serpiente, y están colonizando las islas.
Resulta que esos animales que han llegado de forma fortuita, que por cierto si tú te encuentras en la península están protegidos, allí los están congelado. Esto es una atrocidad, y en su día se me contestó que se realizaba por diferencias evolutivas, entre otras cosas.
El problema de esto evidencia la falta de desconocimiento de la protección que tiene este grupo, convertida más bien en una protección laxa y farisea, y que al no estar bien vistas las serpientes de facto es como si no lo estuvieran. Dime, ¿conoces a alguna persona que haya ido a la cárcel o haya tenido que pagar una denuncia por pegarle mazado a una serpiente? Ahora imagínate lo mismo pero con un lince. Pues ambas especies están protegidas, pero en este caso resulta inimaginable que se congelen linces como sí está ocurriendo en las Baleares.
Resumiendo: no está importando que mueran en las acequias o aljibes o que un gobierno autonómico las congele, o que no haya proyectos de recuperación y reintroducción. Es una auténtica pena”.
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