Les Casetes de Nules o ‘Cases de vora mar de la platja de Nules’ es un núcleo urbano marítimo y centenario en hilera con más de 200 viviendas construidas antes de la ley de costas de 1988, por lo que se encuentran dentro de la legalidad vigente.
Ubicadas en primera línea de playa (cubriendo las Avenidas Plana Baixa, Mallorca e Illes Columbretes de la localidad de Nules, provincia de Castellón), se trata de segundas residencias de verano (algunas con más de 100 años de historia, de principios del s. XX, si bien hay otras de la década de 1920, 1930, 1950 o 1960, en las en muchas de ellas en la fachada se reviste de elementos propios del modernismo popular valenciano) que corresponden a la tipología de construcción denominada «caseta», siendo la mayoría de ellas de propiedad privada y otras con concesiones sobre terrenos del Estado (este hábitat tradicional se distingue de otras tipologías reconocidas como barraca, masía, mas o alquería, todas ellas vinculadas con trabajos agrarios).
Lo que las hace especiales, además de su arquitectura, es que son puro testimonio e historia viva de uno de los poblados marítimos de la provincia de Castellón, un patrimonio cultural que necesitar ser conservado para preservar la memoria, identidad y riqueza social de los antepasados de la playa de Nules.
Los núcleos de casetas más bonitos los podemos encontrar en las siguientes coordenadas de Google Maps.
A esto cabe añadir y destacar que, entre 1936 y 1939 (en plena Guerra Civil española), les Casetes fueron residencia de refugiados de los frentes, principalmente mujeres y niños (si bien se puede destacar como refugiados en una de estas villas la figura del escritor Rafael Alberti y su primera esposa y también escritora María Teresa León). Fueron, también, lugar de reposo para los heridos de guerra y refugio de todos los vecinos de Nules que huyeron de los bombardeos, además de campo de concentración al finalizar la contienda civil.
Para entender el motivo de estas construcciones hay que conocer el momento de la historia y las nuevas ideologías urbanas que surgieron, destacando los siguientes factores:
- La consolidación del estado liberal y el modo de producción industrial, aunque retrasado en nuestras tierras por la sucesión de guerras civiles, fue el marco en el que surgió la corriente de pensamiento social que conocemos como higienismo y que impregnó un notable conjunto de obras públicas de saneamiento, abastecimiento de aguas potables y reformas urbanas, entre otros.
- Las nuevas clases dirigentes optaron por incorporar un estilo de vida que incluía ciertos hábitos saludables, como el veraneo y los baños de mar, que pronto se extenderían a capas más amplias de la sociedad junto con el aumento del nivel de vida derivado de la industrialización incipiente.
- La desecación de las tierras de marjal producida en el turno del siglo XX también fue una medida anclada profundamente en el corazón de la cultura o corriente higienista y permitió un ensayo de nueva ocupación del territorio y del establecimiento de un corpus social vinculado al que iba a marcar el siglo: el recreo.
Esta conjugación material e ideológica de factores está en la base del modo de vida que utilizarían las clases medias e incluso bajas para emprender esta forma de crecimiento urbano como el de las propias casitas del mar de Nules.
En el momento de la construcción de les Casestes, en aquellos tiempos, el puerto de Burriana no estaba finalizado y las playas de Nules contaban con una gran anchura. Los propietarios de las primeras viviendas de primera línea de playa no necesitaron permisos municipales ni estatales para edificar sus casas, ya que no existían las leyes que ahora lo impedirían en base a la línea de dominio público marítimo-terrestre que se realizó posteriormente ya que, año tras año, la línea de costa empezó a retroceder hasta llegar a la situación actual, en la que aquellas primeras viviendas, símbolos de la historia del litoral, han terminado viéndose afectadas por el deslinde del Gobierno y amenazadas de derribo.
El Botànic en funciones tumbó la protección cultural de ‘les casetes’ de Nules (elmundo.es)
Por cierto: algunas de casetas se construyeron como parte de las propiedades de los campos de cultivo que había junto a la marjal y al Estany de Nules, por lo que estas fueron utilizadas para guardar aperos de labranza, unos trabajos que se realizaban de manera familiar (como la plantación y siega del arroz, por ejemplo) y que conllevaban a su vez momentos de descanso que se vivían en estos espacios como lugar de encuentro. Se completaron estos momentos también con otros señalados, como las mismas festividades del pueblo, donde los vecinos bajaban al mar con carro a pasar el día. La consolidación de las casetas en esta época hicieron que el núcleo marítimo de Nules se fuera consolidando, hasta el punto de concentrar en torno a 50 viviendas más el oratorio-iglesia en el que asistir a los oficios los meses de veraneo (palabras de Platges de Nules)
El Estany de Nules, un pequeño paraíso para las aves junto al mar
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En los últimos años hay que resaltar la importancia de dos asociaciones para estas construcciones: la Associació de Veïns Mare de Dèu del Carmen (desde 1988 trabajando por la regeneración de la costa y por la protección de les Casetes); y la Associació Platges de Nules, entidad organizadora del proyecto “Casetes Obertes. El cor de les Platges de Nules”, una iniciativa con exposiciones, charlas y otras actividades que se realiza cada año desde 2021 con el objetivo de poner en valor la fachada litoral de estas edificaciones y conseguir su protección. Esta última asociación nació de la unión de profesionales de diferentes ámbitos, como la arquitectura, historia, naturaleza, bellas artes, educación o vecinos del pueblo, todos ellos implicados y unidos en frenar la regresión del litoral de las playas de Nules y proteger estas singulares arquitecturas tradicionales frente al Mediterráneo.
El actual consistorio, dirigido por David García Pérez a la cabeza, también juega un papel importante para la protección de este enclave que necesita ser protegido.
UNA ARQUITECTURA ÚNICA ADAPTADA A LAS NECESIDADES Y A LA ÉPOCA:
- Tal y como se menciona desde «Sala Rodríguez, S. (2020). Les casetes de la mar de Nules, historia y evolución hasta la actualidad. Universitat Politècnica de Valencia (upv.es)«, a principios del siglo XX se da forma a construcciones como “casa de campo” en la marjalería y “serradals” (zonas agrícolas y húmedas cercanas del mar). Los agricultores edificaron estos pequeños espacios para guardar las herramientas que utilizaban en el cultivo de huertos y arroz. Con la ampliación del uso de la “caseta” la población empezó acercándose a la costa con carros y seguidamente comenzó a utilizar estas “casas de campo” de forma continuada los meses de julio y agosto, coincidiendo con el trabajo agrícola. A causa de la Guerra Civil española, muchas de ellas quedaron derruidas, por la ubicación de Nules como frente de guerra, espacio de refugio y resguardo de soldados junto al “campo de concentración”. A medida que pasó el tiempo, “les casetes” se fueron reconstruyendo siguiendo una línea común a nivel de tipología y heterogénea a nivel de estética. La reconstrucción adaptó algunas de ellas para dar cabida a su nueva función como vivienda. En sus inicios, la distancia desde la fachada litoral hasta el mar era considerable, pero circunstancias como la construcción de los puertos de Castellón, Burriana y los embalses de Alcora y Onda, han hecho que esa orilla fuera ganando espacio tierra adentro, hasta llegar a la situación actual en la ha desaparecido el cordón litoral bajo el mar, y con ello, la tierra fértil sobre la que se construyeron las viviendas directamente contra el mediterráneo.








El Informe sobre les Casetes de la mar en Nules del Consell Valencià de Cultura habla de que «las casitas, en su mayoría, se construyen en los Serradals propiedad de los vecinos, y las que tienen concesión administrativa son la minoría mediante la ocupación del cordón dunar, como señala Miralles Aguilar en su documentación e informe del CVC. Las casas a construir, destinadas a la clase trabajadora de recursos escasos, lo fueron con sencillez constructiva siguiendo en cierto tamaño la tipología de los masets de Castellón y configurada por dos crujías paralelas a fachada, terraza anterior cubierta y patio o corral trasero descubierto. Las dimensiones oscilan en torno a los siete metros de anchura y profundidad de doble tamaño.
La organización interna de la casa, la planta, rememora la de los masets al situar un corredor central y dos líneas de cuartos, dejando abierto el primero de ellos, que funciona como comedor mirando a la terraza, que ocupa toda la anchura y forma una crujía suplementaria. La cocina se sitúa en el corral y también el común, en el lado opuesto.
La tecnología disponible se limitaba a los muros de bloques de mortero y grava del mar pisados y tabiques de adobe; la cubierta, de vigas de madera, bovedillas de adobe delgado, rostaria reducida y acabado de baldosa o de fibrocemento, como en las terrazas. Sobre el muro delantero, se levanta un alféizar con decoración arquitectónica de jarrones, tímpanos e imágenes de azulejos decorados a menudo de advocación religiosa.
La terraza se construía con unos delgados pilares de piedra artificial o mortero moldeado con varillas de alambre, o bien de adobe a cara vista, y en la cornisa, se dispone una imposta de madera formada por piezas verticales decoradas. Estaba elevada cuatro o cinco escalones sobre la cota de llegada, dando pie a una escalerita que también era motivo decorativo. Las terrazas estaban comunicadas entre ellas sin separación física al principio del proceso de empleo.
La configuración urbana, es decir la ordenación aunque fuera espontánea, se produce siguiendo el tipos de viviendas en hilera, manteniendo una pequeña separación entre dos casitas contiguas que de veces permitía la comunicación posterior-anterior.

Esta morfología carece de cualquier otro elemento urbano fuera de las casitas, a lo sumo camino posterior que da entrada a los corrales o patios y, además, es indefinida. Su ampliación longitudinal no tiene más límites que los accidentes geográficos y las concesiones administrativas.
Las instalaciones urbanas, alcantarillado, red de agua, alumbrado eran inexistentes, todavía que décadas después se acometieron las obras necesarias. Los usuarios consumían el agua de lluvia que llenaba los aljibes o cisternas y el común en el patio cubría las necesidades».
UNA PROTECCIÓN PATRIMONIAL QUE NO LLEGA, Y QUE ENCIMA AMENAZA DERRIBO EN ALGUNAS CONSTRUCCIONES:
- Nules, al igual que Cabanes con el núcleo marítimo Torre la Sal u otras localidades de la provincia, lleva años batallando con la Dirección General de la Costa y el Mar con el fin de proteger las edificaciones de primera línea de playa ante un posible derribo, al mismo tiempo que urge medidas de protección contra la regresión de sus playas. La Dirección General de la Costa y el Mar, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ya ha comunicado a varios sus dueños que, dado que la concesión no está en vigor, tienen que abandonar la vivienda y devolverla a su estado original, entendiéndose esto por derribo.
En la actualidad, desde el año 2022, el Ayuntamiento de Nules lucha por conseguir que se declaren Les Casetes como Bien de Relevancia Local (una figura con la que se pretende evitar que las casetas desaparezcan. aunque la aprobación definitiva depende de la Generalitat Valenciana, de manera que en esta línea se ha trabajado para aportar informes técnicos, académicos y profesionales que respalden esta propuesta); Lugar de Memoria Democrática por varias razones (como las que se indican en La memoria de ‘les casetes’ en Nules: se cumplen 85 años de su papel clave durante la guerra civil -elperiodicomediterraneo.com), una figura con la que se quiere contribuir a proteger las fachadas históricas de Les Casetes, al amparo de la Ley 14/2017 de Memoria Democrática y por la Convivencia de la Comunitat Valenciana; y Núcleo Histórico Tradicional. Para ello, el Ayuntamiento de Nules tiene el apoyo de la Diputación de Castellón o del Consell Valencia de Cultura, entre otros.
Las casetas de la playa de Nules, más allá de sus orígenes y evolución, destacan también por lo que
significaron en la Guerra Civil española. Es necesario saber que durante la guerra, las casetas fueron lugar de auxilio para miles de nulenses, pero también de un importante grupo de niños de la provincia de Madrid que, en 1937, fueron enviados a nuestras playas como refugiados.
De aquella cronología quedan vestigios materiales en forma de trincheras o corredores excavados en algunas casetas, así como en este caso, una arquitectura en altura como Torre Adela que, precisamente por su elevación sobre la línea habitual de las construcciones, pudo servir de punto de vigilancia militar.
Palabras de Platges de Nules.
Como bien se menciona en Informe sobre les Casetes de la mar en Nules del propio Consell Valencià de Cultura dirigido a la Direcció General de Cultura i Patrimoni de la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport y al propio Ajuntament de Nules, «las casetas marcan una manera de vivir y relacionarse. Precisamente es esta tipología habitacional la que ayuda a configurar un modo de relación y unas costumbres entre la vecindad de las casitas, que se ha mantenido hasta la actualidad. Así, las terrazas, hasta hace poco muchas de ellas sin delimitación unas con otras, ofrecían una oportunidad, quizás a veces inevitable, de relación». Dice el arquitecto Manuel Miralles Aguilar, un estudio de arquitectura de la zona, que “… las terrazas están completamente abiertas a los vecinos, únicamente separadas por un murete bajo o antepecho, con lo que las normas sociales se practican de forma menos estricta a como se hace durante el año y la vida exterior de la familia se comparte con las colindantes, las cuales participan de las conversaciones, juegos e incluso comidas.”
El CVC recibió en mayo de 2022 una petición formulada por el Ayuntamiento de Nules relativa a la posible consideración y protección como Bien de Relevancia Local de este conjunto de edificaciones de origen popular levantadas a lo largo de la playa de Nules. El informe se emitió en junio de 2022, siendo enviado a la Generalitat.
En julio de 2023, con el gobierno en funciones del Botànic (estando al frente de la Conselleria de Cultura la ya ex consellera Raquel Tamarit), se emitió un informe desfavorable sobre la declaración de las viviendas como BRL. Llama poderosamente la atención que este informe desfavorable e incompleto hace caso omiso de las recomendaciones que el Consell Valencià de Cultura remite un año antes sobre la necesidad de dar esa figura de protección cultural a los inmuebles por su valor arquitectónico y patrimonial.
En enero de 2023, Costas envió una notificación al consistorio y a cuatro vecinos sobre el derribo de cuatro casas (más información en publicación de Facebook).
La última noticia que se tiene es del pasado mes de octubre de 2023 a través de Nules no cede y rebate al Consell: la protección de ‘les casetes’ es «inexcusable» (elperiodicomediterraneo.com), donde se mencionaba que el Ayuntamiento de Nules está dispuesto a agotar todas sus opciones por la vía administrativa, como también está haciendo en otros aspectos por la judicial, para defender la protección de les casetes de la playa como Núcleo Histórico Tradicional y Bien de Relevancia Local (NHT-BRL).
En este 2024 (en mayo, tal y como menciona la Associació Platges de Nules en su Facebook), se pidió el apoyo a las acciones en curso al actual gobierno de la Generalitat Valenciana para reconocer los valores excepcionales del Núcleo Histórico como Bien de Relevancia Local (BLR) y dar continuidad a la necesaria Ley por la Costa de la Generalitat, así como el trasladado de la voluntad para servir de ayuda en el estudio y difusión de la tipología «caseta».
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