Situado sobre la llamada Penya del Castellet, a unos 732 metros de altura sobre el nivel del mar, se encuentra en término municipal de Bolulla (provincia de Alicante) el llamado Castell de Garx, un yacimiento arqueológico que esconde los restos de un poblado fortificado andalusí y una pequeña fortaleza de la que todavía pueden contemplar varios elementos defensivos en pie.
La panorámica desde el castillo, tal y como pudimos comprobar, es impresionante, pudiendo observar un entorno único y abrupto donde las fuerzas de la tierra (a través de fuerzas tectónicas que han originado fallas y fracturas), el agua y el viento han moldeado el paisaje de forma natural durante millones de años.
Y es que quien suba a lo alto de la fortaleza, tal y como podéis ver en el siguiente reel de Instagram, podrá disfrutar de una visión de la bahía de Altea, la Serra Gelada, la isla de Benidorm, cimas de las sierras de Ferrer y Bèrnia o, principalmente, el estrecho de Garx, un enorme acantilado a los pies del castillo a más de 400 metros de altura desde lo alto de la citada peña.
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Además, la zona tiene un plus, pues está llena de caminos y bancales realizados con la técnica de piedra en seco, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
A lo largo de la subida del castillo podréis ver aterrazamientos de bancales con piedra en seco o incluso una era de trillar, la llamada Era del Collao o dels Jaumes, siento todo lo mencionado un claro ejemplo de la evolución agrícola de la región.




Para conocer el Castillo de Garx de la manera más sencilla (a través de una ruta de menos de un kilómetro), os indicamos que la senda de acceso se encuentra en las coordenadas decimales de Google Maps 38.696378, -0.131409 (en sexagesimales 38°41’47.0″N 0°07’53.1″W), siendo marcado el castillo, que no el inicio de la ruta, de la siguiente manera.
ATENCIÓN: para llegar a este punto de las coordenadas que hemos indicado, donde podéis aparcar justo al lado, lo tenéis que hacer desde Bolulla por carretera. Esto es porque si no el GPS os jugará una mala pasada y os llevará por un barranco con el coche (damos fe). Respecto a la corta La subida, si bien es por senda empedrada, es bastante empinada, por lo que debéis extremar la precaución (alguien acostumbrado a la montaña no tendrá problema alguno).
LA HISTORIA DE GARX:
Según se puede leer en la cartelería que hay en el ascenso al castillo, “se trata de un buen ejemplo de poblado fortificado medieval andalusí cuyo asentamiento, en origen, fue fundado entre los siglos X y XI por labradores andalusíes. El caserío de Garx, por entonces, estaba rodeado por una fuerte muralla (con algunos restos en pie todavía) que protegía las casas y el ganado, siendo el punto más alto los graneros y almacenes comunales».
Cabe destacar, de manera importante, que el origen de la actual población de Bolulla es, en parte, Garx, tal y como menciona el Ayuntamiento al decir que “el origen de la población es una alquería musulmana que un documento del siglo XV sitúa en la llamada Vall de Garx y cuyo topónimo podría derivar del árabe Abu-i-Ùlyà. Junto con los actuales despoblados moriscos de Alcia y Garx, formó una misma baronía que fue propiedad del Arzobispado de Valencia. Entre los tres sumaban 14 casas en 1510, las mismas que en 1609, cuando tuvo lugar la expulsión de sus habitantes moriscos, siendo despoblada Bolulla, que en 1646 apenas tenía 14 casas habitadas y pocas más, unas 16 casas, a comienzos del siglo XVII».
Si bien la historia y ocupación agrícola de la zona se remonta al Neolítico, la continúan los íberos y después los romanos, no es hasta el siglo IX cuando tribus bereberes procedentes del norte de África se establecen por estas montañas para realizar labores agrícolas y ganaderas alrededor de lo que comúnmente llamamos alquerías. Una de estas alquerías o asentamientos es principalmente Garx, cuyos habitantes además de ganado tenían pequeños bancales que producían atzebib, fruto más conocido como pasa.
A pesar de la Conquista cristiana, la población andalusí o convertida continuó cultivando y habitando el valle hasta 1609, fecha de la expulsión definitiva de todos ellos que, un siglo atrás, habían sido ya convertidos forzosamente en moriscos. Como curiosidad, Bolulla, al igual que Tárbena, es repoblada en el siglo XVII con gente procedente en su mayor parte de Mallorca, quienes aportan a la zona el llamado «parlar salat», quedando hoy en día muchos nombres con un «Sa» por delante (por ejemplo, Sa Cova de Dalt, en Tárbena, o Sa Penya des Niu Medoc en Bolulla).
Siguiendo con lo indicado en la cartelería del lugar, «siglos más tarde, entre el XII y XIII (antes de la Conquista cristiana y durante la inestabilidad en todo al-Ándalus), se transformaron las estructuras defensivas de Garx y se construyeron cinco nuevas torres y un segundo cinturón de murallas con el fin de dotar más protección al lugar y sus gentes. No se sabe cuántas personas vivirían en la alquería de Garx y casas anexas, pero sería un importante núcleo.
El asentamiento no cayó en manos cristianas hasta la década de los 60 del siglo XIII. Fue en 1263 cuando ya finalizada la Conquista cristiana, Jaume I otorga el sitio de Garx y su valle al noble catalán Pons de Vilafranca, momento en el que el antiguo granero comunal nuevamente fortificado pasa a ejercer función de castillo integrándose en una estructura feudal al ejercer como centro de recaudación de rentas en el valle.
Pero la historia del Castell de Garx no termina aquí, ya que años más tarde se ve envuelto en la Revuelta Mudéjar de Ibrahim ocurrida en las montañas de la Marina, por lo que en 1276 (aprovechando la segunda gran revuelta mudéjar del exiliado Al-Azraq o «el Azul») el castillo pasó a ser controlado por sublevados islámicos que se rebelaron contra el dominio señorial. Cuatro años más tarde, en 1280, el rey Pere el Gran consigue pacificar la zona y los sublevados devuelven el castillo a manos cristianas al serles otorgada la Carta Serraïna que reconocía cierta autonomía a los musulmanes y su libertad de culto, por lo que la paz vuelve al valle.
La decadencia del castillo comienza a partir de 1332, cuando Garx y todo el valle pasan al Arzobispado de Valencia. Es este quien promueve un nuevo asentamiento más accesible y cerca de la vega del río, siendo llamado éste, a partir del s. XV (junto a la unión de otros caseríos que se despueblan) Bolulla. La población de Garx se ve mermada, aunque no abandonada. Sin embargo, no fue hasta la expulsión definitiva de los moriscos, en 1609, cuando finalmente se despoblaron las casas y Castillo de Garx, si bien algunas personas siguieron utilizando la tierra y el lugar».
SOBRE EL CASTILLO, SEGÚN LA FICHA PATRIMONIAL:
Tal y como menciona la ficha del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, este Bien de Interés Cultural «se encuentra situado en la parte más escarpada sobre un cerro de paredes verticales en la orientación norte, cuya altura topográfica alcanza 732 metros.
El montículo es un promontorio que sobresale de forma escarpada de las laderas de fuerte pendiente que lo rodea. Hacia poniente, dentro de la cima se encuentra una zona más amplia, quizás ocupada por viviendas. Presenta en las proximidades y a pie de ladera diversas bancales con cultivo de almendros. Queda en la cima de un cerro junto al camino antiguo que comunica Bolulla con Castell de Castells.
El castillo tiene planta de forma irregular, que se adecua a las diferentes cotas topográficas. El acceso está protegido por varios tramos amurallados, lo que permite suponer la existencia de un recinto habitado del que no quedan restos materiales, aflorando tan solo la roca desprotegida de cubierta vegetal.
En la cima se encuentra el recinto del castillo. Ocupa una superficie ciertamente reducida. En la actualidad se puede reconocer las murallas perimetrales, realizadas en tapial de mampostería. A estos elementos se adosan varios cubos cilíndricos, construidos en mampostería irregular. El interior del recinto está cubierto de hierbas, si bien protegido por tierra se encuentra el aljibe, dependencia de gran capacidad. Las paredes son de fábrica de tapial, cuyas paredes verticales se encuentran parcialmente recrecidas de ladrillo cerámico macizo.
Los aspectos ornamentales son inexistentes, si hubo algún detalle está en la actualidad desaparecido. Quedan en pie algunos tramos de muro y el aljibe, que conserva casi íntegramente la estructura espacial.
Por las características morfológicas que se observan puede tratarse de un recinto cuyo origen se sitúa en época musulmana, con reformas y transformaciones posteriores (S. Varela)».
Parte de este artículo es una obra derivada de la ficha patrimonial y de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un Bien de Interés Cultural según la Disposición Adicional Quinta de la Ley 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalitat, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano, texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.
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