El conjunto fortificado del Grau Vell, un pequeño núcleo de población que se encuentra al sur del recinto portuario del Puerto de Sagunto, está declarado en 2003 como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.
El Fortín del Grau Vell es, sin duda alguna, uno de los recursos patrimoniales más importantes del municipio para entender el concepto de la ciudad. Fue el puerto desde el que partieron, hacia el exilio, la mayoría de judíos valencianos en 1492, por lo que es clave para entender el origen y el desarrollo de Sagunto.
En tiempos donde los piratas berberiscos eran una amenaza, en pleno siglo XVI, fue necesaria la construcción de la torre defensiva. Posteriormente se realizaron los almacenes del siglo XVIII, de gran importancia en las cosechas que debían exportarse.
Se trata complejo defensivo y portuario que está formado por un fortín con su torre y batería, el patio trasero del fortín con muros que lo delimitaban y protegían, y varias edificaciones residenciales y comerciales que se hallan al norte y al sur del fortín, constituyendo así un ejemplo único de grao en la Comunitat Valenciana, antiguas playas abiertas en las que se construía una torre o baluarte de vigilancia costera.
El núcleo histórico del Grau Vell ha resistido hasta la fecha incendios, temporales, desarrollos industriales, deslindes de costas, cultivos de arrozal y el proyecto de la IV planta que fue lo que congeló en los años 70 en una expropiación que pudo ser revertida, sólo parcialmente en el poblado. En este pequeño pueblo hay una escuela en desuso y una ermita de la Verge del Bon Succés. Junto con los elementos naturales y patrimoniales, las personas de la zona son dignas de protección. Sin la vecindad del Grau hoy no habría más que ruinas, y con su presencia los amigos de lo ajeno no han causado mayores destrozos.
Si deseas visitar un espacio con valores naturales, de paisaje, arqueológicos, históricos, arquitectónicos, industriales y etnológicos que permite entender porqué en Sagunto existen evidencias que hacen del municipio digno merecedor de pertenecer a los lugares que son patrimonio de la humanidad, este espacio es uno de ellos, aunque también se pueda visitar, sencillamente, en busca de una playa salvaje y tranquila.





PROYECTO DESARROLLADO PARA EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN:
El Ayuntamiento de Sagunto desarrolló en el Grau Vell una actuación destinada a la creación de un Centro de Interpretación de la Cultura Mediterránea y del puerto Arse-Saguntum en el conjunto fortificado del enclave. Las obras, ejecutadas en el marco del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), contaron con financiación de la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
El proyecto, con un presupuesto de adjudicación de 646.503 euros, tuvo como objetivo la recuperación global del conjunto histórico del Grau Vell, así como la creación de un recorrido peatonal en el dominio público marítimo-terrestre que permitiera poner en valor el patrimonio cultural vinculado al mar de Sagunto.
La intervención se planteó como una actuación estratégica para mejorar el modelo turístico del municipio, vinculando los dos grandes ejes del destino: el turismo cultural y el turismo de litoral. En este sentido, la actuación buscó restaurar y conservar el Grau Vell como el único antiguo “grau” que se conserva en la Comunitat Valenciana, además de impulsar su transformación en un espacio de interpretación abierto al público.
Paralelamente, se licitó el contrato de producción y suministro del equipamiento expositivo del conjunto defensivo y portuario, con un presupuesto de 455.336 euros y un plazo de ejecución aproximado de nueve meses, destinado a la musealización del espacio.
La actuación se enmarcó dentro de la línea de intervención “Centro de Interpretación de Sagunto y el Grau Vell”, incluida en el eje de competitividad del PSTD, y formó parte de la estrategia municipal de puesta en valor del patrimonio histórico, arqueológico e industrial del municipio.
Entre 2019 y 2020 se ejecutaron las obras de restauración del conjunto defensivo del Grau Vell, también cofinanciadas por fondos europeos FEDER. A partir de esa intervención, el Ayuntamiento impulsó nuevas actuaciones orientadas a su consolidación patrimonial y a la futura creación del centro de interpretación, en coherencia con el Plan Director de Patrimonio Histórico, Arqueológico e Industrial de Sagunto.
SOBRE EL GRAU VELL:
David García Muñoz, arquitecto y guía oficial de la Comunitat Valenciana, nos habló de este lugar hace años. Como ya mencionamos, se puede visita llegando, sin restricciones, con el coche casi hasta la misma orilla del mar. No esperéis un lugar natural idílico. Es más bien un milagro.
El paisaje industrial encajona al núcleo de población y al marjal, configurando un espacio en el que encontramos una gran cantidad de testigos que permiten dar forma al relato que cuenta la historia de la humanidad en este territorio.
El visitante es recibido por una costa negra, llena de escorias de alto horno, un residuo industrial que ayuda a frenar la intrusión marina y aleja la zona del desarrollo turístico. Sin embargo, es un lugar muy bello. No hay grandes edificaciones en el Grau. Los edificios más altos son los monumentos y los de uso público.
Este lugar está circundado de la Marjal dels Moros, un humedal con gran concentración de saladina, endemismo vegetal valenciano de costa, que destaca como una zona húmeda de la Comunidad Valenciana dentro de la Red Natura 2000, con catalogación como ZEPA, LIC, ZEC principalmente por su riqueza ornitológica. Además de contar con cuatro microrreservas de fauna y dos de flora.
En este lugar no solo hay naturaleza. Su paisaje contrasta con el entorno industrial y portuario que lo asedia, o la lejana playa de Pobla de Farnals. Estamos en un pueblo de pescadores de los años 50 dónde no hubo desarrollo turístico. Quizás el último ejemplo de Grau dentro de la Comunitat.
Hasta principios del siglo pasado el Grau Vell fue el puerto de Morvedre, de la ciudad, de la comarca y de todo el territorio productivo que la circunda. Desde el Grau se alimentó a las bodegas europeas, no en vano Mourvedre es el nombre francés que recibe nuestro Monastrell. En el Grau de Morvedre la familia Romeu y Parras llevó a cabo sus actividades comerciales, también relacionadas con el vino. Y es que el vino y Morvedre siempre han tenido una gran relación hasta el desarrollo industrial y citrícola. Y esta relación no se entiende sin el Grau.
No sólo partieron productos desde esta franja de costa, también se expulsó a moriscos y judíos. Con la expulsión de los judíos en 1492 se hería de muerte a la aljama de Morvedre, la judería más importante del Reino de Valencia durante el Siglo de Oro. Con la segunda expulsión, en 1609 se hundía la economía del Reino de Valencia, haciendo desaparecer la mano de obra que aseguraba la producción agrícola desde las escarpadas sierras hasta las zonas pantanosas junto al mar.
Todo está actividad portuaria y expulsiones se llevaron a cabo frente al fortín del Grau de Morvedre, un Bien de Interés Cultural que es un complejo defensivo donde destaca la torre, que se construye para dotar de seguridad a la costa de la zona, con privilegio y monopolio de embarque desde mitad del Siglo de Oro, y que va evolucionando en época foral y borbónica hasta finales de 1700. Este fortín se encuentra en proceso de restauración, promovida desde el Ayuntamiento y cofinanciadas desde el resto de administraciones: Diputación, fondos europeos autonómicos y Ministerio de Fomento, así como colaboración de Red Eléctrica Española.
Pero no termina aquí la importancia del Grau, ya que aún quedaría un Bien de Interés Cultural que describir, que es el yacimiento arqueológico del Grau Vell. Este yacimiento terrestre y subacuático es la zona en la que se ubicaba el puerto clásico de SAGUNTUM, con actividad comercial desde el siglo V a. C. incluso, según algunos estudiosos desde el siglo VI a. C.
En esta zona se dan las condiciones de navegación que permiten que este lugar, junto con la próxima fortaleza, se erijan como una auténtica estación de servicio para las rutas de comercio marítimas previas al dominio mediterráneo romano.
Tan importante es esta etapa, que en ella se desarrolla la primera ceca indígena peninsular, y probablemente un idioma propio: el origen del ibero oriental con permiso de la zona de Ullastret. Por desgracia este yacimiento excavado y estudiado aún no es visitable. En días de buena visibilidad se puede observar la sombra sumergida del trencatimons, el arrecife romano que todo buen pescador que se precie en la zona conoce. El nombre del arrecife, que en realidad es una escollera romana sumergida, no es gratuito.




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