En las profundidades del Mar Mediterráneo, en lo que respecta a la Comunitat Valenciana, aguardan grandes monumentos hundidos con una larga historia detrás. En Alicante, por ejemplo, se encuentra el primer submarino probado con éxito en España, el Garcibuzo de Cosme García. Estuvo mucho tiempo anclado en el puerto de la ciudad, hasta que una notificación portuaria informó a su creador que molestaba al tráfico marino. Este, furioso, le ordenó a su hijo que lo enviase al fondo del mar, donde hoy en día todavía permanece.
También en la provincia de Alicante, más concretamente en las aguas de La Vila Joiosa (a veinticinco metros de profundidad), es posible observar el yacimiento arqueológico subacuático de Bou Ferrer, el mayor barco romano en excavación del Mediterráneo y a su vez el primer pecio visitable de España, siempre y cuando poseas un título de submarinismo y vayas acompañado de arqueólogos subacuáticos del proyecto de investigación.
Se trata de una gran embarcación romana de época altoimperial de 30 metros de eslora y más de 250 toneladas de peso que, al parecer, en su viaje desde Cádiz hasta Roma se vio atizado por un temporal de Levante que obligó al navío a buscar refugio en la costa de la provincia de Alicante. Sin embargo, no pudo llegar a su destino y se hundió a apenas mil metros de Vila Joiosa, entre el año 66 y 68 d. C.
Este velero de comercio transportaba un cargamento principal de unas 2500 ánforas, del tipo Dr. 7-11, producidas en alfares como el de Villanueva de Puerto Real en Cádiz. Cada ánfora contenía unos cuarenta litros de una salsa de pescado, elaborada a base de boquerón, caballa y jurel. En los siguientes vídeos podéis ver dos recreaciones de cómo era la embarcación y cómo (posiblemente) se hundiría.
Diecinueve siglos después, en 1999, el azar llevó a dos buceadores deportivos hasta él. Un día, José Bou y Antoine Ferrer salieron en búsqueda de La Barqueta, una embarcación pesquera de madera que había sido hundida intencionadamente en un lugar cerca del puerto. El suelo marino de aquella zona no suscitaba demasiado interés para la gente corriente, pero esta vez lo que importaba no era la fauna y flora que allí podrían encontrar.
Una vez fondeados y a punto de bajar con todo el equipo necesario para la inmersión, un inesperado viento de poniente les arrastró a unos veinte metros de las coordenadas donde estaba La Barqueta. Cuando fueron a tirar del ancla se dieron cuenta de que se había enganchado con algo, por lo que decidieron sumergirse para poder liberarla. Llámese azar, destino o suerte, en aquella inmersión que no pretendían hacer, se toparon con el que más tarde sería el mayor barco romano en excavación del Mediterráneo. Pero esto no lo sabrían hasta unas horas después.
Cuando bajaron encontraron el ancla enganchada en una vasija, o más bien, en un ánfora romana. A lo largo del día regresaron al lugar para intentar ver algo más, dado que el agua estaba turbia y no podían ver mucho más de un metro de distancia. Pese a la poca visibilidad, se dieron cuenta de que tenían ante ellos algo grande.
Cuando las condiciones del mar mejoraron, los buceadores volvieron, pero esta vez con una cámara para poder añadir a la colección las fotografías del nuevo descubrimiento. Fue entonces cuando vieron ante ellos los restos arqueológicos que se conservaban allí, dos mil años después de su hundimiento. El navío llevaba un enorme cargamento de ánforas que contenían cada una de ellas, cuarenta kilos de Garum, una de las salsas de pescado elaborada con boquerón, caballa y jurel más valiosas de la época, tal y como han demostrados los análisis realizados.
Se calcula que pudo contener más de tres mil quinientas ánforas, de las cuales se han recuperado hasta la fecha unas cuatrocientas, y docenas de lingotes de sesenta y cuatro kilos de plomo con marcas de propiedad del emperador Nerón.
El hallazgo corrió como la pólvora y un año más tarde, cuando Bou y Ferrer se sumergieron de nuevo, se dieron cuenta de que faltaban ánforas. En 2001, con tal de frenar el expolio y que desaparecieran todas en poco tiempo, se decidió protegerlas con una estructura sobre las mismas para que no las sustrajesen entre las excavaciones que se han llevado a cabo durante 2004, 2006, 2007 y desde 2012.
Gracias a esta intervención, hoy por hoy, todo aquel que tenga un título de submarinismo puede ver en su lugar original, acompañado de miembros del propio equipo científico, este tesoro romano que persiste en perfecto estado tras dos milenios sumergido bajo el agua. Para ello (siempre que haya fechas disponibles o visitas guiadas programadas) es necesario reservar con antelación y hacer un donativo para el proyecto. Las visitas son organizadas por la Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de La Villa Joiosa y el Centro de Buceo Ali Sub.
La localización exacta del pecio Bou Ferrer se guarda en secreto para protegerla de los posibles expolios. A fecha de verano de 2025, desconocemos si esta nueva temporada estival se volverán a hacer visitas a este extraordinario lugar, por lo que recomendamos contactar con el centro de buceo al teléfono 618 15 75 12 o al correo de buceo@ali-sub.com
Si no cumples con los requisitos para poder realizar la visita al pecio Bou Ferrer no te preocupes, a lo largo de diferentes excavaciones se han logrado recuperar algunos elementos, en concreto vasijas y lingotes expuestos en Vilamuseu, el Museo Municipal de Villa Joiosa ubicado en el nº57 de la calle Colón. Allí también se hacen visitas a un taller para entender qué fue este pecio singular y cómo se tratan los restos a su llegada al museo.
En honor a sus descubridores, bautizaron al yacimiento subacuático con el nombre que tiene (Bou Ferrer). En 2014 fue declarado Bien de Interés Cultural y en 2017 la Unesco lo incluyó en su Registro de Buenas Prácticas en Arqueología Subacuática.
Puedes ver más sobre este gran tesoro patrimonial en el pdf de más de 300 páginas sobre la investigación e intervenciones arqueológicas que hubo. Lo puedes descargar en «El pecio Bou Ferrer. Investigación, conservación y divulgación de un yacimiento subacuático excepcional (2012-2019)«.
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