Si te interesa la historia de la antigua Roma y, en especial, la de sus calzadas, en la provincia de Castellón existe un lugar donde todavía puede verse un tramo de la Vía Augusta, la vía romana más larga de la Hispania romana. Con cerca de 1.500 kilómetros de recorrido, esta calzada unía los Pirineos con Cádiz, bordeando todo el litoral mediterráneo.
Uno de los pocos segmentos conservados con pavimento original se encuentra en el término municipal de Benlloch, junto al paso de la carretera CV-10 en las coordenadas decimales 40.207651, 0.043350. A pesar de su enorme valor histórico, el enclave presenta algunas carencias: la señalización es escasa y poco precisa, la cartelería se encuentra algo desplazada respecto a la visualización del trazado real (unos 100 metros) y el pavimento aparece parcialmente cubierto por vegetación, algo comprensible al tratarse de un espacio al aire libre que requeriría un mantenimiento periódico.


Además, la restauración de este tramo de unos 50 metros, inaugurado en mayo de 2012, ha generado debate entre especialistas. El ingeniero y divulgador Isaac Moreno Gallo analiza este caso en uno de sus vídeos, dedicado casi por completo a este fragmento de la Vía Augusta, señalando algunos aspectos controvertidos de su intervención.
Desde una vista aérea (como la que se muestra en el mismo vídeo que adjuntamos a continuación) se aprecian con claridad los dos muros laterales que en su día encajonaban el camino romano. Su función no era solo estructural, sino también defensiva, ya que protegían las fincas colindantes del paso del ganado, evitando que invadiera los cultivos.
Con todo, se trata de un rincón que merece la visita. No solo por su historia, sino por su singularidad: en la Comunitat Valenciana apenas existen tramos de calzada romana tan accesibles y visibles a la intemperie, visitables en cualquier momento.
No deja de resultar llamativo pensar que, de no haber sido por las excavadoras y los nuevos trazados viarios, muchas de estas carreteras romanas seguirían siendo hoy perfectamente operativas.
Por cierto: junto a la vía se puede ver también una escultura metálica conmemorativa, una de las siete intervenciones artísticas realizadas en los municipios de la Plana de l’Arc. Estas obras, elaboradas con vigas de hierro recicladas procedentes de derribos, reinterpretan en clave contemporánea los arcos de medio punto romanos, tomando como referencia el arco de triunfo de Cabanes y su técnica constructiva. El resultado es una fusión entre arqueología, sostenibilidad y arte actual.

La visita puede completarse fácilmente con otros puntos de interés cercanos, como el arco romano de Cabanes, los restos del Hostalot de Vilanova d’Alcolea o los miliarios de la Pobla Tornesa. Todos estos se encuentran a apenas 10 o 15 minutos en coche, son de libre acceso y ayudan a comprender la importancia y el excelente grado de conservación de la Vía Augusta en este tramo del interior de Castellón
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