• A pesar de estar protegidos como BRL (Bien de Relevancia Local), los paneles cerámicos publicitarios de Philips únicos supervivientes publicitarios cerámicos en Valencia capital, son unos murales ubicados en la calle Blanquerías nº 23 de Valencia que, a diario, están expuestos a cualquier ataque patrimonial, como viene siendo habitual (pequeñas pintadas, carteles o anuncios publicitarios, etcétera). Su riesgo de destrucción es altísimo.
  • Los murales son un símbolo patrimonial único dada la creatividad cerámica utilizada como fin publicitario, nada que ver con la publicidad actual, que busca el impacto o llamar la atención del consumidor sin más en la gran mayoría de ocasiones.

Es costumbre insana en nuestra tierra y en todo el país en general, gobierne quien gobierne, catalogar y proteger el patrimonio sin que, después, se vele, se mantenga o simplemente se persiga al que atente contra él –y eso ya de poner cámaras, “pa qué”-, dada la ausencia de interés de las administraciones en la conservación de ciertos patrimonios. Uno de estos casos, de entre muchos otros en Valencia capital, es el de los murales o paneles cerámicos de Philips ubicados en la calle Blanquerías, los cuales, por desgracia, están expuestos a cualquier ataque patrimonial por estar ubicados en un punto accesible a cualquier persona -su riesgo de destrucción es altísimo-

Estas pequeñas joyas, protegidas como BRL, están situadas en la pared exterior del jardín del exconvento de San José y Santa Teresa, encontrándose en el tramo viario comprendido entre la desembocadura de la plaza del Portal Nuevo y la mencionada calle, fueron construidos entre 1957 y 1960.


Los paneles cerámicos publicitarios de Philips son un icono creativo de la publicidad en nuestro país. Uno de ellos dispone el logo de la empresa, y el otro el popular eslogan de “¡Mejores no hay!”, acompañado de una reproducción de bombilla y tubo de neón. Fueron realizados con azulejos de pasta roja cubiertos por esmaltes opacos.

Cada uno de los murales estaban originalmente constituidos por 520 baldosas cerámicas esmaltadas, algunas policromadas, todas de 15 centímetros de lado por 0.8 centímetros de espesor. Las dimensiones originales de cada cartel, mayores a las que se pueden ver hoy en día, eran de 300 centímetros de base por 390 de alto. Los dos paneles se colocaron a la misma altura y a una distancia el uno del otro de 60 centímetros. Son los únicos supervivientes de la publicidad cerámica en la ciudad de Valencia, aunque nosotros ya hemos podido ver algún que otro panel en otras poblaciones de nuestra comunidad, también de Philips o, como también vimos en una ocasión, de Nitrato de Chile en Godella

Paneles cerámicos publicitarios de Philips en Valencia. Foto de Giacomo Callaioli (CC BY-NC-SA 2.0)

En ellos se puede reconocer el uso del Tubat, decorado cerámico introducido en España por las empresas de Manises de principios de siglo XIX, utilizado en Bélgica e Inglaterra para las cerámicas de gusto Modernista y Art Nouveau. Esta técnica consiste en dibujar a mano alzada sobre azulejos mediante un hilo de arcilla en estado semi-líquido, colada a través de un pequeño tubo, extremidad de un objeto con secciones de cámara de bicicleta. Siguiendo la marca del estarcido se delinean perfiles y marcos con un relieve inferior al milímetro donde se colocaron los esmaltes coloreados en estado líquido, evitando así que se mezclen entre ellos y utilizando tonos contrastantes y brillantes. Todo esto se realiza antes de la segunda cocción del bizcocho junto a los esmaltes. Se aprovecha al máximo de las calidades estéticas de la cerámica esmaltada que resulta ennoblecida por la presencia de elementos en relieve, que aumentan los efectos de brillo.

Para comprender mejor la importancia del tubat, quien nos lo explica mejor son los amigos de Tubat Cerámica, un taller cerámico de Manises que ha recuperado, con todo su esfuerzo, esta técnica prácticamente abandonada. Desde su blog, nos cuentan que:

El “tubat” (en valenciano), tubado en castellano, o en inglés tube-lining, es una antigua técnica artesanal aplicada en la decoración cerámica. Utilizando un pequeño tubo, se trazan sobre un azulejo las líneas de un dibujo con un material también cerámico. En otros términos: un símil sería la decoración de un pastel. Estos espacios se rellenan después con distintos vidriados coloreados. Una variante de este proceso, pero utilizando prensas que imprimen el dibujo en relieve directamente sobre el azulejo, se denomina “arista” (raised-line) . La arista fue mayoritariamente usada para la fabricación en serie.

 

Los orígenes de esta técnica pueden situarse en Oriente, en fechas aún por determinar, aunque su uso tanto como “tubado” o como “arista” se extendió por numerosos territorios con la expansión musulmana desde el siglo VIII al siglo XV. También en China fue utilizada.

 

A España llegó a los centros de fabricación cerámica de la costa mediterránea, como es el caso de Valencia. Hasta el siglo XV se usó para la decoración de azulejos en la España musulmana junto con otras técnicas como la “arista” y la “cuerda seca” para la decoración de azulejos de revestimiento. Normalmente, eran elementos decorativos florales y geométricos del gusto de la cultura y tradición musulmana. Posteriormente, su uso decayó hasta desaparecer.

 

Ya en el segundo tercio del siglo XIX, con la aparición de nuevos gustos estéticos, se recuperaron muchas técnicas artesanales en la cerámica, la madera o la forja, para la ornamentación arquitectónica que demandaba una burguesía floreciente. Entre las técnicas que se pusieron de nuevo en práctica, el “tubado”, la “arista”  y el “relieve” adquirieron una especial relevancia por su brillante colorido.

 

Su uso se extendió definitivamente a finales del siglo XIX y principios del XX por Inglaterra, Alemania y Bélgica, con el auge de los grandes movimientos artísticos europeos: Modernismo (España) Art Nouveau (Francia), Arts & Crafts ( Inglaterra), Secesión (Austria), Jungendstil ( Alemania), Arte Nova ( Portugal) y posteriormente con el Art Decó,  llegando a Valencia y Manises durante el primer tercio del siglo XX.

 

El tubado o “tubat” se empleó tanto en exteriores como interiores, realizando  revestimientos, murales y rotulaciones de calles y negocios, así como también la numeración de las viviendas, sin olvidar la gran importancia que tuvo para la elaboración de carteles publicitarios: Nitrato de Chile, Osram, Codorniu, Solares, Philips, Anís del mono o Ron negrita, entre muchas marcas más, quienes usaron esta técnica para dar a conocer sus productos.

 

En Valencia se pueden encontrar aún numerosos ejemplos de técnica de tubat: la cafetería de la Estación del Norte; algunas zonas del Mercado Central o del Mercado de Colón; el puente de Astilleros; rótulos en calles y comercios; y en revestimientos de interior y exterior de numerosos edificios como ocurre en los Poblados Marítimos.

 

En los pueblos de la comarca de l’Horta de Valencia y en Manises especialmente, es donde el “tubat” tiene su manifestación mas evidente en los portales de muchas de sus casas (branques), en el interior de las mismas, y como complemento decorativo en muchas de sus fachadas.

Seguramente, tras la lectura de este artículo, cuando paséis de nuevo por los paneles cerámicos publicitarios de Philips los veréis de otra manera tras conocer su importancia patrimonial. 

 

 

 

 

Fuentes:

La fotografía de portada pertenece a:

 

 

 

 

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