• La Font Amarga es un precioso paraje municipal, con flora y fauna autóctona, ubicado en Villanueva de Castellón, provincia de Valencia. Está muy bien acondicionado y es perfecto para pasar el día con los peques y la familia.
  • Si bien en su entorno hay diversas rutas que conectan con este pequeño rincón y área recreativa, se puede llegar hasta el paraje en coche, lugar donde hay una zona de aparcamiento, mesas con bancos y una zona de esparcimiento junto a la balsa y la conocida “fuente amarga”, nombre del lugar y la fuente que recoge el agua que baja por las rocas.
  • Para quien no lo sepa, la Font Amarga es un nacimiento de agua no potable que tiene la particularidad de tener un gusto amargo y que dispone de fama curativa -aunque no está científicamente demostrado-, para sanar todo tipo de acné, llagas o infecciones en la piel.

La Font Amarga es uno de los parajes más conocidos de todo el término de Villanueva de Castellón. En él, además de poder realizar una ruta circular de dos horas llamada “sendero SL-CV 120 Font Amarga – El Castellet”, podemos encontrar un nacimiento de agua que tiene la particularidad de tener un gusto amargo, aunque no se recomienda su consumo por no ser un agua potabilizada. Da la casualidad que alrededor de la conocida fuente encontramos muchas historias y situaciones que, de una forma u otra, han dejado huella en los recuerdos de vecinos y visitantes.

A la fuente se subía antiguamente por la fábrica de papel, pasando por el lado del corral de Amorós y recorriendo el camino de la Font Amarga, que rodeada El Castellet. El lugar no era tal como lo vemos en la actualidad. Por ejemplo, los chalets que hay a su alrededor, fruto de un intento de urbanización, no se encontraban, ya que solo existía la casa donde vivía la familia que procuraba la finca.


Continuando por una senda hacia arriba, se llega a la propia fuente. De ella emanaba bastante agua, mucha más que en la actualidad. Esta agua iba a parar a una balsa, no muy grande, que había más allá de la fuente, por una senda que baja y deja la fuente a la derecha. Por esta senda, después de bajar unos metros, se encuentra la actual balsa rehabilitada, situada en el mismo sitio que la antigua.

La antigua balsa no era muy profunda. En el borde no cubría y en una de las paredes tenía unos escalones donde se sentaba la gente para bañarse. En la parte de arriba de la balsa había una higuera que daba higos blancos, y que todavía se conserva, mientras que la higuera de la parte de debajo de la balsa era de higos normales. También en la parte de abajo, pero a la derecha de la higuera, construyeron -y estuvo en funcionamiento unos años, hasta que no se pudieron mantener- unas casetas que servían como vestidores.

Pero, antes de la construcción de los vestidores, el lugar más común para cambiarse era, como no, los cañares que por allí abundaban. Y claro está, siempre que se combinaban cañas y mujeres cambiándose, allí estaban las cuadrillas de niños para intentar ver todo lo que podían a escondidas.

Lo cierto es que las collas de jóvenes casi siempre tenían que estar acompañadas de un adulto para vigilarlos y evitar las habladurías. De hecho, si decían que iban con los amigos a pasar el día a la Font Amarga, sobre todo si era con una chica, lo primero que los padres preguntaban en casa era “¿Quién os acompaña?”, ya que si no merecían su confianza, no les dejaban ir.

Como podéis intuir, dicho todo lo anterior, la Font Amarga ha sido uno de los parajes más típicos donde se ha ido a pasar el día, la tarde o la noche. Allí subía toda la familia o las cuadrillas de amigos a pie, en carro, etc., bien para comer, cenar, una velada íntima o con la familia y amigos. Para los niños, ir a la fuente a pasar el día con los padres era toda una aventura: comenzaba en el momento en el que la madre se ponía a preparar la comida para llevar.

Era típico, por entonces y para cenar, la “mullarenge”, el conejo frito con pimiento y tomate servido en cazuela. Se ponía en la mesa, alrededor de los comensales, y todos mojaban con pan de él. Si bien los ingredientes más típicos eran los mencionados, tenía muchas variantes, como pueden ser tomate y huevo, con longanizas, esgarradeta…pero siempre realizada con productos de temporada. También era costumbre las competiciones de paellas entre collas de amigos para ver quien la hacía mejor.

SI PINCHAS AQUÍ, PODRÁS VER FOTOS DE NUESTRA VISITA A LA FONT AMARGA DE VILLANUEVA DE CASTELLÓN.

Una de las características más peculiares de esta agua de la fuente era el uso medicinal que se le daba. Según dicen, esta agua es buena para sanar todo tipo de granos, llagas, infecciones en la piel, etc. Así, por ejemplo, a los niños cuando eran muy pequeños, era muy común que tuvieran apariciones de granos, sobre todo en la adolescencia. Por ello, los padres cogían al niño con el burro o carro y subían hacia la fuente para que el niño se bañara en la balsa y pasara la tarde.

La fama curativa de esta agua era tal que traspasó, de largo, el ámbito local. Venía gente de toda la Comunidad Valencia, incluso de otras comunidades, para bañarse en esta agua milagrosa. Algunos venían en tren y otros subían en carros. Hoy en día son muchos los padres o abuelos que, cuando alguno tiene granos o alguna afección en la piel, van con una garrafa y la llegan de la fuente para lavarse.

En aquella época no había medidas higiénicas y, enfermos y sanos, se bañaban todos en misma balsa de agua. Los niños, conforme iban haciéndose mayores, iba dándoles más reparo el bañarse en la balsa con todos los enfermos.

Una de las cosas que más destaca la gente cuando habla de la Font Amarga, era la gran cantidad de gente que subía. Es por esto que se proyectó allí una urbanización con chalets por todas partes, de los cuales algunos conservan la estructura y otros se han acabado del todo.

Lo que también hicieron, fue construir una piscina más grande en la parte de debajo de la fuente, actualmente enterrada bajo el actual parking, una piscina que no estuvo muchos años en funcionamiento. Para nadar en ella había que pagar un dinero al encargado, que te ponía un cuño en el brazo. Mientras funcionaba la grande para quien subía a refrescarse, la pequeña quedó para un uso más medicinal.

La actual balsa que ahora veis rehabilitada quedó sepultada en medio de una frondosa vegetación, y la casa del procurador derrumbada.

En los alrededores, y muy cerquita (está indicado en todo momento), está el Paraje Natural de Les Salines de Manuel, recomendable visita, así como también se puede ver, junto a la Font Amarga, una zona donde se sitúa la cercana reserva de microflora, una pequeña parte de población de Limonium o una curiosa caseta en forma de barraca valenciana que se encuentra en una parte de la carretera.

 

 

 

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