En la población de L’Eliana, Valencia, hay un espacio verde que destaca por su belleza y por ser un rincón digno de visita. Hablamos, sin duda alguna, del Parc de la Pinada, conocido hoy en día como “El Parque”, lugar para el uso y disfrute de los vecinos donde poder realizar un buen paseo, leer, que los niños jueguen o, simplemente, tener la tranquilidad de que los coches no pasan por la gran zona verde.

El parque, inaugurado en la década de los 90 del pasado siglo (la zona del trencadís, sin embargo, fue inaugurada en 2002) cuenta con una superficie de 37.000 m², de los cuales 22.000 m² están dedicados a metros verdes.

Cuenta con varios espacios diferenciados, como el Espai Vicent Tarrazona, la Plaza de Europa, el Auditorio, el Cine de Verano, la Piscina, etc., además de zonas muy chulas, como comprobamos en nuestra visita, un parque que está abierto en todo momento y sin puertas de acceso, por lo que podréis disfrutar de él en cualquier momento del día, incluso con vuestro perrete, siempre que vaya atado en todo momento (recomendable visitarlo, sin embargo, por el día, que es cuando podréis ver mejor a los patos y cisnes).

Dispone de varias zonas infantiles para los peques, las cuales molan mucho; una explanada para patinar; diversas fuentes decorativas; un estanque muy chulo con patos y cisnes que campan a sus anchas, y que cuenta con un riachuelo que desemboca en éste; asientos decorativos a modo de trencadís con nombres de grandes escritores de la historia; una pérgola; lugares muy chulos y tranquilos con sombra; o, por ejemplo, una gran jaula en forma de caseta oriental en la que hay periquitos (en realidad, tal y como nos comentan, en la caseta oriental se tomaba el café o té, y que, con el tiempo, y para su mayor aprovechamiento, la hicieron jaula).

En el parque conviven, además, con una serie de árboles longevos a destacar, como un pino carrasco (Pinus Halepensis) de 70 años; un palmito (Chamareops Humilis) de 15 brazos que cumplió en este 2019 un total de 80 años; o una palmera de canarias (Phoenix Canariensis) de 60 años, entre muchos otros que también tienen unos 20 años más o menos.

SI PINCHAS AQUÍ, PODRÁS VER FOTOS DE NUESTRA VISITA AL PARC DE LA PINADA A PRINCIPIOS DE SEPTIEMBRE DE 2019

El parque de la Pinada ocupa la mayor parte de la isla situada entre las calles del Molino, los Rosales, Martín Plaja y Valencia, muy cerquita del mercado municipal y el Mercadona.


Recibe el nombre “de la Pinada” porque, tal y como se puede leer en la web del Ayuntamiento, “fue, durante varias décadas, una pinada donde los niños acudían a jugar, así como también símbolo identitario de un pueblo que acudía para desconectar entre numerosas especies y plantas. Su reconversión en parque urbano, cuya inauguración tuvo lugar en 1991 (nos comentan, sin embargo, que fue en julio de 1989) con los itinerarios, equipaciones y condiciones de accesibilidad con que cuenta a la actualidad, otorgó coherencia a la transición entre el área de ciudad compacta y los antiguos agrosistemas del barranco de Mandor, convirtiéndolo así mismo en un recurso de elevado valor para el esparcimiento de la ciudadanía y la mejora ambiental y paisajística del entorno urbano”.

No nos imaginamos qué hubiera sido de la población sin este espacio verde, ya que si por entonces hubieran decidido edificar en vez de contar con este parque, el paisaje urbano sería, por completo, muy diferente y más triste. La decisión de realizarse se tomó en los años 80, cuando el entonces alcalde Vicente Tarrazona Hervás y el equipo de gobierno local decidió reservar una superficie de 37.000 m² para la creación de un gran espacio público naturalizado, en vez de aprovechar el suelo para la ampliación del entramado de edificios y calles adyacentes.

Así que si todavía no lo habéis visitado, no dudéis en hacerlo. ¡Os encantará!

 

 

 

 

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