El paraje conocido como Fuente La Vallesa, situado en el término municipal de Siete Aguas, Valencia, a las afueras de la población, es una preciosa área recreativa o de descanso en la que pasar un agradable y tranquilo día, lejos del ruido, con los amigos, familiares o con la pareja.

La zona, que dispone de bonitas vistas, mucha sombra, fuente, mesas y paelleros -se puede torrar si no están precintados y no hay nivel 3 de prealerta de emergencia- tiene fácil acceso con coche, por lo que resulta un lugar ideal en plena naturaleza para llegar y pasar el día.

Además, el entorno cuenta con la ventaja que la zona es muy bonita para caminar e iniciar diversas rutas de senderismo por los alrededores con niños y con los perretes, rutas como las que ofrece pepelik hasta el Pico de Santa María o el recorrido del mismo pepelik por diversas fuentes, incluida La Vallesa.

La zona que rodea el área recreativa

Según podemos leer en toda la cartelería de la zona, la Vallesa es un pequeño altiplano situado al norte de Siete Aguas, a unos 800 metros sobre el nivel de mar, al pie de la umbría del Sabinar, que probablemente debe su nombre a la presencia de sabina negra (Juniperus phoenicea), visible sobre los roquedos y zonas más abruptas. Está rodeada por las sierras del Brugal y de los Bosques, y son visibles hitos como el pico del Tejo (1.250 m) al oeste, el pico de Santa María (1.137 m) al noroeste, o el puntal de Roldán (1.027 m) y el pico de los Ajos (1.082 m) al este.

Área recreativa de Fuente La Vallesa, Siete Aguas. Foto valenciabonita.es

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Desde este altiplano y a partir de varios regueros que confluyen en el llano, nace el barranco de la Vallesa, que discurrirá encajado en un profundo desfiladero hasta el pie de Peñarrubia, donde pasa a llamarse rambla del Papán. Desde allí fluirá hasta Siete Aguas para desembocar en el río Buñol, a la altura de Venta Quemada.

La Vallesa está rodeada por áreas forestares que contienen amplias extensiones de carrascales, a los que probablemente debe su nombre la sierra de los Bosques, entre los que se intercalan pinares, a veces favorecidos por antiguas repoblaciones, y matorrales bajos allí donde el suelo escasea.

La fauna encuentra aquí grandes áreas que cobijan multitud de aves forestales y rapaces como el águila perdicera o la culebrera, dado que abundan especies presa como conejos, perdices y roedores de gran tamaño. También abundan mamíferos como el jabalí o carnívoros como el telón, el zorro, la garduña o el gato montés. Encontramos, además, anfibios como el sapo corredor, el sapo común, el sapo partero o la rana común.

La Vallesa ha sido, y es aún hoy, una zona de paso y descanso para el ganado transhumante, que transita de norte a sur por el Azagador de la Tejería, como atestiguan corrales y abrevadores, estos últimos también aprovechados por la fauna y siendo senciales para la reproducción de anfibios y varias especies de insectos cuya fase larvaria es acuática.

El valle está relleno de sedimentos que han dado lugar a suelos aptos para el cultivo. Bajo estos sedimentos existen niveles impermeables que retienen el agua y permiten que se almacene dentro del propio sedimento, de manera que se configura un acuífero en miniatura. El agua se encuentra muy cerca de la superficie, como evidencian plantas como el carrizo y el junco, y es posible acceder a ella mediante pozos de escasa profundidad.

Se conocen en la zona varios de estos pozos, uno de los cuales presenta los vestigios de una noria o cenia con una balsa de más de 100 metros cuadrados de superficie y que pudo servir para retener una gran cantidad de agua de riego. El agua de pozos y balsas pudo servir para regar una extensa huerta en la que hoy no queda más evidencia que la propia cenia. En la actualidad estas tierras están destinadas al cultivo de cereal, fundamentalmente cebaba, y a la viña.

 

 

 

 

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