Altea, la preciosa población de Alicante conocida como la cúpula del Mediterráneo, tiene numerosos encantos que la hacen digna de visita, como sus calas, un paseo por su casco histórico o su gastronomía.

Uno de ellos encantos, desconocido por muchos, son los restos del acueducto romano de Els Arcs, considerada como la primera gran obra hidráulica de Altea. Ubicado en la partida a la que da nombre, Els Arcs -junto a la ermita de San Isidro, una ermita construida en 1999 por los vecinos-, este pedacito de historia, descubierto en los años 40 del siglo XX por el Padre Belda, el que fuera director del Museo Arqueológico de Alicante-, se sitúa a las afueras del núcleo urbano, entre caminos de huerta y dentro de la llamada Ruta Magenta.

La zona donde se distribuyen los restos sufre una importante presión urbanística, existiendo construcciones muy próximas a los muros donde se ubican las bases de los pilares.

El trazado teórico del acueducto, situado a continuación de los puntos donde se localizan los restos constatados, se integra en parcelas edificadas. Se conservan únicamente restos de los pilares. Tres pilares próximos a la ermita de San Isidro fueron movidos de su ubicación en 2004.

La dirección noroeste del acueducto puede indicar que esta infraestructura formaba parte de un sistema complejo de abastecimiento de aguas procedentes del río Algar, cuya finalidad era abastecer primeramente al asentamiento romano existente en el cerro de la Pila y posteriormente dirigirse al núcleo romano del Albir. En concreto, la parte de la obra a la que pertenecen los restos constatados permitía salvar el desnivel del barranco de Els Arcs.

Datado del siglo III d.C. -del siglo II d.C. según J. Miguel del Rey-, sirvió para conducir el agua desde el río Algar hasta la antigua villa romana de L´Albir atravesando una depresión conocida como el barranco de les Rotes, también conocido como dels Arcs -nombre de la partida-.

De esta gran obra de ingeniería hidráulica sigue desconociéndose en la actualidad los puntos de origen y de destino de la infraestructura, si bien, considerando la dirección del trazado, puede considerarse como hipótesis probable que comunicara los dos núcleos romanos más importantes de la zona: el cerro de la Pila, al noroeste, y el poblado romano costero del Albir, al sur.

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Al parecer, en época medieval, parte de su trazado siguió activo bajo el nombre de Séquia Blanca, siendo reformado en entre los siglos XVII-XVIII, con la colaboración de toda la población, para crear el canal Rec Nou, el cual aprovechó distintos tramos del antiguo acueducto romano de Els Arcs.

El acueducto posee un extraordinario valor histórico, arquitectónico y etnológico por formar parte de una red de ingeniería hidráulica representativa de una forma de asentamiento humano, de intervención en el entorno, gestión y distribución de los recursos hídricos que se ha venido produciendo en la Comunitat Valenciana desde la romanización.

Si bien hace años se hizo un estudio, así como también se puso en valor al identificarlo y catalogarlo como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2011, por desgracia, en la actualidad, los restos conservados de los arcuationes del antiguo acueducto de Los Arco se encuentran en muy mal estado de conservación, en ruina, sin actuación alguna, sin uso en la actualidad y sin ninguna protección para evitar un mayor deterioro.

Existen diversas informaciones sobre lo que fue esta gran obra. Según publicación del Ayuntamiento en prensa de hace años, esta obra de ingeniería hidráulica de autoría desconocida tuvo 68 pilastras y una longitud de 540 metros, de las que hoy solo se conservan 28 pilastras durante el recorrido que atravesaba, un recorrido que hoy incluye diversas construcciones y parcelas privadas.

Según J. Miguel del Rey, el acueducto constaba de 31 pilares, los cuales llegaron a tener, en su parte alta, hasta 20 metros de altura, y de los que quedan sólo restos de unos cuantos de una estructura que se prolongaba a lo largo de unos 410 metros.

Según el panel de información que habla del acueducto, esta habla que dispuso más de 50 arcos, cuya altura, distribuida en dos pisos, llegaba a alcanzar unos 15 metros a su paso por el barranco mencionado anteriormente, una altura que equivaldría a la de un edificio actual de unas 5 plantas.

Por último, según ficha patrimonial que podemos leer en la página de la Generalitat Valenciana -información de C.Pérez-Olagüe-:

“Los restos de pilares constatados se distribuyen sobre una longitud estimada de 520 metros. La cota en el resto ubicado en el extremo norte es de 26 metros sobre el nivel del mar y la del pilar ubicado en el extremo sur es de 24 metros sobre el nivel del mar, siendo la cota en el fondo del barranco de 12 metros sobre el nivel del mar. El trazado sigue la dirección nordeste a sudoeste durante 405 metros, variando a dirección predominantemente sur durante 115 metros.

Considerando la diferencia de cotas observada en la ubicación de los restos constatados y la cota del barranco de Els Arcs en la zona, la altura de la infraestructura en el punto de paso por el barranco podría haberse situado entre 10 y 15 metros. Actualmente se conservan restos de las arcuationes, 28 basas de pilares y una obra de fábrica, probablemente perteneciente a un resto de arco.

El conjunto total de restos constatados estaría formado por cuatro apoyos en pie, seis tumbados y/o desplazados, dieciocho con solo restos de la base (incrustada en márgenes de bancales) y uno del que se ha podido constatar los fundamentos.

El conjunto de pilares presenta las mismas características constructivas, apreciables en toda su magnitud en los pilares exentos. Las cuatro caras externas de los pilares han estado construidas en opus vitattum, es decir, piedras pequeñas de tendencia prismática rectangular pero irregular, oscilando las medidas alrededor de 10 cm de alto por 25 cm de ancho y manteniéndose una cierta alineación regular en las hiladas.

Las piedras han estado unidas con una argamasa o mortero de cal, arena y agua. La parte interna está realizada con un conglomerado a base de piedras, gravas más o menos redondas, ripio, esquirlas unidas así mismo con argamasa. Los pilares, con sección cuasi cuadrada, tienen unas medidas variables debidas sobre todo a la pérdida de su revestimiento exterior, aunque puede ser que no estuviesen construidos con medidas uniformes.

Los pilares mejor conservados poseen una anchura que oscila entre 1,55 y 1,65 metros”.

 

 

 

 

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