La Torre, conocida también como Villa Carmen o Casa de la Torre, es una propiedad privada de la que actualmente se desconoce su propietario -puede que los posibles descendientes no sepan que es de su propiedad-. Se trata de una ruinosa construcción, por desgracia, situada a las afueras de Castelló de Rugat (Valencia), siendo una antigua casa de un terrateniente que tiene anexada una torre construida a finales del s. XIX. Como podéis ver en las fotos que adjuntamos de nuestra visita en este artículo, a pesar de su estado, prácticamente en ruinas, aún se puede ver la belleza que poseía esta joya.
En la página de Facebook de “Castelló de Rugat, memòria d’un poble”, donde podemos conocer toda la historia al detalle, comentan que a “Villa Carmen” han ido numerosas generaciones de vecinos de la población a comerse la mona y pasar el día en su gran pinada, siendo uno de los lugares preferidos para pasar las pascuas.
La Torre era la antigua casa de un terrateniente, lo que se conocía como señorito, el cual tenía la propiedad de la finca de la torre que abarcaba toda la parte del término que se conoce como «Montaner», junto a la huerta. El propietario de este chalet novecentista de estilo clásico era Antonio Cantó, natural de Alcoy, el cual tenía muchísimas propiedades en Castelló de Rugat y en La Pobla.
Villa Carmen fue un regalo de Cantó a su hija Carmen por su 18 aniversario, de ahí el nombre de Villa Carmen. La construcción llegó a manos de Cantó tras ganar una partida de cartas con acta notarial al antiguo dueño, construyendo Cantó, una vez adquirida la propiedad, la torre delante de la casa de los caseros (cuenta Reme Sanz Terol en “Castelló de Rugat, memòria d’un poble” que su madre, muchas veces, le había contado que a la hora de construir la torre pusieron bajo de la primera piedra una caja metálica con dinero de la época (sin ningún valor en la actualidad). El mas era la casa de los caseros, mientras que la torre era la casa señorial.
Muchos años después, en los años 70 del pasado siglo XX, los hijos de Cantó tuvieron que vender las propiedades por el aumento de los salarios, y es cuando las tierras pasaron a manos de los agricultores de la zona. En cuanto al edificio de la torre, después de la propiedad de la familia Cantó pasó a un propietario francés, nacido en Argelia, que fue quien realizó algunas reformas que aún se pueden observar con ladrillo, ya que el edificio está hecho de piedra. De este propietario, por desgracia, ya no se ha sabido nada, y posiblemente ya haya muerto.
Este edificio, que fue construido en el siglo XIX, contaba con una casa y con la emblemática torre morisca -como símbolo del poder de la familia- que aún mantiene en pie su estructura, aunque el interior, por desgracia, ya está todo en ruinas. En la puerta principal de esta construcción había una bonita escalera balaustrada neobarroca que ya ha desaparecido, observando que, además, sus ventanas tienen forma de arco. La escalera ha sido escenario de muchísimas fotos donde se han diferenciado las clases, desde los propietarios y señoritos hasta los pobres trabajadores, como se puede observar en la primera foto de la siguiente publicación de “Castelló de Rugat, memòria d’un poble”.
Hoy en día, la Torre está completamente en ruinas, y ya sería muy difícil su restauración, además de que su pinada cada vez está más afectada con muchos pinos que poco a poco van cayendo, siendo una verdadera lástima para todos los vecinos de Castelló de Rugat que han pasado tantas tardes allí.
La Torre se ubica junto a la CV-60, en concreto en las coordenadas sexagesimales 38°52’40.8″N 0°24’23.1″W o en decimales 38.878005, -0.406402. Para acceder a la Torre hay que tomar un camino agrícola pegado a la CV-60, carretera cuyo acceso se sitúa en una rotonda en las coordenadas sexagesimales 38°53’10.9″N 0°25’34.6″W o en decimales 38.886351, -0.426281
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