El domingo 5 de diciembre de 2021 se cumplen 25 años de la declaración de la Lonja de la Seda de Valencia como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró oficialmente la Lonja como Patrimonio Cultural de la Humanidad el 5 de diciembre de 1996. Pasadas las siete de la tarde, en la localidad mejicana de Mérida, la UNESCO reconoció la importancia de este emblemático edificio valenciano.
Conocida también como Lonja de los Mercaderes o simplemente Lonja de Valencia, se trata de una obra maestra del gótico civil valenciano situada en el centro histórico de la ciudad de Valencia, en concreto en la plaza del Mercado frente a la Iglesia de los Santos Juanes y el Mercado Central de Valencia.
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Francesc Baldomar fue el autor del proyecto original de la Lonja de Valencia, lo comenzó a elaborar entre los años 1470-1471. Sus discípulos Joan Ivarra y Pere Compte recibieron en 1481, cinco años después de su muerte (1476), el encargo de terminar de construirla según los magníficos planos originales que había dibujado en sus últimos años de vida. Los documentos apuntaban a un plano de igualdad entre ambos: «que un mestre no sia subordinat al altre nil altre al altre», es decir, que ninguno fuera más importante que el otro, así como también que la Lonja se debía hacer: «qual es feta en mostra molt ben divuissada o en altra manera segons millor», es decir, como en un plano muy bien dibujado que existía o de otra forma mejor. Su planteamiento siguió el modelo de la Lonja de Palma de Mallorca, constituyéndose en un edificio emblemático de la riqueza del Siglo de Oro valenciano (siglo XV) y muestra de la revolución comercial durante la Baja Edad Media, del desarrollo social y del prestigio conseguido por la burguesía valenciana.
La construcción de la Lonja en la Comunidad Valenciana y las islas Baleares se ha interpretado como el resultado de la prosperidad comercial conseguida por Valencia en el siglo XV, y como un símbolo del poder de la ciudad para atraer a los comerciantes, en un momento en que ya se vislumbraban tiempos difíciles para la economía local derivados del descubrimiento de América y el consiguiente desplazamiento del comercio del Mediterráneo hacia el Atlántico.
El Siglo de Oro valenciano fue una etapa de gran desarrollo económico y de gran influencia política y cultural, se creó la Taula de canvi, una banca municipal para soporte de las operaciones comerciales. La industria local, especialmente la textil, consiguió una gran promoción y la ciudad se convirtió en un centro comercial, al cual acudían mercaderes de todas las partes de Europa. A finales de este siglo se construyó la Lonja de la Seda, centro de transacciones y un verdadero templo del comercio. Uno de los banqueros con más negocio, el valenciano de origen judío Luis de Santángel, sufragó el viaje a América de Cristóbal Colón.
Para poder construir su edificación se compraron y derribaron veinticinco casas próximas al mercado. Su construcción se asemeja a la de los castillos medievales por sus gruesos muros, sus almenas, su torreón y el aspecto de fortaleza que representa el edificio. Las obras empezaron con el derribo de las casas, la adecuación del terreno y las entregas de materiales al maestro de obras de la ciudad Francesc Biulaygua, de las que se tiene constancia desde el 16 de enero de 1483 y de la entrega de piedras para los picapedreros el 15 de febrero. El principio oficial de las obras puede considerarse con fecha del 5 de febrero de 1483 y el 14 de marzo se pagaron los primeros jornales a Pere Comte y a Johan Yvarra: pro salarium eorum et Sue comitive. En junio se decide pagar … no a estalls sinó a jornals «(no a destajo sino a jornales)». En esta misma fecha se decide que el portal principal… sia principiat a llavorar e les finestres que ab aquell serán contigües e tot el restant de l’enfront sia fet de pedra picada ab artificiós magisteri llavorada ab les imatges e maçoneries e fullatges. «(..se comience a trabajar en las ventanas que en ésta estarán contenidas y todo lo restante del frontal sea hecho de piedra picada con artificiosa maestría laborada con las imágenes y mazonerías y follajes)». En octubre de 1483 el maestro de obra de la ciudad Biulaygua terminó sus trabajos en el terreno y desaparece de toda documentación.
La Lonja está formada por cuatro partes que son: la Torre, donde se encuentra un calabozo en el cual eran introducidos los ladrones de seda y los mercaderes y comerciantes poco honrados hasta que venían hacerse cargo de ellos las autoridades pertinentes, la Sala del Consulado del Mar, antiguamente casa de la ciudad, el Patio de los Naranjos y el Sala de Contratación o Salón Columnario. La superficie del monumento supera los 2000 metros cuadrados entre zonas edificadas y no edificadas. El edificio se adapta a un solar rectangular, el sur mira hacia la plaza del Mercado, el oeste hacia la calle de los Cordellats, el norte hacia la calle de La Lonja y la parte este hacia la calle de Pere Compte. Enfrente mismo se encuentran el Mercado Central y la iglesia de los Santos Juanes.
Vista desde la plaza del Mercado, la parte derecha del edificio corresponde a La Lonja propiamente dicha, también conocida como Sala de contratación o Salón columnario (1483-1498); a su izquierda se encuentra la Torre central (1483-1498), de tres cuerpos empleados para capilla (el piso bajo) y para prisión (los dos pisos superiores). Un poco más hacia la izquierda hay el cuerpo constituido por tres plantas del Consulado del Mar, que se añadió posteriormente (1498-1548). El Patio de los Naranjos articula las tres zonas del edificio, que ocupan más de dos mil metros cuadrados en total.
La Sala de Contratación o Salón Columnario es, sin duda alguna, la sala más fotografiada del interior de la Lonja de la Seda de Valencia.

Para construir La Lonja, un modelo fue la Lonja de Palma, realizada por Guillem Sagrera en 1448, el cual, a su vez, se había inspirado probablemente en el aula capitular del convento de Santo Domingo de Valencia de principios del siglo XIV.
La Lonja de Valencia, sin embargo, presenta una medida y una ornamentación más grande que la mallorquina. La de Valencia destaca por la riqueza de la decoración flamígera en las ventanas, por las puertas monumentales con arcos conopiales y por sus pequeñas esculturas y las veintiocho gárgolas, la mayoría con escenas satíricas o eróticas. Además, tiene una gran profusión de escudos con los cuatro palos del rey de Aragón, entre los que se destaca el de la clave de bóveda central de la Sala de Contratación y, sobre todo, los que se encuentran en los ángulos de las plazas del Mercado y del Doctor Collado rodeados por ángeles.
El nombre que recibe el edificio de Lonja de la Seda deriva del hecho que el tejido de seda era desde el siglo XIV al siglo XVIII la industria más potente de la ciudad. En el siglo XIV ya había sederos locales, mayoritariamente judíos, y más tarde conversos, agrupados en 1465 en la «cofradía de la Virgen de la Misericordia», bajo cuya advocación hay una capilla en la Lonja construida entre 1484 y 1486.
Cuando se estaba edificando la Lonja de la Seda, la industria sedera de Valencia tuvo un gran auge, traducido en los 293 maestros sederos censados en la ciudad en 1487.Al final del siglo XVII, tan importante era la seda en las transacciones comerciales que la Lonja de Mercaderes pasó a ser conocida como de la Seda. Durante la segunda mitad del XVIII fue el momento de máximo esplendor: veinte cinco mil personas se dedicaban a la industria de la seda en la ciudad, que contaba con más de tres mil telares. Así mismo, a partir de 1790 empezó el ocaso de la industria sedera en Valencia, que nunca más volvió a remontar. No obstante, la lonja ha mantenido su nombre tradicional hasta nuestros días, en homenaje a la que fue pionera industria valenciana durante tantos siglos.
Lo que quizás muchos no sepan es que la Lonja de Valencia tuvo originalmente un precioso cielo estrellado en el Salón Columnario o Sala de Contratación, cosa que se sabe gracias a, entre otras personas, don Manuel, quien lanzó esta hipótesis desde la restauración del edificio y que, años más tarde, añadió a su propia Tesis Doctoral («La Lonja de Valencia y su conjunto monumental, origen y desarrollo constructivo»), la que seguramente sea el estudio más completo que se conoce de nuestro Patrimonio.
https://www.valenciabonita.es/2017/07/08/sabias-que-la-boveda-de-la-lonja-de-valencia-tuvo-originalmente-un-precioso-cielo-estrellado/
A unos dos metros por debajo del leviatán que marca la separación entre la torre y el pabellón del Consulado del Mar, en la fachada de la Lonja de la Seda de Valencia que da a la plaza del Mercado, se encuentra una extraña inscripción con una cruz en un sillar de nuestro querido Monumento Histórico Artístico Nacional y Patrimonio de la Humanidad.
Una extraña inscripción en la fachada principal de la Lonja de la Seda de Valencia
Los sótanos de la Lonja esconden gran parte de la historia comercial de nuestra ciudad. Los sótanos, hasta no hace mucho, eran de difícil acceso debido a la restricción de visitas pero que en la actualidad ya se pueden visitar.
EL CONSULADO DEL MAR, EL PRIMER TRIBUNAL MERCANTIL DE ESPAÑA:
¿Sabías que el primer tribunal mercantil de España se fundó en Valencia?
En la parte izquierda del patio de los Naranjos, se encuentra el Consulado del Mar, institución creada en 1238 donde los jueces o los cónsules de comercio celebraban sesiones sobre asuntos marítimos y mercantiles. Empezado por Pere Compte, después de su fallecimiento en 1506, siguió con las obras Joan Corbera y fue finalizado en 1548 por el guipuzcoano Domingo Urtiaga, este consulado es de planta rectangular y de estilo renacentista y fue literalmente adosado al muro de poniente de la lonja original.
Según Manuel Sanchis Guarner, el Consulado, con una profusa y graciosa decoración bastante italianizante, convive en feliz maridaje con la gótica Sala de Contratación.
En la primera planta, es donde se encuentra la Cámara Dorada, se accede a través de una escalera monumental de piedra, desde el patio de los Naranjos. Esta cámara está ornamentada con una techumbre de madera que fue realizada entre 1418 y 1445, cuyos comienzos fueron dirigidos por el maestro de las obras de la ciudad Joan del Poyo (1418-1428), coordinando a un grupo de artífices integrado por Bertomeu Santalinea, Julià Sanxo, los hermanos Joan y Andreu Çanou, Domingo Mínguez y Jaume Mateu; la cual fue rescatada de la antigua Casa de la Ciudad al ser derribada ésta durante el siglo XIX. Estuvo encajado de manera muy satisfactoria en la Cámara Dorada hacia el año 1921. Este techo, de madera policromada, vino a inaugurarlo, en su primera ubicación, Alfonso el Magnánimo, tiene centenares de piezas de carácter zodiacal, bélico, grotesco, quimérico, vegetal, musical y heráldico como el escudo de la ciudad de Valencia, que se repite decenas de veces.

La planta baja del Consulado, que se utiliza para exposiciones y audiovisuales, cuenta con un interesante techo de estilo renacentista. Se accede desde el patio de los Naranjos o desde la Capilla.
SOBRE LA CONSTRUCCIÓN ORIGINAL DE LA RICHA TECHUMBRE QUE HOY SE VE EN LA CÁMARA DEL CONSULADO DEL MAR DE LA LONJA DE LA SEDA DE VALENCIA (FOTO DE PORTADA):
En 1418, la asamblea municipal decidió realizar y acabar una nueva sala para la Casa de la Ciudad. La nueva sala se llamó cambra daurada (sala dorada) por la rica techumbre que hoy, en parte, se conserva instalada en el salón del Consulado de la Lonja de Valencia y se destinó a reuniones de los Jurados y a funciones representativas. La madera está tallada y policromada con abigarra dos motivos fantásticos y lúdicos, bustos de profetas, ángeles e insistente heráldica de la ciudad.
La obra fue ejecutada en su mayor parte entre 1418 y 1426, si bien la pintura y el dorado no se terminaron, tras una interrupción, hasta la etapa 1442-1445 y todavía se obraron puertas y ventanas de esta sala hasta 1458. En esta obra trabajó un equipo de artistas compuesto por los entalladores y escultores Bertomeu Santalínea, Julià Sanxo, Joan y Andreu Çanou, Domingo Mínguez y los pintores Antoni Gueray y Jaume Mateu, entre otros artífices. El pavimento original de azulejos de Manises con escudo real e inscripciones fue sustituido más tarde por losas de mármol de Portaceli. Tras un dilatado proceso de construcción y decoración, la sala quedó convertida en un espacio privilegiado por la riqueza de su ornato y el aparato con que se revestían las reuniones de los Jurados y las recepciones de visitantes ilustres para mostrar la magnificencia de la ciudad.
Hoy, esa maravilla rescatada de la antigua Casa de la Ciudad, al ser derribada ésta durante el siglo XIX, puede verse en la Cámara Dorada desde el año 1921.
¿Sabías que el primer tribunal mercantil de España se fundó en Valencia?
SOBRE SU FUTURA RESTAURACIÓN, PARA 2022 O 2023:
El alcalde de Valencia, Joan Ribó, con motivo de dicha efeméride, ha subrayado el compromiso del Gobierno municipal con este edificio, culmen del gótico civil, y con la recuperación y puesta en valor de su entorno: el salón del Consolat de Mar, la Cambra Daurada, cuyo artesonado será rehabilitado por el Ayuntamiento, tal como ha subrayado el alcalde.
El Ayuntamiento de Valencia ha afirmado que va a trabajar en un proyecto sobre el artesonado original de la Cambra Daurada, uno de los conjuntos de madera cortada de época gótica más importantes de la Corona de Aragón, que fue trasladado hace un siglo aproximadamente gracias al esfuerzo del académico y archivero Luis Tramoyeres y del escultor José Aixa, lo cual aseguró su preservación. “Se trata de una obra de singular belleza, una pieza artística sin parangón en la ciudad, que encargaron los Jurados “de talla, or i de pintura” al maestro Joan del Poyo, una obra “bella i costosa”, que fue ejecutada entre 1418 y 1426.
Para poner en valor el artesonado, el consistorio ha mencionado que hace falta un proyecto de intervención que determine su estado de conservación. Y para ello, el punto de partida es la realización de un alzamiento fotogramétrico que ya está en proceso de elaboración. Por ello, a partir de la restitución fotogramétrica, se dispondrá de una sólida base de análisis, que podrá definir un plan de actuación, que desarrollará a lo largo de los años próximos el consistorio.
Esta iniciativa supone un nuevo hito en la serie de acciones de diferente carácter que la Concejalía de Cultura ha llevado a cabo en los últimos años sobre el monumento para mejorar su estado y su proyección (entre ellos, la dotación de un sistema anti-incendio y ampliación de las cámaras de vigilancia; la restauración del pavimento gótico de la primera planta de la torre; o un estudio de conservación preventiva del monumento encargado al doctor arquitecto Javier Benlloch, profesor de la UPV).
Fuentes:
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