El mítico Café Madrid forma parte (indudablemente) de la historia de los últimos cien años de la ciudad de Valencia. Su privilegiada ubicación, a pocos metros de la plaza de la Reina (en concreto en la calle de la Abadía de San Martín número 10, en pleno centro histórico de la capital), le transformó en un escenario regentado por personalidades importantes de la Valencia antigua, convirtiéndose en lugar de debates, reuniones y tertulias de personajes de renombre y no tan conocidos que se daban cita en él.
Como curiosidad, antes de seguir, recalcar que la calle de la Abadía de San Martín (llamada así desde 1939, si bien podéis consultar su historia y anteriores nombres en historia de la calle Abadía de San Martín) toma dicho nombre en honor a las antiguas casas donde habitaban el curo y vicarios de la cercana Parroquia de San Martín y San Antonio Abad.
Y es que la que hoy, en la actualidad, es una de las mejores coctelerías de la capital, tiene una gran historia a sus espaldas. Todo comienza a principios del siglo XX, época en la que el espacio del bajo (edifico histórico del siglo XIX) fue primero un mesón y fonda de carruajes que, entre otras anécdotas, acogió tertulias políticas de personajes de la época, entre ellos el mismísimo Vicente Blasco Ibáñez.
Hay que avanzar hasta la convulsa década de los años 30, en concreto al año 1932, para saber que aquella parada de viajeros pasó a convertirse en la Cervecería Oro del Rin gracias a la familia germano-suiza de los Weber, quienes traspasarían más tarde (en la misma década) el local a Rafael Clemente. Es en este momento, y antes de la Guerra Civil española, cuando pasaría a llamarse Cervecería Berlín, si bien durante estos años (y de manera momentánea) acogería los establecimientos Noel para volver a ser Cervecería Berlín.
Al finalizar la trágica contienda que tuvo lugar en nuestro país, justo al año siguiente (1940), es el momento del primer nacimiento de la leyenda del local al pasar a llamarse Cervecería Madrid, si bien cabe decir que lo hizo por obligación. Y es que por entonces, por decreto del caudillo Francisco Franco Bahamonde, los nombres extranjeros en los negocios españoles (en este caso Berlín) fueron prohibidos en todo el territorio. Es desde esta época, y más adelante, cuando comienzan a reunirse en él personajes de todo tipo, tales como intelectuales, artistas, gente del teatro, escritores, pintores, etc.
Hay que recalcar que antes del nacimiento de este local hubo otro Café Madrid en Valencia, el cual estuvo en la plaza de Jesús. Fue una seguidora, Carmen Arcos García, quien en su día nos contó que dicho establecimiento lo inauguró su abuelo Cristóbal García antes de la guerra. La casualidad, de que le pusiera de nombre “Madrid” era más bien por su patria (era madrileño), contándonos como anécdota que según la abuela, madre y tías, hasta allá iban decenas de ciclistas de Valencia.
La verdadera historia y leyenda (o segundo nacimiento) comienza a partir del año 1956, momento en el que Constante Gil Rodríguez (nacido en 1926 en Rianxo, La Coruña, y fallecido en 2009 en Valencia 2009) toma las riendas del negocio tras llevar viviendo en el cap i casal desde 1948.
No sería hasta tres años después de comenzar su aventura, en 1959, cuando finalmente inventaría la famosa Agua de Valencia, un cóctel alcohólico con una base de zumo de naranja creado, por así decirlo, casi por casualidad. Resulta que, por entonces, frecuentaban mucho la Cervecería Madrid un grupo de viajeros vascos, quienes siempre pedían “Agua de Bilbao” en referencia al mejor espumoso que tenía la casa. Al parecer, cansados de pedir siempre lo mismo, desafiaron a Constante Gil a ofrecerles algo nuevo, por lo que este les propuso “Agua de Valencia” y ellos aceptaron beber el cóctel que preparó en el mismo momento, una bebida que, tras probarla, no dejaron de tomar en visitas posteriores.
¿Su receta original? Pues esta consistía en zumo de naranja natural (naranjas valencianas y de temporada, por supuesto), cava, ginebra, vodka, hielo y azúcar, tal y como indica la familia del difunto creador, si bien hay un ingrediente secreto que se omite, tal y como nos comentó su hijo Manolo Gil, por respeto y honor a su su padre, manteniendo asó el misterio.
Nunca se ha reconocido el inventor y origen de esta bebida. Si bien Constante Gil inició por entonces su registro para ser reconocido como su autor, este fue denegado por ser considerado un nombre genérico, como puede ser por ejemplo el “Vino de Rioja” o el “Queso Manchego”. Son muchas las marcas las que actualmente embotellan (de manera industrial) esta bebida desnaturalizando el espíritu popular de su elaboración y la receta original, así como también hay muchos locales que la ofrecen con ingredientes que nada tienen que ver, despopularizando así su fama.
La historia del Agua de Valencia y de su creador, Constante Gil Rodríguez
La máxima fama del local y el propio cóctel Agua de Valencia llegó allá por los años 70, época en la que el Café Madrid se convirtió más aún en un referente cultural al ser lugar habitual (una especie de sede, por así decirlo) de bohemios que llegaban a este rincón para dar rienda suelta a sus ideas y pensamientos a través de tertulias y conversaciones únicas, continuando esta tendencia en los 80 y 90, si bien en esta época ya se unirían políticos de renombre y aquellas conversaciones tenían ya otro marcado carácter.
Desde 2018, tras su reapertura y adquisición por el Grupo MYR Hotels, Café Madrid Valencia ha vuelto a la vida con nuevos aires manteniendo parte de la esencia de antaño, si bien se ha adaptado a las tendencias del presente con una propuesta en coctelería atractiva e innovadora. Quien lo visite encontrará en él un local acogedor de dos plantas con una bella decoración vintage con toques minimalistas (al más puro estilo Art Déco y Belle Époque), todo ello acompañado de música ambiente y de una variada carta de coctelería para satisfacer al visitante que desee beber, picar algo y charlar en un bello y elegante espacio.
Junto a él, casi como espacio indivisible por formar parte del mismo edificio, se encuentra el hotel de 4 estrellas superior Marqués House, el cual cuenta con 29 lujosas y acogedoras habitaciones diseñadas con un carácter urbano y contemporáneo pero respetando la esencia original de la construcción.





Por cierto: en lo alto del Café Madrid hay una azotea con vistas a la fachada del precioso Palacio del Marqués de Dos Aguas. Se trata de un espacio perfecto para tomar un cóctel y disfrutar del buen tiempo en la ciudad.
- Horario Café Madrid: de lunes a domingo de 12:00 a 01:30 horas.
- Horario Azotea: viernes, sábado y domingo con la llegada del calor en mayo o el mes de junio, en verano, alargándose su apertura hasta meses como octubre.
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En los años 40 pocos intelectuales, artistas, gentes del teatro, escritores o pintores podían ir por allí, a no ser Vizcaino Casas o los redactores del Alcazar, los mas cercanos al régimen, mas bien se convirtió en una especie de club Nazi-Falangista, con un retrato de Franco y uno de Hitler presidiendo el salón, mas que un ambiente cultural se respiraba un ambiente de conspiración y espionaje, en su barra se reunían el gobernador, el jefe de la político-social, el embajador Germano, grupo de falangistas y división azul, los empresarios y políticos cercanos al régimen, o sea los poderes, pero a la sombra de unas muy tupidas cortinas de terciopelo azul que no dejaban ver la calle, si que es verdad que algunos miembros de la farándula se acercaron por allí como Ava Garnerd o Hemingway, también corría la leyenda de que el mismísimo Himmler se tomó unos Rocafulls con el jefe de la Gestapo en Valencia, en una visita fugaz a la ciudad contada por el mismísimo jefe de la político social. El cambio llego mas tarde y Constante lo favoreció, ya que el era pintor y su afición es la que acercó a los jóvenes, algunos hijos de los mismos que frecuentaban el bar y que se trasladaron al Aquarium con el socio, Santiago, al que sustituyó Constante en la Madrid, es por esto que la carta de cocteles clásicos era prácticamente la misma, algunos de estos ya solo se pueden tomar en el Aquarium. Los verdaderos artistas, músicos, escritores, pintores, actores, cineastas, poetas, galeristas, estudiantes, trabajadores, gentes de izquierdas y de todos los pensamientos políticos, abogados laboralistas, abortistas, rojos en general, turistas, políticos variopintos, personas normales, etc… llegaron con Constante y sobre todo con la democracia, con la retirada de tupidas cortinas, retratos de dictadores y con la libertad.
Muchas gracias por tu comentario Manolo, todo un placer!
En los años 40 pocos intelectuales, artistas, gentes del teatro, escritores o pintores podían ir por allí, a no ser Vizcaino Casas o los redactores del Alcazar, los mas cercanos al régimen, mas bien se convirtió en una especie de club Nazi-Falangista, con un retrato de Franco y uno de Hitler presidiendo el salón, mas que un ambiente cultural se respiraba un ambiente de conspiración y espionaje, en su barra se reunían el gobernador, el jefe de la político-social, el embajador Germano, grupo de falangistas y división azul, los empresarios y políticos cercanos al régimen, o sea los poderes, pero a la sombra de unas muy tupidas cortinas de terciopelo azul que no dejaban ver la calle, si que es verdad que algunos miembros de la farándula se acercaron por allí como Ava Garnerd o Hemingway, también corría la leyenda de que el mismísimo Himmler se tomó unos Rocafulls con el jefe de la Gestapo en Valencia, en una visita fugaz a la ciudad contada por el mismísimo jefe de la político social. El cambio llego mas tarde y Constante lo favoreció, ya que el era pintor y su afición es la que acercó a los jóvenes, algunos hijos de los mismos que frecuentaban el bar y que se trasladaron al Aquarium con el socio, Santiago, al que sustituyó Constante en la Madrid, es por esto que la carta de cocteles clásicos era prácticamente la misma, algunos de estos ya solo se pueden tomar en el Aquarium. Los verdaderos artistas, músicos, escritores, pintores, actores, cineastas, poetas, galeristas, estudiantes, trabajadores, gentes de izquierdas y de todos los pensamientos políticos, abogados laboralistas, abortistas, rojos en general, turistas, políticos variopintos, personas normales, etc… llegaron con Constante y sobre todo con la democracia, con la retirada de tupidas cortinas, retratos de dictadores y con la libertad.
Muchas gracias por tu comentario Manolo, todo un placer!