En pleno corazón de Valencia, en la histórica plaza de Manises, se erige una estatua que pasa desapercibida entre tanto monumento emblemático: la figura de Francisco Pizarro. Situada sobre una alta columna de orden dórico procedente del antiguo Hospital de Valencia, esta escultura en bronce fue inaugurada en 1969 y es una copia de la original en madera realizada en 1930 por el escultor valenciano Pío Mollar Franch (1878-1953).
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La estatua se alza en medio de un pequeño jardín que sirve de escenario para la monumentalidad de la plaza, rodeada de edificios cargados de historia como el Palau de la Generalitat, el Palacio de los Boil y de la Scala, sede actual de la Diputación de Valencia. La figura del conquistador español, con una leyenda que hace referencia a la “Raza Española”, se mantiene como un homenaje al papel histórico de España en la conquista y expansión americana.
Aunque la escultura es detallada y llamativa, su altura y el ajetreo del entorno hacen que pase desapercibida para muchos viandantes. La obra fue diseñada por el arquitecto municipal Emilio Rieta López, y destaca por su realismo y precisión en la representación del conquistador, con un nivel de detalle que refleja la maestría del imaginero Mollar Franch.

Francisco Pizarro: el hombre detrás de la estatua.
Francisco Pizarro (c. 1471–1541) fue un conquistador español nacido en Trujillo, Extremadura. Es conocido por liderar la expedición que conquistó el Imperio Inca en el Perú y por convertirse en el gobernador de Nueva Castilla, territorio que abarcaba buena parte del actual Perú. Su vida estuvo marcada por la ambición y la audacia: desde participar en exploraciones en Panamá hasta planear y ejecutar la caída del emperador inca Atahualpa en 1532.
Aunque controvertido por los métodos empleados durante la conquista, Pizarro es una figura histórica clave para comprender la expansión española en América. Su vida terminó violentamente en 1541, cuando fue asesinado en Lima por seguidores de antiguos aliados enfrentados por el poder. En la plaza de Manises, su estatua funciona como un recordatorio del pasado colonial y de la huella española en América, aunque sin la contextualización que merecería, ya que la ausencia de placas explicativas limita su reconocimiento.
Su biografía al completo la podéis leer en Francisco Pizarro González – Historia Hispánica
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No encontré, efectivamente, ninguna referencia a quien estaba dedicada la estatua que por sus ropajes nos llevaban al XV o XVI y dado que se encuentra entre los edificios del gobierno valenciano, Generalitat y Diputación, parece que fuera más probable alguien como Luis Vives.
No entiendo que no exista placa alguna que lo identifique
Así es Francisco, nosotros tampoco lo entendemos. Muchas gracias por comentar.