Valencia ya ha desvelado los primeros bocetos de las Fallas 2027 y lo hace apostando por dos ideas claras: el impacto visual y la reivindicación de lo propio. La plaza del Ayuntamiento volverá a convertirse en el gran escaparate del arte fallero con una propuesta monumental que tendrá como protagonista a Nino Bravo, mientras que la falla infantil girará en torno a la propia esencia del tiempo fallero.
La presentación de los proyectos ha tenido lugar hoy, jueves 11 de junio de 2026, en el Espai “Els Tallers” del Gremio de Artistas Falleros, con la presencia del concejal de Fallas, Santiago Ballester, junto a los artistas y diseñadores responsables de las propuestas.
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Nino Bravo, icono de 20 metros en el corazón de Valencia:
La falla municipal de 2027 estará protagonizada por una figura monumental de Nino Bravo de 20 metros de altura y 15 de planta, realizada por la sociedad artística Baena Tandem (Pere Baenas y su hijo) y diseñada por José Luis Santos, bajo el lema “Vuelvo a mi tierra”.
La propuesta se centra en un homenaje al cantante de Aielo de Malferit como símbolo emocional y cultural, pero también como punto de partida para reflexionar sobre el paso del tiempo y los cambios sociales de las últimas cinco décadas.
La imagen del artista aparece reconocible, con jersey de cuello alto, colgante con colmillo, una rosa en la mano y unos labios marcados en la mejilla como guiño a su célebre tema “Un beso y una flor”. Un conjunto visual que actúa como jeroglífico y eje narrativo de la falla.

El proyecto apuesta claramente por una pieza única de gran formato, dejando atrás las composiciones fragmentadas de otras ediciones para centrarse en un solo elemento icónico capaz de generar impacto visual y atraer la mirada desde cualquier punto de la plaza.
Según la propuesta artística, se trata de una falla pensada tanto para el público local como para el visitante, convirtiendo a Nino Bravo en un símbolo reconocible dentro y fuera de Valencia, con una estética que invita a levantar la vista y buscar el mejor ángulo para contemplarla.
Un recorrido por la memoria de 50 años de cambios:
Más allá de su impacto escultórico, la falla grande plantea un recorrido por los últimos 50 años a través de la transformación de la sociedad: la evolución de los medios de transporte, la informática, la telefonía móvil, los medios audiovisuales o las redes sociales, que han modificado por completo la forma de vivir, trabajar y relacionarnos.
El hilo conductor parte del verso de “Un beso y una flor”, con la idea de que aquello que se deja atrás no desaparece del todo, sino que permanece en la memoria colectiva. Un planteamiento que mezcla nostalgia, humor y mirada crítica a partes iguales.
La falla se construirá además con criterios de sostenibilidad, utilizando materiales 100% ecológicos y energía solar. Entre ellos, madera, cartón y papel reciclado, cola de engrudo a base de harina de cereal, corcho neops procedente de residuos orgánicos y pinturas vegetales no contaminantes fabricadas con energías renovables.
En lo técnico, contará con 20 metros de altura, 15 de planta, 6 escenas y 16 ninots, con referencias culturales y populares como el Simca 1000 de los Inhumanos, la cinta de casete con su rebobinado, el comediscos, el radiocassette gigante, Barbie Superstar y Camilo Sesto, o el homenaje al músico Bruno Lomas, pionero del rock español.
Una falla infantil que convierte el tiempo en protagonista:.
La falla infantil, firmada por Ceballos & Sanabria bajo el título “El tiempo de Fallas”, propone una mirada distinta: convertir el tiempo en el verdadero protagonista del monumento.
La propuesta recorre tanto la semana fallera como el resto del año, mostrando escenas tan reconocibles como la Crida, la Plantà, la Mascletà, la Ofrenda, los pasacalles o la Cremà, combinadas con momentos cotidianos como las chocolataes con buñuelos, las tardes de petardos entre amigos o los bailes al ritmo de la charanga.
También aparecen actividades que forman parte del calendario anual de las comisiones falleras, como los playbacks, talleres, fiestas de San Juan, el montaje del Belén en el casal o la llegada de los Reyes Magos.
Todo ello se estructura como una especie de diario visual encadenado, donde cada escena representa un instante del ciclo fallero, integrando juego, memoria y tradición en una narrativa continua.
El resultado será una escenografía de formas infantiles y geométricas, con referencias a la arquitectura de la ciudad, concebida como un espacio simbólico donde el espectador entra en un universo de juego y recuerdo.

Dos Fallas 2027 entre la emoción, la memoria y la identidad:
Con estas propuestas, Valencia refuerza una línea cada vez más clara en la plaza del Ayuntamiento: fallas de gran carga simbólica, con discurso cultural y emocional, que apuestan por lo reconocible sin renunciar a la innovación artística y la sostenibilidad.
El homenaje a Nino Bravo y la reflexión sobre el tiempo en la falla infantil dibujan unas Fallas 2027 donde la tradición vuelve a dialogar con la memoria reciente de la ciudad, en una edición que promete volver a poner el foco en lo propio.
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