Después de varios meses fuera de su emplazamiento, el histórico reloj dels Quatre Cantons vuelve a presidir desde hoy, 29 de junio de 2026, uno de los cruces más emblemáticos del casco antiguo de Xàtiva. El Ayuntamiento ha reinstalado este lunes el conocido reloj tras completar una restauración que ha permitido recuperar uno de los elementos patrimoniales y comerciales más reconocibles de la ciudad, retirado de forma preventiva el pasado mes de febrero después de que se desprendiera parte de su cristal protector sobre la vía pública.
Afortunadamente, aquel incidente, ocurrido a primera hora de la tarde del 26 de febrero de este mismo año, no dejó heridos, aunque el impacto del cristal contra el suelo hizo añicos el vidrio y obligó a retirar el reloj para garantizar la seguridad y estudiar su reparación. Desde entonces, el histórico elemento ha permanecido fuera de su ubicación habitual hasta culminar una intervención que no solo ha solucionado los daños, sino que también ha servido para mejorar su conservación de cara al futuro.
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Un símbolo del centro histórico de Xàtiva:
Situado en els Quatre Cantons, el singular cruce que forman las calles Botigues, Font d’Alós, Trobat y Jacinto Castañeda, en pleno entorno de la plaza del Mercat, este reloj forma parte del paisaje urbano de Xàtiva desde hace décadas y constituye uno de los recuerdos más característicos del comercio tradicional setabense.
Originalmente perteneció a la antigua joyería y relojería A. Reig y, junto a otros históricos reclamos comerciales como la Campana, l’Arruixadora o el Barco, se convirtió en uno de los elementos más llamativos y populares del comercio tradicional de la ciudad.
El historiador Josep Ll. Cebrián i Molina señala que los retorcidos hierros que sostienen el reloj son de estilo modernista, motivo por el que considera que podría haber cumplido ya perfectamente cien años. Además, explica que pertenece a la categoría de los relojes eléctricos, una tecnología que comenzó a implantarse en el siglo XIX, especialmente en las estaciones ferroviarias, de la que hoy apenas sobreviven ejemplares como este en el espacio público.
Una restauración para garantizar su conservación:
La intervención ha consistido en una restauración integral del reloj. Entre los trabajos realizados destacan la recolocación del aro metálico que se desprendió durante el incidente, la reparación de la deformación provocada por el golpe, la sustitución y reparación del cristal protector y una limpieza completa de la maquinaria de sus distintas esferas.
Además, también se ha instalado una nueva caja estanca para proteger el circuito eléctrico frente a la humedad y las inclemencias meteorológicas, reduciendo el riesgo de futuras averías, mientras que las esferas han sido repintadas con una pintura específica de alta resistencia a la radiación solar y a las altas temperaturas para favorecer su conservación con el paso del tiempo.
Gracias a esta actuación, el reloj vuelve a ocupar su lugar habitual y recupera tanto su función como su valor simbólico para vecinos y visitantes.

El trabajo de uno de los últimos relojeros tradicionales de la provincia:
Detrás de esta restauración se encuentra Miguel Bellver, de 62 años, uno de los pocos relojeros tradicionales especializados en mecanismos mecánicos que continúan en activo en la provincia de Valencia.
Bellver, que trabaja en un pequeño taller situado en la calle Sant Francesc de Xàtiva y aprendió el oficio de su padre y de su abuelo, ha sido el encargado de desmontar el mecanismo, limpiarlo, engrasarlo, restaurar las esferas y adaptar el sistema eléctrico para protegerlo frente a futuras filtraciones de agua. Podéis conocer más sobre su taller y esta restauración en El último relojero de la Costera o en los siguientes vídeos.
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Como bien hemos mencionado antes, dado que no existe una fecha documentada sobre su instalación, el historiador Josep Ll. Cebrián i Molina considera que el reloj dels Quatre Cantons podría haber cumplido ya perfectamente cien años. El propio Miguel Bellver, encargado de devolverle su esplendor, explicaba durante los trabajos de restauración que, a sus 62 años, siempre ha recordado este singular reloj presidiendo el emblemático cruce de Xàtiva, un testimonio que refleja hasta qué punto forma parte de la memoria colectiva de la ciudad y uno de los elementos patrimoniales más queridos por los setabenses.
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