Viernes 23 de julio de 2021. El Ayuntamiento de Valencia inicia el trámite para declarar Sitio Histórico y Bien de Relevancia Local el Teatro Olympia. Los concejales Borja Sanjuán y Maite Ibáñez han visitado el edificio y se han reunido con la familia Fayos, actual gestora del teatro. El edificio que fue inaugurado en noviembre de 1915, ha funcionado ininterrumpidamente como teatro o cine desde entonces y es parte de la memoria popular de Valencia.
🎭 El @teatroolympia de #València será declarado Bien de Relevancia Local 👉🏼 Desde @urbanismevlc iniciamos los pasos para poner en valor y proteger uno de los espacios referentes de la #cultura de los valencian@s pic.twitter.com/x1oloEWDt8
— Sandra Gómez/💜 (@SanGomezLopez) July 23, 2021
Sanjuán e Ibañez han trasladado a la familia Fayos esta actuación que inicia ahora el Ayuntamiento de Valencia y que da respuesta a una iniciativa de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, que había solicitado la protección de este inmueble que se encuentra situado en el Conjunto Histórico Protegido de la zona de Reformas Urbanas del S.XIX y XX. Su uso específico es de Centro Cultural y está incluido en el Catálogo de Protecciones al proteger con carácter parcial toda la manzana, donde se describe la singularidad de la marquesina de entrada y la existencia en el teatro de elementos decorativos originales.
La LEY 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalitat, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano, en su art. 46.2, categoriza los Bienes de Relevancia Local, y entre otros, el Sitio Histórico de Interés local. En en su art. 26 define las clases de Bienes de Interés Cultural y clasifica el Sitio Histórico como el lugar vinculado a creaciones culturales de valor histórico.
Historia del Teatro Olympia
El edificio y teatro Olympia está situado en la calle San Vicente número 44 de la ciudad de Valencia. Se trata de una edificación residencial plurifamiliar construida en el año 1915, del arquitecto valenciano Vicente Rodríguez Marín. El teatro abrió sus puertas con la ópera de Rossini ‘El barbero de Sevilla’, interpretada por la compañía italiana dirigida por el barítono Stracciari, de la que forma parte la soprano valenciana María Llácer. Ya en 1917, año de grave crisis económica, la programación se consagrará al cine, a excepción de los exitosos conciertos que ofrece Arthur Rubinstein. También fue escenario del atentado, perpetrado por sindicalistas, que sufrió el gobernador de la época a la salida de una representación teatral en 1921.
Hasta mediada la década de los años veinte, el teatro es el género que más interés despierta en el público de esta sala y las principales compañías españolas pasarán por Valencia, con los actores y actrices más importantes de la época. Pero el cine acabará imponiéndose y se transformará en sala cinematográfica, en 1924.
Coincidiendo con esta reconversión, el Olympia se convierte en un referente de las salas de cine de la ciudad y, en 1930, incluso se adelanta a sus competidores al acondicionar tecnológicamente la sala al cine sonoro. Después de la Guerra Civil española, en posguerra y épocas posteriores, continúa siendo uno de los principales cines de estreno de la ciudad y como tal lo recuerdan las generaciones más maduras. A partir de 1953 se hace cargo del mismo Enrique Fayos y Espectáculos Callao Asociados. En el otoño de 1984 el Olympia vuelve a abrir sus puertas como teatro y en los últimos treinta años, la programación del Olympia se ha ido adecuando a la evolución de la industria del espectáculo, del consumo cultural y de la propia sociedad.
LOS ORÍGENES E INICIO DEL TEATRO OLYMPIA DE VALENCIA:
Un 10 de noviembre de 1915 abría sus puertas, por primera vez, el Teatro Olympia. Si uno va hasta la prensa histórica de la fecha, del día siguiente, puede leer en Las Provincias:

«. . . Ayer, como se había dispuesto, verificóse la inauguración de la sala de espectáculos Olympia. El teatro presentaba brillante aspecto. A las puertas agolpábase mucha concurrencia y muchos curiosos, que admiraban la iluminación y el aspecto de la nueva sala.
La concurrencia fue mucha: veíanse, en las localidades preferentes, á las personalidades más distinguidas de Valencia; y la sala, brillantemente iluminada, ofrecía el aspecto de la mayor distinción. Sonaron los timbres, apareció el maestro, señor Panizza, y se hizo el silencia. Empezó la inauguración de la sala con una obra famosa cómica de Rossini: “Il barbiere di Siviglia” (el barbero de Sevilla). Sonó la obertura, corrióse el telón, y apareció la diminuta escena, con decoración bonita.
La aparición de Stracciari había producido expectación general. A las primeras notas había conquistado por completo al público. ¡Es un gran artista! Pocas veces habrá venido á Valencia un artista como éste, tan completo, tan perfecto. Sabe graduar con sin igual maestría todos los matices; sabe tener pendiente al público de su voz, de su gesto, de su palabra; sabe convertir el detalle más insignificante en un gran momento de arte; sabe cantar sin esfuerzos estériles, con maestría soberana…Desde luego, como flexibilidad de ingenio no hemos visto aquí ninguno que pueda comparársele; basta recordar la frase “donne, donne” en el acto segundo, repetida con tan diferente acento, con tanta intención; porque Stracciari, no solamente es un gran cantante, sino un actor maravilloso. Su voz, de timbre simpático, clara, rotunda, su pronunciación exquisita, su fraseo musical admirable, son otros tantos momentos que subrayan al público. Anoche hubo aplausos y ovaciones continuadas para el famoso barítono: todos bien merecidos.
Grazziella Pareto es otra gran figura lírica, una cantante española de mérito singular. Su voz, dulce, fina, bien timbrada, su agilidad y afinación, su escuela perfecta, todo ella da como resultado una interpretación felicísima del papel de Rosina, al que da graciosas notas la actriz. También causo la mejor impresión en el público, y á las primeras notas empezó á escuchar aplausos. El vals que cantó en el tercer acto, á pesar de ser bien conocido, tuvo momentos en que resultaba nuevo, por las inflexiones y variaciones felices que supo darle la artista. Naturalmente, tuvo que repetirlo entre atronadores aplausos. Además, vistió la obra con propiedad y un arte verdaderamente digno de todo elogio.
El tenor señor Giorgenshy posee una voz de escaso volumen. Lució, particularmente, sus cualidades, en el acto segundo. El bajo Torres de Luna hizo un don Basilio, que fue aplaudido. El director de orquesta, señor Panizza, mostró especial cuidado en dar vigor al ritmo, y llevó bien la orquesta.
En resumen: un triunfo justificado para Stracciari y para la Pareto . . .»
Las Provincias, 11 de noviembre de 1915.
Otro artículo que nos habla también de su inauguración es el de la «valenciablancoynegro.blogspot.com.es«.
Y es que, en su siglo de existencia, primero como teatro, después cine y, finalmente, de nuevo teatro, el Olympia ha formado parte de la vida de los valencianos durante este primer centenario.
Construido sobre el solar que ocupaba el antiguo Convento de San Gregorio en la calle de San Vicente, un lugar con una historia curiosa como ya os contamos en el artículo de «el burdel más grande de Europa estaba en Valencia«. Aquel espacio, antes de convertirse en el Olympia, tiene una gran historia a sus espaldas. El que fuera lugar de acogida para mujeres pecadoras Hermanas Arrepentidas, fue también presidio hasta el año de su derribo, en 1911.
Curiosamente, las últimas prostitutas “del gran burdel de Valencia”, fueron enviadas a la llamada Casa de las Repenides (Casa de las arrepentidas), que luego fue llamada Casa/Convento de San Gregorio, donde justamente hoy se encuentra el Teatro Olympia de Valencia, en la céntrica calle de San Vicente.

Tras encargarse el proyecto, fechado en 1914, al arquitecto don Vicente Rodríguez Martín, el Olympia abrió sus puertas un 10 de noviembre de 1915 con la ópera de Rossini “El barbero de Sevilla”, en la que participaba también la soprano valenciana María Llácer. De su arquitectura nos habla con todo detalle César Mifsut García, a través del registro de Arquitectura del Siglo XX en la Comunidad Valenciana.
La alta sociedad valenciana sería testigo de un hito que ha marcado los tiempos modernos de la ciudad. Como bien nos cuenta un artículo de la “Universitat de València”, realizado con motivo de la Exposición de “Cien años en escena. 1916 – 2016”:
«. . .fue el innovador sistema de iluminación, el moderno bar instalado en el sótano y los elegantes frisos y pinturas del amplio vestíbulo, donde, “costumbre modernísima”, se han instalado vitrinas expositoras de selectos productos comerciales. Entre los adelantos del teatro, la prensa no menciona la cabina de proyección de cine, un arte relativamente nuevo con cada vez más adeptos. Pero lo cierto es que, apenas apagados los ecos de la lírica, se proyecta Nerón y Agripina, un clásico del cine mudo italiano obra de Mario Caserini. Al cine le sigue el teatro: la compañía dirigida por María Guerrero y, a ésta, el baile innovador de Tórtola Valencia. Los empresarios encargados de la explotación del teatro, Francisco Martí y Vicente Such, no han podido organizar mejor comienzo. . .”
Eran los comienzos de aquel teatro. En su historia ha habido grandes momentos a recordar, como el atentado que sufre un gobernador a la salida de una representación teatral en 1921 perpetrado por sindicalistas, o como que, tras los intentos fallidos de competir con el cine, el Olympia acaba convirtiéndose finalmente en sala cinematográfica en el año 1924, momento en el cual toma sus riendas el distribuidor Ángel Pérez del Val. Desde aquel momento, el Olympia se convierte en un referente de las salas de cine de la ciudad, donde llega, incluso, a adelantarse a sus competidores al acondicionar tecnológicamente la sala al cine sonoro. Otro hito que nos recuerda el estudio, es que pocos meses antes del estallido de la Guerra Civil, el Olympia acoge el “star system” del cine español en Valencia con motivo de la celebración de la función número 100 de la película Morena Clara, de Florián Rey, producida por Cifesa.

Continua como cine durante el franquismo, donde a partir de 1953 se hacen cargo del mismo Enrique Fayos y Espectáculos Callao Asociado, hasta llegar al otoño de 1984, momento en el cual las butacas del Olympia vuelven a acoger el teatro para gozo de los asistentes.
Muchos todavía recordarán al Olympia como cine, lugar donde se estrenaron grandes películas, mención especial a las de la gran productora valenciana CIFESA. Sin duda, en estos más de cien años de vida, el Olympia ha cautivado, ha sido ovacionado y “tomado” por todos aquellos que han vibrado en su interior con el cine y el teatro, con la magia del sexto y el séptimo arte.
Fuentes:
- Las Provincias, 11 de noviembre de 1915.
- TEATRO OLYMPIA: Cien años en escena. 1916 – 2016, Universitat de València.
- (César Mifsut García) Registro de Arquitectura del Siglo XX en la Comunidad Valenciana ISBN 84-87233-38-4
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