La plaza del Mercado, en pleno corazón del casco histórico de Valencia, no solo reúne actualmente algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, sino que también guarda infinidad de historias y curiosidades. Hoy repasamos algunas de las más interesantes.
Una plaza llena de pórticos:
Antiguamente, en la plaza, los pórticos eran muy característicos. Esto lo podemos atestiguar gracias a los planos del padre Tosca, así como a algunos grabados.
La estrechez de las calles de Valencia dificultaba construir nuevas viviendas, por lo que muchos propietarios optaban por ampliar unos metros el piso superior de sus casas, siendo necesario sustentarlo con columnas, tal y como lo documentan Gumersindo Fernández y Enrique Ibáñez en su libro «Mercado Central. 100 años de historia«. Estos elementos también servían como resguardo para algunos comerciantes del mercado, para protegerse del sol o la lluvia.
Pero los pórticos no eran un elemento exclusivo de esta plaza, aunque sí era donde más predominaban. De hecho, como curiosidad, en 1788 se proyectó una portada clasicista porticada para la iglesia de los Santos Juanes, en la recayente a la plaza, que nunca llegó a realizarse, proyecto del que Fernando Pingarrón habla en detalle en su trabajo El proyecto de un pórtico clasicista para la iglesia de los Santos Juanes de Valencia y su impacto en el entorno urbano (1788-1856).
Por cierto: ya no queda ningún testimonio de estos pórticos a excepción del nombre de la cercana plaza dels Porxets.

Aquí se celebraban ejecuciones públicas:
En una ciudad con un trazado de calles tan estrechas, esta plaza tan grande y concurrida era ideal para celebrar todo tipo de espectáculos, entre ellos las ejecuciones públicas, convirtiéndose en uno de los principales escenarios de ejecuciones entre los siglos XV y XIX.
En el centro de la plaza se ubicaba la horca (primero una fija de piedra y, a partir del siglo XVII, una de madera), lugar donde cumplían condena las personas de condición pobre. Los cuerpos eran expuestos durante uno o dos días en la plaza para cumplir con una función aleccionadora. Después, se llevaban al Cementerio de los Ajusticiados, ubicado en el barranco del Carraixet.
En recuerdo de aquellas ejecuciones y , junto a la fachada del Mercado Central puede verse una placa en memoria de Margarida Borràs, considerada la primera persona documentada ejecutada por su identidad de género. Fue ahorcada en esta plaza en el año 1460, tal y como atestigua una placa en la plaza del Mercado colocada en el año 2017.

La Lonja de la Seda también servía de almacén:
Cuando no había un mercado que albergase la totalidad del comercio, el comercio se realizaba mediante puestos ambulantes repartidos por la plaza. Al terminar la jornada, muchos vendedores guardaban sus mostradores y mercancías en los sótanos de la Lonja, a los que se accedía por una puerta que hoy permanece cerrada.

Lugar de celebración de corridas de toros:
Antes de que existiese la Plaza de Toros, uno de los lugares donde se levantaban las plazas de toros provisionales era la plaza del Mercado, frente a la Lonja. Sobre estas tribunas se colocaban los toldos para proteger a los espectadores del sol y cuyas cuerdas se ataban a las almenas de la Lonja. Desafortunadamente, tal y como cuentan autores como Francisco Pérez Puche o Manuel J. Ramírez Blanco en La Lonja de Valencia y Su Conjunto Monumental, en 1743 la fuerte tensión con la que estaba atada una de las cuerdas, unida a un fuerte viento, causó que una de las almenas se desplomara, muriendo por este hecho varias personas y poniendo fin al espectáculo en este lugar.

Tuvo la primera fuente pública de la ciudad:
La primera fuente pública de la ciudad se colocó aquí en el año 1672, como bien la propia fuente atestiguaba alrededor de su taza con un rótulo que decía “En lo any 1672”. Tal y como nos cuenta César Guardeño a través de un artículo en Cadena SER, su construcción supuso un reto de ingeniería, ya que era necesario hacer llegar agua con presión hasta una plaza completamente llana.
Para ello, el arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel aprovechó el ramal urbano de la acequia de Na Rovella y utilizó una cenia o rueda hidráulica, situada en la actual calle de la Cenia, para elevar el agua hasta un depósito desde el que alimentaba la fuente. El conjunto, de estilo barroco y decorado con motivos vegetales, se convirtió en uno de los grandes adornos de la plaza durante más de un siglo.
La fuente aparece representada en el conocido grabado de Alexandre de Laborde que reproducimos a continuación al completo y en detalle en la segunda imagen.


Aquí se celebraba en origen el mercado de caballerías:
Cuando todavía no estaban abiertas les Covetes de Santos Juanes, frente a esta portada de la iglesia se celebraba el mercado de caballerías, conocido como les Estaques, nombre que hacía referencia a las estacas clavadas en el suelo donde se ataban los animales.
Como recuerdo de esto existe justo al lado la calle Vieja de la Paja, lugar que se usaba como abrevadero para darles de beber. A partir del año 1630, este mercado semanal se trasladó a la plaza de Sant Francesc (actual plaza del Ayuntamiento), aunque en 1770 regresó temporalmente a la plaza del Mercado antes de instalarse definitivamente en el cauce del Turia.
El primer mercado de flores de Valencia estuvo en la plaza del Mercado:
La plaza del Mercado también fue el hogar del primer mercado de flores permanente de Valencia. Se instaló en el año 1860 junto a la fachada de la Lonja y muy cerca de los Santos Juanes, convirtiéndose durante décadas en el principal punto de venta de flores de la ciudad. Aquel mercado estaba formado por numerosos puestos al aire libre donde floristas y horticultores ofrecían flores naturales, plantas y ramos.

Con el paso del tiempo, el crecimiento del tráfico y la transformación urbana del entorno hicieron que el mercado se trasladara en 1953 a la plaza del Ayuntamiento, donde acabaría convirtiéndose en una de las estampas más características del centro de Valencia durante buena parte del siglo XX. De aquel primer mercado de flores en la plaza del Mercado apenas queda el recuerdo de una actividad que llenó de color este espacio durante casi cien años.
Un brazo del Turia cruzaba la plaza:
La plaza del Mercado ocupa parte del antiguo recorrido del segundo brazo del río Turia, un paleocauce que rodeaba la Valentia romana y la convertía en una especie de isla.
El desnivel que dejó este antiguo cauce hizo necesario construir el gran podio de la portada barroca de los Santos Juanes, inspirado en la iglesia de San Felipe el Real de Madrid. Esta terraza servía tanto de grada para presenciar los espectáculos de la plaza como para acceder a los comercios de les Covetes abiertos a sus pies.
Este artículo está realizado por Eva Genova, guía oficial de turismo y, además, creadora de contenido y propietaria de Valencia más allá (@valenciamasalla), un perfil que habla sobre curiosidades e historia antigua de la ciudad de Valencia.
Foto de portada bajo licencia de https://depositphotos.com/
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