En 1810, dentro del contexto de las guerras napoleónicas, el Capitán General de Valencia D. José Caro, ante el inminente ataque de los franceses desde el norte, decidió desmantelar el Palacio Real de Valencia, situado en la orilla norte del río, frente a la ciudad, dado que podía servir de refugio y punto de observación a los asaltantes.

El Palacio Real o del Real -arquitectura militar datada entre los siglos XIII y XIX, que corresponde a las etapas del Gótico, Renacimiento y Barroco-, estaba situado sobre una antigua almunia o real (riyad), una residencia de recreo de época andalusí que probablemente perteneció a los últimos gobernantes de Balansiya.


Después de la conquista de la ciudad por las tropas de Jaime I, esta construcción fue elegida por el rey como lugar de residencia personal durante las etapas de estancia en la ciudad. El hecho de escoger un lugar extramuros y al otro lado del río suponía toda una novedad, puesto que la sede del poder islámico se encontraba en el antiguo alcázar situado en el centro de la ciudad, del mismo modo que lo estaba el palacio real cristiano de Barcelona.

El Palacio Real de Valencia nació tras la conquista de Valencia por Jaime I, que empezó la construcción de una residencia real al otro lado del río, sobre una antigua almunia islámica. A su alrededor se formó una amplia zona ajardinada, que aún pervive como uno de los principales pulmones verdes de Valencia. Quien nos cuenta muy bien su historia de manera cronológica, es Patricia Dasí Sandiego.

El edificio se fue ampliando a lo largo de los siglos, siendo primero residencia de reyes y virreyes y luego de capitanes generales, tras la supresión del Reino de Valencia.

Les muntanyetes d’Elío

El Palacio del Real de Valencia fue desmontado hace más de 200 años y en su lugar surgió una pequeña montaña: “La Muntanyeta d’Elío”, formada en 1814, coincidiendo con el final de la Guerra de la Independencia Española, con una acumulación de ruinas del derribado palacio.

Les muntanyetes d’Elío. Foto valenciabonita.es

El nombre de dicho montículo se debe a que unos años después de su demolición, parece ser que hubo un intento de reconstruirlo por parte del general Elío, nombrado capitán general de Valencia por Fernando VII. Según Vicente Vidal Corella en cita recogida en el libro La Valencia de otros tiempos (…) al encontrarse ante los escombros del Palacio Real, derribado durante la Guerra de la Independencia, pensó en reedificarlo, pero ante los inconvenientes que se le opusieron, ordenó reunir los restos del memorable y glorioso monumento, formando con ellos dos montículos inmediatos, que las gentes denominaron “les montanyetes d’Elio” (…).

El general fue ejecutado en 1822 en una de esas montañas que hoy llevan su nombre, acusado de conspirar contra el Trienio Liberal y contra la Constitución de 1812. La ejecución ocurrió cuando los liberales se hicieron con el poder, momento en el que encarcelaron a Elío y lo ajusticiaron.

En la actualidad puede verse un busto del general Elío del año 1823 -restaurado en 1923- obra de José Gil Nadales (Valencia 1783-1843) en una de las montañas, sobre los restos encontrados que a continuación exponemos. 

El palacio fortificado

Pronto se evidencia que la antigua almunia islámica no era suficientemente grande ni adecuada para albergar la sede del poder real en Valencia. Después de remodelaciones de época de Jaime I y Pedro III a finales del siglo XIII, se pasó a la construcción de un gran edificio de nueva planta durante los reinados de Jaime II (1291-1327) y Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387) que adecuó el espacio a la nueva concepción de la monarquía.

Vista del Palacio Real de Valencia, Sala de Armas del Círculo Recreativo Militar Rey Juan Carlos, Valencia

El Real en la Edad Media era un espacio fortificado con torres, especialmente a partir de la guerra de Castilla, articulado en torno a dos patios, con dependencias de uso público ligadas al poder real y dependencias de uso privado para la residencia del monarca.

Vista del Palacio Real de Valencia en un grabado de 1807 de Pedro Vicente Rodríguez sobre ilustración de Antonio Rodríguez.

El Foso

El desarrollo de los trabajos arqueológicos ha podido constatar la construcción de un foso del que solo se tenían noticias documentales, pero que no aparecía recogido en los planos históricos existentes del palacio. La construcción de este elemento defensivo, a partir de 1356, está relacionada con los preparativos para la guerra de Castilla (1356-1375), de manera coetánea a la construcción de las nuevas murallas de Valencia.

En la parte baja de la foto, tramo del foso construido a mediados del siglo XIV. Foto valenciabonita.es

Durante el sitio de la ciudad por las tropas castellanas en 1364, el palacio fue parcialmente destruido. El foso se comenzó a excavar en el terreno natural y se forró con sillería colocada a hueso con encintado, dotándolo con una escarpa monumental de piedra similar a la que actualmente se puede apreciar en el de las Torres de Serranos. Pasado el peligro bélico, el foso fue reutilizado de forma parcial como estanque hasta su colmatación en época de Alfonso el Magnánimo.

La Torre de la Reina

Pedro IV el Ceremonioso decretó formalmente la separación física de los espacios privados del rey y de la reina en el palacio, estableciéndose estos últimos en la parte más occidental del Real, alrededor del patio menor. Especialmente significativa fue la estancia de la reina María de Castilla, esposa de Alfonso el Magnánimo, que vivió en el palacio hasta su muerte en 1458, cuyo sepulcro está en el Monasterio de la Trinidad, tal y como ya os contamos en el sepulcro de la Reina María de Castilla: la única tumba real ocupada en la Comunitat Valenciana.

Torre de la Reina, donde residió María de Castilla durante su estancia de la ciudad. Foto valenciabonita.es

Durante el tiempo que residió en el Real, la zona de la Torre de la Reina fue remodelada en diversas ocasiones para albergar a las damas y doncellas que se encontraban a su servicio. Los aposentos de la reina estaban decorados con tapices y cortinajes en las ventanas, al igual que la iglesia situada en la parte posterior, donde la reina asistía a los oficios religiosos. Desde su origen, la torre también fue uno de los elementos defensivos destacados del Real.

La puerta sur-occidental

En época medieval, la parte del palacio sur-occidental poseía un único acceso fortificado. En el siglo XVII, perdida hacia siglos su función militar, se abrió una nueva puerta en el ala occidental para permitir el acceso directo al patio secundario y a las estancias construidas a su alrededor –las excavaciones han documentado la puerta que se abrió a través de los muros de una antigua habitación-.

Restos de la puerta sur-occidental del Palacio Real de Valencia. Foto valenciabonita.es

Dicho portal permitirá el paso de los carruajes gracias a su amplitud y estaba pavimentado con suelo de cantos rodados. En ese patio existía una escalera por la que también se podía acceder a la iglesia y a las estancias superiores, donde residían virreyes en este periodo, mientras que abajo estaban ubicadas las cocinas y despensas.

Destrucción y excavaciones

Oficialmente, su demolición ocurrió durante la Guerra de Independencia, comenzándose en fecha del 12 de marzo de 1810.

“Desde el día 12 de marzo de 1810 en que se empezó la demolición del real palacio de esta ciudad, hasta el 14 de abril inclusive, al cargo de los Doctores D.Miguel Toranzo, D.Joseph Pasqual, D.Juan Bautista Catalá y D.Mariano Teruel, Presbiteros y Beneficiados de Reverenso Clero de San Andres, se ha sacado de los efectos lo siguiente…”.

 

Diario de Valencia, 22 de abril de 1810.

El motivo de su derribo fue, como muchos afirman, una supuesta estrategia militar para no permitir un bastión desde donde se pudieran hacerse fuertes las tropas napoleónicas invasoras y bombardear la ciudad. De poco sirvió, pues los franceses atacaron por otro flanco y las tropas españolas terminaron entregando la ciudad sin luchar, a cambio de poder marchar a Alicante, todo ello pese a que en el primer sitio, tiempo atrás en fecha del 28 de junio de 1808, los valencianos derrotaron a los franceses dirigidos por Moncey en las Torres de Quart, que con multitud de bajas fueron obligados a retroceder a Madrid, tal y como ya os contamos en nuestro artículo de El Palleter: la historia del valenciano que le declaró la guerra a Napoleón.

Podíamos pensar que el derribo obedeció a una conjunción de factores: una fallida estrategia militar podía estar presente, pero también intervendría la necesidad económica de la junta de defensa y la percepción de ser un símbolo por excelencia del pasado, visto a ojos de las fuerzas burguesas y liberales que surgían en aquel momento.

 

Josep Vicent Boira, El Palacio Real de Valencia. Los planos de Manuel Cavallero (1802).

Tras su destrucción, una gran parte, la occidental, se integró en los jardines, aun conocidos como los jardines del “Real”, mientras el resto, en concreto un cuerpo menor y la fachada oriental del cuerpo menor, se encontrarían bajo edificios de los años 70 y de la vía pública, en concreto la calle General Elío.

Entre 1986 y 1989, toda esa fachada oriental, y una pequeña porción del cuerpo menor, salieron a la luz en unas extensas excavaciones que allí tuvieron lugar con motivo de la instalación de la red de colectores (colector norte). Se comprobó el relativo buen estado de los restos del edificio y que aún permanecían “in situ” sus elementos arquitectónicos relevantes, como basas y columnas de mármol, seguramente debido a lo apresurado e incompleto de su desmantelamiento. Estas excavaciones se volvieron a cubrir tras haber sido convenientemente protegidas, para restituir el tráfico.

Las excavaciones han constatado la existencia de un edificio islámico articulado alrededor de un patio rectangular y dotado de numerosos jardines y estanques, que se abastecían de uno de los brazos de la acequia de Mestalla que posteriormente fue desviada en el momento de la construcción del nuevo palacio.

En el “Centre Historique des Archives Nationales” de París fueron hallados hace unos años unos espléndidos e inéditos planos y alzados del edificio realizados en 1802 que mostraban el aspecto del edificio dos años antes de su destrucción.

En 2009 se llevó a cabo otra campaña de excavaciones que han sacado a la luz la fachada principal del palacio conocido como Real Nou, en la que se han podido rastrear diversas fases constructivas. Una de las más importantes pertenece a las obras realizadas durante el siglo XIV que configuran un edificio fortificado con dos torres enmarcando la entrada principal y en las esquinas. Por delante se ha hallado un foso recubierto de sillares de más de tres metros de profundidad. Otra reforma importante fue la llevada a cabo en tiempos de Alfonso el Magnánimo, cuya esposa, la reina Maria de Castilla, vivió en el Real hasta su muerte.

A partir del siglo XVI, el Palacio se convirtió en residencia de virreyes y son muchas las visitas realizadas por distintos monarcas. Durante el gobierno de Valencia por Germana de Foix y el duque de Calabria, el palacio se convirtió en un importante centro cultural donde se representaban obras teatrales o se hacían recitales de poesía y música y se contaba con una de las mejores bibliotecas europeas. También eran famosos los jardines que incluso contaban con un zoológico con animales exóticos.

En el siglo XVII se llevó a cabo otra importante remodelación en la que se añadió un pórtico con arcos de medio punto que regularizó la fachada principal. Son abundantes las noticias históricas sobre este singular edificio conservadas tanto en el Archivo de la Corona de Aragón como en el Archivo del Reino lo que da una muestra de las obras que se realizaron durante más de 700 años.

Los restos recuperados en la excavación del 2009 se encuentran integrados dentro del jardín de Viveros y son visitables en el horario del parque.

 

 

 

Fuente principal:

  • Este artículo es una obra derivada de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un bien cultural o natural publicada en la ficha patrimonial BRL 05. 03. 04 del Ayuntamiento de Valencia, texto que está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.

 

 

 

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