Hace ya algún tiempo hicimos un artículo sobre la Valencia romana, un recorrido por los restos de aquella Valentia Edetanorum. Por entonces, no incluimos unos restos que pueden pasar casi desapercibidos a la vista del caminante y que, parece ser, las administraciones han olvidado por completo tras más de 20 años de grave abandono patrimonial, tal y como podemos ver en un artículo del antes y el después de una gran joya patrimonial: la posible puerta Norte de la Valentia Republicana.

Hablamos de los restos arqueológicos de la muralla romana -una torre y parte del lienzo- de la calle del Salvador de Valencia, restos romanos “conservados”, entrecomillamos por vergüenza, al aire libre en un solar que está vallado y que pertenece a Les Corts, sufriendo así un grave peligro de destrucción tras haber estado, y así continúan, a la intemperie desde el año en que se descubrieron.


Fueron descubiertos a finales del siglo pasado, cuando se realizó una excavación en 1996 en la que apareció un tramo de la muralla romana de la época republicana (s. II-Ia.C.) de 20 metros de largo por 4,2 de ancho, siendo concretamente la parte oriental de una torre o de una puerta, que se encuentra en el lado oeste del inmueble. Junto a la torre se encontraron sillares, algunos de hasta 1,5 metros de largo; restos de una domus, la fachada de una vivienda unifamiliar; restos cerámicos entre los que se encontraron una urna ritual, un trozo de mármol con una inscripción, vasijas de cocina o palos de hueso para el pelo; y un tesorillo compuesto por 195 denarios de plata. 

La excavación arqueológica se realizó por entonces en un solar donde debía situarse un nuevo edificio de Les Corts, cuya aparición obligó a modificar el proyecto de ampliación de ésta y que, en principio, se integrarían en el inmueble que nunca llegó a materializarse. Esta joya histórica, desde entonces, ha sido abandonada por todas y cada una de las administraciones, tanto locales como autonómicas, quienes se han pasado la pelota unas a otras -recordamos que al ser un BRL hasta 2013, era responsabilidad del Ayuntamiento, hasta que fue convertido en BIC, responsabilidad ya de la Dirección de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana-.

Desde 1996 al 2013 los restos fueron Bien de Relevancia Local -tras ser catalogados como tal al ser hallados e investigados según consta en ficha municipal-, correspondiendo su salvaguarda al entonces Ayuntamiento gobernado por el PP que lideraba Rita Barberá, quien no hizo absolutamente nada. Tras la denuncia de Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural a través del Síndic de Greuges a principios de 2013, el Partido Popular hizo un Poncio Pilatos al actualizar los restos a Bien de Interés Cultural, quitándose así el problema de encima para trasladar la salvaguarda a la Conselleria de Cultura, quien ésta última lo trasladó a la propietaria del solar: Les Corts. Desde entonces, se siguen pasando la pelota unos a otros sin importarles los restos o las peticiones de vecinos que se ven en los mismo balcones que hay junto al solar, donde reclaman una plaza digna tras más de 20 años de abandono total. 

Balcones junto a los restos romanos de la calle del Salvador de Valencia

La importancia de la aparición de los restos supuso en su día un nuevo trazado del cardo máximo, la denominación que recibía la travesía de la Vía Augusta a su paso por Valencia. Es por eso que la prolongación y perduración de la vía romana en la actual calle del Salvador incidió en la interpretación de esos vestigios romanos como pertenecientes a la puerta urbana septentrional.

Los restos son, en realidad, una torre de planta rectangular, de grandes dimensiones realizada con la técnica de opus vitatum en la cara externa; el interior estaba relleno con capas sucesivas de arcilla y piedras. Un tirante central de mampostería refuerza la torre en su punto medio. Asociada a esta edificación está un lienzo mural que discurre en sentido E-W, construido también en opus vittatum. Relacionado con la construcción de la torre, se recuperó un conjunto de monedas formado por 6 ases republicanos acuñados en Roma.

Valla que protege los restos romanos de la calle del Salvador de Valencia

Otro detalle de los restos romanos de la calla del Salvador de Valencia

La Torre de la muralla romana en la calle del Salvador de Valencia

La Torre de la muralla romana de la calle del Salvador de Valencia

Detalle de los restos romanos de la calle del Salvador de Valencia

Restos romanos amontonados de la calle del Salvador de Valencia

Estado de la Torre de la muralla romana durante las excavaciones de 1996

En la misma excavación se encontraron unas termas del periodo del Imperio romano en un deficiente estado de conservación, destacando el fragmento de un mosaico. También cabe destacar el hallazgo de un tesorillo compuesto por 195 denarios de plata, el más moderno de los cuales está acuñado en Roma, el año 77 a. C. por el magistrado L.RVTILI.

No sabemos qué ocurrirá con estos restos finalmente, si en esta legislatura o en la próxima por fin se recuperan para que puedan ser visitables. Es una gran pena que esta joya patrimonial esté como está: en el olvido por todos y cada uno de sus responsables en mayor o menor medida, que son el anterior consistorio y actual del Ayuntamiento de Valencia; la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana; y Les Corts, quienes ninguno de ellos, en más de 20 años, han realizado la más mínima intervención para preservar, recuperar o poner en valor este bien cultural protegido.

SOBRE LA MURALLA ROMANA: 

La muralla romana fue construida en el siglo II a.C. cuando se fundó la ciudad de Valentia. La primera referencia histórica de Valencia la describe como un oppidum, esto es, como un lugar fortificado. Esta mencionada en un texto (Historiae 2.54) del historiador Salustio del siglo I a.C. al narrar la batalla que tuvo lugar en el 75 a.C. al pie de las murallas, citadas como moenia.

Su trazado discurriría hacia el este, por detrás de las torres de Serranos, más o menos paralelo al Turia y por detrás de la islámica. Giraría al sur por la altura de la actual calle Viciana y a través de la calle del Tosalet se supone que llegaría a la de Avellanas, desde donde se dirigiría hacia el oeste por la calle Cabillers, cruzaría la plaza de la Reina, seguiría por la calle Corregeria y la calle Juristas, cruzando la calle de Caballeros por debajo de la torre nueva del Palau de la Generalitat, dirigiendose por la calle Serranos hasta las torres homonimas.
Tendría cuatro puertas, como era habitual en las ciudades romanas situadas en el llano. De la existencia de una de ellas, la Porta Sucronensis, hay constancia epigráfica (Corpus Inscriptionum Latinorum II2 /14,33). De otras dos, la septentrional (Porta Saguntina) y la meridional (la Porta Sucronensis) se pueden conservar sus restos en el solar de las calles Salvador/Viciana y debajo del edificio de la calle Avellanas 14.

Son muy pocos puntos de la ciudad subsisten restos de la muralla romana, que presentan escaso y desigual nivel de conservación.

También se han identificado algunos tramos de la fosa que delimitaba el recinto: edificio entre calle Cabillers y plaza de la Reina, lado occidental de la calle Serranos, calle Conde Trenor. Actualmente se conservan muy pocos restos de esta muralla embebidos en el parcelario y dentro de edificios en uso: 

  • Solar de las calles Salvador/Viciana -el que mencionamos en este artículo-, donde se encuentra una torre y parte del lienzo. El solar aun está por edificar y acondicionar.
  • Debajo del edificio de la calle Avellanas 14. Posible tramo de la puerta, con una abertura. Esta integrado. Dentro del edificio y es visible desde la calle a través de una ventana ad hoc.
  • Debajo de la torre nueva del Palau de la Generalitat. Tramo del lienzo. Cubierto tras las obras de 1940.

El tramo de la calle Avellanas es de ocho metros de longitud y está construido con grandes sillares dispuestos irregularmente, mientras el de la calle del Salvador, probablemente una torre, está hecho con mampostería regular que recubre un relleno de tierra prensada o de adobes de barro cocido.

El del Palau de la Generalitat sólo estuvo visible en 1940 durante las obras de construcción de la torre occidental. Fue descrito como un gran muro de 1’90 metros de ancho, localizado entre 3,50 y 4,50 metros de profundidad, construido con “argamasa de cal y canto fortísima”, lo que indicaca que probablemente fuese una especie de opus incertum o caementicium.No hay datos de anchura de los muros o las torres porqué siempre se han encontrado junto a los cortes o las medianeras.

Estos escasos hallazgos no han dado información cronológica de detalle, excepto él de la calle Viciana, que pertenece a la época republicana. El de la calle Avellanas tanto puede ser del periodo imperial como del republicano, mientras el del Palau de la Generalitat se considera de la fase más antigua por la profundidad, entre los tres y los cuatro metros, a los que apareció.

Este recinto amurallado se complementaba con un sistema de fosas que, junto a los canales fluviales que rodeaban la ciudad, reforzaban su capacidad defensiva. Este foso, o fosos, que rodeaba todo el recinto, sólo se ha reconocido bien en la calle Cabillers. Allí, su anchura era de 3,50 metros, por 1,40 de profundidad.

 

 

 

Fuentes principales:

  • Este artículo es una obra derivada de la disposición relativa al proceso de declaración o incoación de un bien cultural o natural publicada en la ficha patrimonial BRL 01. 01. 18 y BIC 01.01.02bis del Ayuntamiento de Valencia, y 46.15.250-464 de la Dirección General de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana, texto que, en ambos casos, está libre de restricciones conocidas en virtud del derecho de autor de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de Propiedad Intelectual española.

 

 

 

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