La preciosa y pequeña aldea de Otonel, perteneciente al término municipal de Cortes de Pallás, Valencia, es un reducido caserío que se emplaza sobre un promontorio que delimita el barranco del mismo nombre, tratándose en la actualidad de una pequeña colonia de verano -pocos vecinos viven durante todo el año, así como también los hay que pasan los fines de semana, etcétera-. 

El lugar está francamente aislado, tanto por distancias como por la dificultad de acceso que, aún hoy, existen. Sin embargo, la aldea y sus alrededores, las vistas de La Muela, la visita a los Chorradores de Otonel o la cercanía a, por ejemplo, el embalse del Naranjero, entre otros muchos atractivos, ofrecen una completa experiencia que no olvidaréis, por lo que merece su visita y no tenéis que tener en cuenta el aislamiento -sobre todo porque es un pequeño y precioso remanso de paz. Os encantará, como a nosotros nos pasó-.


Situada en un extremo de la Muela de Cortes, participa de buena parte de sus valores naturales, donde a su entrada observaréis huerta y un pequeño núcleo de casas (destaca, además, varios hornos morunos en muy buen estado, toda una joya). Sobre la aldea, el visitante podrá observar las ruinas de una antigua torre defensiva musulmana que presiden el caserío y que en su conjunto muestra un alto valor.

Esto último se trata, en realidad, de los restos del Castillo de Otonel, un recinto de pequeñas dimensiones formado por murallas y torre donde el paso del tiempo ha hecho mella conservándose tan solo la citada parte, aunque gran parte de su estructura esté oculta bajo huertas por excavar y solo pueda apreciarse la construcción defensiva. Estos restos confirman, por las técnicas constructivas que allá se disponen -mampostería y tapial encofrado combinado con hiladas mampuestos- su origen morisco.

En nuestra visita, tuvimos la suerte de poder ver la pequeña iglesia o ermita que dispone la aldea, además de comer un cabrito lechal y degustar gastronomía de la zona gracias a los vecinos del lugar, en especial a Mari Carmen y su marido, Antonio, que regentan lo que podríamos llamar el bar de Otonel (aunque es más un lugar de encuentro que no bar), que no es otra cosa que un lugar de reunión para los conocidos de la zona y amigos que hasta allí se acercan. La hospitalidad que nos demostraron fue tremenda.

SI PINCHAS AQUÍ, PODRÁS VER FOTOGRAFÍAS DE NUESTRA VISITA A LA ALDEA DE OTONEL

Por último, en referencia al título de nuestro artículo, podría decirse que si bien está considerado que el Valle de Ricote (Murcia) fue el último reducto morisco de la Península Ibérica (la última expulsión, entorno a finales de 1613), donde también se habla de que la Vall de Laguar (Alicante) fue otro de esos últimos reductos de la sublevación morisca en el Reino de Valencia, cabe mención especial la aldea de Otonel y toda la zona que la rodea por formar parte de un episodio muy importante en la historia en la rebelión de los moriscos en Valencia.

Como muchos sabrán, ese episodio clave en la historia nuestro reino fue la dura batalla de La Muela, la que supuso finalmente la expulsión de los moriscos concentrados en las tierras de interior y, en particular, en todo el valle de Ayora-Cofrentes, del que Cortes de Pallás y sus aldeas, una de ellas Otonel, forman parte. Para quien lo desee, puede ver un PDF bastante completo -que a su vez es una pequeña guía y ruta del lugar- sobre lo ocurrido en toda la zona.

La expulsión ordenada por Felipe III, y que tuvo carácter nacional, alcanzó una dureza considerable en el territorio cortesano, debido a la sublevación que plantearon los habitantes de la zona.

Fue tal la resistencia que ofrecieron los ciudadanos del valle (ya que únicamente Ayora no contaba con población morisca) que, atrincherándose en la naturaleza agreste de La Muela de Cortes, la batalla se alargó desde septiembre a noviembre de 1609, ofreciendo trágicos episodios tanto de asedio como de resistencia.

Tras tres duros meses de persecución, se produjo la rendición de estos “cristianos nuevos”, que seguían practicando su religión musulmana, y la población de Corte y sus aldeas y caseríos, descendió de unos 1500 habitantes a solamente 160 vecinos. La salida forzada de toda esta población de estas tierras marcó el desarrollo del valle hasta nuestros días, siendo necesaria una repoblación posterior.

Hoy día, tanto el municipio de Cortes de Pallás como sus aldeas, en este caso Otonel, muestra al visitante un territorio poco poblado pero muy extenso, uno de los más despoblados de toda la provincia de Valencia.

Para el caminante que visite la aldea de Otonel, podrá percibir una herencia natural e historia que le trasladará a hace cuatrocientos años, hasta aquel otoño morisco que transformó la realidad de estas tierras.

 

 

 

Fuentes:

 

 

 

 

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