En la plaza del Doctor Collado nº 4 de Valencia, esquina con la calle de la Lonja y frente a la famosa Horchatería El Collado, se sitúa un comercio centenario que destaca por su fachada verde y los productos que vende, muchos de ellos colgados en su exterior, atrayendo así al comprador o, incluso, al instagramer que quiere inmortalizar una de las fotos más llamativas del entorno y, porque no decirlo, de toda la ciudad.

Hablamos de la centenaria ferretería Hija de Blas Luna, un comercio ligado al paisaje urbano de la plaza desde hace muchos años. Resulta que la casa fue fundada en el año 1886, todo ello según consta en un reconocimiento que hizo la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Valencia en el año 1986, tal y como sabemos por nuestro amigo don Julio Cob en su blog -sin embargo, según consulta de catastro que hemos realizado, 5629910YJ2752H0002EI, el bajo comercial data de 1890-.

Lo cierto es que ya hace unos meses se anunciaba que la centenaria tienda de telas metálicas amenazaba cierre: traspaso por jubilación hasta que aguantemos, decía en prensa, donde ya vaticinaban que esperarían hasta finales de enero para que se lo quedase alguien. Por desgracia, el milagro no ha ocurrido.

El actual gerente, José Luis Castro -con quien hemos tenido el gusto de hablar el 30 de enero de 2020-, se jubila y no hay continuidad del establecimiento. Así nos lo ha podido contar un par de horas antes del cierre definitivo del local, el cual desaparecerá para siempre si nadie toma el relevo.

“El centro de Valencia lo están destruyendo. El cliente de toda la vida no quiere venir porque le cuesta entrar, salir, no hay aparcamiento y si se descuida, encima, lo multan, así que ya sabe que al centro de la ciudad no va ni aunque le paguen -comenta José con nosotros-.”

Mientras hablamos con el actual gerente, que ha trabajado allá 41 años -primero como empleado y después como gerente al comprar el negocio cuando se jubiló la hija del señor Luna, la cual cuentan que aún vive y tiene más de 90 años-, la tristeza está más que presente en sus palabras y gestos por ser el último día que allá estará.

Una paella colgada, junto a la puerta de la entrada, daba gracias a los clientes que entraban a la tienda desde hace tiempo: “señores clientes, gracias por venir. Sabemos lo que les cuesta conseguir llegar”.

Fachada de la Ferretería Hija de Blas Luna Valencia. Foto valenciabonita.es

“La peatonalización de numerosas plazas y calles nos está perjudicando a muchos negocios, el cierre de numerosos comercios en 2019 lo demuestra, y el cambio de paradas y líneas de EMT también. Que ahora la gente tarde más en llegar al centro hace que muchos se lo piensen. Pocas ferreterías quedan, y las pocas que hay ahora sobreviven, y les espera la misma suerte. Mira, en Pontevedra, que es un centro histórico más pequeño, entras con el coche allí y te dirigen a un parking público gratuito y ale, a caminar. Aquí en Valencia no ha habido consenso con los comercios. Y oye, cuando las cámaras para acceder al centro estén activas, y no seas vecino o residente, más comercios se hundirán”.

Nos despedimos con mal sabor de boca tras la entrevista, donde al irnos no podemos evitar girar nuestra mirada a la fachada, en especial al letrero del establecimiento histórico, el cual esperemos que respeten y no se pierda, un letrero que indica aquello de “Hija de Blas Luna” y en enorme “especialidad en Telas Metálicas”, algo que ha pervivido durante décadas y que ahora, si nadie salva el negocio, seguramente desaparecerá.

José Luis en su último día en la Ferretería Hija de Blas Luna Valencia. Foto valenciabonita.es

Seguramente a muchos no les importará, pero ¿qué será de aquellas futuras fotos de la falla de la plaza del Dr. Collado sin ese letrero o negocio que ha estado casi toda la vida? ¿qué comercio histórico será el siguiente, y encima dando paso a comercios sin valor alguno con productos propios del actual consumismo inútil?

La puerta está atestada de capazos y cedazos. Porque el comercio es una ferretería contemporánea, pero su especialidad siempre fueron las telas metálicas. «Un producto hecho en España». El de los gallineros, palomares, mosquiteras…. ahora siguen despachándose rollos enteros o jaulas y gateras que desprecian el plástico.

En el interior se acumulan piezas de todo tipo: lecheras, cafeteras, pucheros y cacerolas, picadoras de carne, cestas, aceiteras… desgranadoras de cereal y hasta artilugios de metal para recoger higos. Todo muy «a la antiga», heredero real de un pasado. Y aún más: en un altillo, una tela metálica (faltaría) se arracima una exposición etnológica. Queda claro que no está en venta: interruptores de cerámica, ralladoras, farolitos, bombos de lotería, teléfonos…recuerdos de museo.

 

Levante EMV, 22 de diciembre de 2019

 

 

 

 

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