Alberic, una pequeña localidad de la Ribera Alta de la provincia de Valencia, está considerada como la cuna del Panquemao, un dulce típico de nuestra repostería, todo ello gracias a la gran profesionalidad que desarrollan los nueve hornos tradicionales de este municipio con poco más de 10.000 habitantes: Forn el Campanero, Forn Miguelín, Forn de Mínguez, Forn el Salero, Forn de Regina, Forn Moscardó, Forn Germans Durà, Forn de Ximo y Forn de Sant Roc.

No es de extrañar que cada año, durante la Semana Santa, miles de personas se desplacen a Alberic para comprar los dulces típicos de la Semana Santa, no ya sólo los panquemados, sino también las coques d’anous i passes u otras especialidades que encuentran en el municipio de la Ribera Alta su capital culinaria.

El secreto del Panquemao, según palabras de los propios horneros de Alberic, reside en la fermentación -para una digestión ligera- y en el caramull, la cima esponjosa que se consigue con la clara de huevo, un secreto que ha ido pasando de generación en generación.

La receta, que consta de materias primas, se elabora con huevos, aceite, agua, azúcar, harina, masa madre y levadura, la cual debe seguir un proceso muy cuidado sumado al buen hacer y la experiencia del maestro hornero: amasar, dividir, reposar, volear y hornear, todo para que todas aquellas personas que la degustan durante los días de Pascua, donde se pueden vender cientos de ellas -así como el resto del año-, disfruten de un panquemado único en el mundo.

Los panquemaos o panquemados se se elaboran artesanalmente con ingredientes básicos, donde la masa de este bollo tan especial se trabaja con mucho cariño, y se deja reposar, para que, una vez horneado con azúcar espolvoreado y coronarse con espuma de huevo, quede dorado por fuera pero blanco y esponjoso por dentro. A pesar de que se elabora durante todo el año, es en Semana Santa y Pascua cuando más se consume, además de que es ideal como acompañamiento en desayunos o meriendas como acompañamiento de un buen café o chocolate. 

Además, este dulce tradicional tiene su propia fiesta, por lo que también es muy consumido durante la llamada “Fiesta del Panquemado”, una festividad que se realiza cada 8 de octubre, víspera de la festividad de la Comunitat Valenciana, donde es costumbre que el Gremio de Horneros de Alberic regale a sus vecinos un vaso de chocolate acompañado de este típico dulce, una gran ‘chocolatà’ acompañada de los panquemados de los hornos del municipio.

Panquemao

Salvador Gayá, a través de su blog de cocina valenciana, ofrece una receta de MONA DE PASCUA, PANQUEMADO O TOÑA Y COCA CON NUECES Y PASAS.

Existe una leyenda milenaria en relación a la cuna del Panquemao. Se remonta al año 1180, donde cuenta la leyenda que Zahra, hija del señor de las fértiles tierras de la Taha de Alberic, Alamí, enfermó una tarde, justo antes del día de su boda. Nada podía ingerir. Después de buscar todas las soluciones posibles, y tras superar las suspicacias de los mandatarios, una anciana judía, Sara de Metula, ofreció un manjar desconocido hasta ese momento que le hizo sanar de inmediato a Zahra. Aquel regalo comestible mágico adquirió el nombre árabe de “la mona de Alberic” para permanece hasta nuestros días. Según parece, el nombre de la mona de Pascua, tal y como varias fuentes señalan, proviene del término árabe munna, que significa “provisión de la boca”, regalo que hacían los moriscos a sus señores y que era sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. Información obtenida de almofue.webs.upv.es, iniciativa del Ayuntamiento de Alberic.

A pesar de ser Alberic la cuna del “panquemao” o panquemado (conocido como panou, tonya, cóc, fogassa o fogaseta, coca bova (a la Marina Alta) o pa socarrat, entre otros nombres, dependiendo de la comarca y zona donde se realice o compre) este brioche (bollo esponjoso de forma redondeada) es muy típico en toda la Comunidad Valenciana.

Es común ver variantes de este dulce típico que es consumido durante todo el año pero que también tiene fama especial por las fiestas de Pascua, o donde en la La Vila Joiosa (Alicante) parten por la mitad un trozo en el que introducen un helado de barra en el interior como si fuese un sándwich (conocido como toñita). Una buena receta es la que se aporta en pastryrevolution.es, ya que la da el ganador del concurso de dulces tradicionales de Pascua de Valencia en 2015, aunque también tiene muy buena pinta la de cocinadevalenciana.blogspot.com.es, la de amasayhornea.blogspot.com.es o la dejavea.com, donde aporta este último portal la forma tradicional de preparación de la zona.

La mona de Alberic
Quién podría imaginar,
que la mona de Alberic,
fuese una leyenda para contar…
que ocurrió, a la hija de Alami.
Corría el año mil ciento ochenta,
su hija Zhara, apunto de casar…
por casualidad, se fue a enfermar,
pues así, la leyenda documenta.
Y fue la víspera del casorio,
un raro mal, le fue aquejar…
con el festín y el jolgorio,
al comer, nada podía tragar.
Así que sus padres apurados,
fueron llamando a los galenos…
viéndose muy desamparados…
pues tragar, cada vez podía menos.
Y se armó tan gran revuelo,
por aquella extraña circunstancia,
que una anciana con prestancia,
judía, les vino, como bajada del cielo.
Sara de Metula, cierto manjar le ofreció,
entonces, por todos desconocido…
por maravillas, Zhara, al pronto sanó…
y el musulmán quedó muy agradecido.
Y tanto y tanto, alcanzó su fama,
entre los plebeyos y los señores,
que el árabe, como manjar lo reclama,
le dio nombre y con honores.
La mona y el caramull, milagroso,
ha sido estrella en la mesa…
porque además de ser sabroso…
es curativo, como la leyenda reza.
Es una sensación muy apacible,
que nos va sanando el estrés…
comerlo con chocolate o exprés…
se nos hace imprescindible.
Aquel manjar de la época medieval,
tal vez, de reposteras judías…
a llegado a nuestros días….
en Alberic, a ser receta genial.
Francisco Camps Agosto 2016

 

 

Las fotos son de Panquemados Moscardó

 

 

 

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