Ubicada cerca del centro histórico de Buñol, en la calle de Pérez Galdós, se encuentra una antigua posada de caballos del siglo XVII, de estilo rústico, que ha sabido pervivir en el tiempo y adaptarse a las necesidades del siglo XXI.
Hablamos de Venta Pilar, (teléfono 962 50 09 23 y correo ventapilar@posadaventapilar.com), una antigua posada de caballos del siglo XVII que ha conservado su estilo rústico, adaptándose a las necesidades del siglo XXI. Este rincón es de sobra conocido por locales y visitantes por su restaurante, lugar donde poder degustar platos típicos de la comarca y, en general, de la cocina española, sirviendo menús diarios, platos a la carta, paellas a la leña, arroces, papeletas, emparedados de jamón y pechuga, ajoarriero, mojete o fruta en sartén (podemos dar fe de su buen hacer gastronómico).
Además de contar con 2 comedores con capacidad para 200 comensales, ofreciendo la posibilidad de albergar celebraciones (bodas, bautizos y comuniones), la posada Venta Pilar cuenta con un total de 57 plazas hoteleras repartidas a través de habitaciones con decoración rústica con vigas en el techo (todas ellas equipadas con conexión Wi-Fi gratuita, TV de pantalla plana y baño privado).









Respecto a su historia, tal y como se puede leer en el número 29 de junio de 2017 de la revista Así es Buñol Magazine, en el artículo «El Barrio de las Ventas» escrito por Claudio García autor del blog https://bunyul.com/, “el camino de entrada a Buñol era una bifurcación del Camino Real de Madrid (actualmente avenida Blasco Ibáñez). La noticia de la primera Venta de Buñol proviene de la Carta Puebla, en 1646. Las Ventas que actualmente se conocen tuvieron su origen a mitad del siglo XIX, cuando se liberaliza la construcción de ventas y posadas que no necesitan licencia del Real Patrimonio. Los motivos por los que acondicionaron las Ventas o Posadas fueron: la emancipación del dominio señorial (1836), el nuevo Camino Real de las Cabrillas (1847) y el tramo de ferrocarril que quedaba ininterrumpido de Utiel a Cuenca hasta 1947.
Es el caso de la que nos acontece, Venta Pilar, donde parece ser que antes del actual edificio existió, en el mismo lugar (desde 1880), una posada regentada por Bernardino Ferrer. Este edificio desapareció en 1910, cuando su hijo construyó una hospedería moderna de dos pisos, de dimensiones similares a la conocida Venta Blanca. Uno de los huéspedes más nombrados que tuvo la Venta fue Joaquín Sorolla, que de su paso paso por Buñol retrató sus vistas y sus gentes».
Testigo de su paso por Buñol, podéis ver alguna de las obras de Sorolla en Buñol retratado por Sorolla – Museo Sorolla.
El propio Pepe Medard, amigo arqueólogo local y artífice de las rutas al castillo (podéis ver más detalles de sus visitas guiadas en https://bunyolenrutas.com/), a través de un artículo de https://hoyunclick.es/miradas-artisticas-a-bunol, menciona que gracias al citado blog https://bunyul.com/ de Claudio, en colaboración con Chelo Álvarez, sabemos que «a finales del s. XIX, Buñol, por diversas circunstancias (ferrocarril, abundancia de fuentes, clima y paisajes…), se adapta perfectamente a la moda de la burguesía valenciana en sus periodos vacacionales de ir a tomar las aguas como forma de entretenimiento y tratamiento de salud. Buñol se convierte en uno de los destinos de interior preferidos de esta floreciente clase social, lo que suponemos atrae a este conjunto de pintores muy relacionados con ellos y, cómo no, por los pintorescos paisajes de la población. Joaquín Sorolla recala en los veranos entre 1890 y 1895 en la posada Venta Pilar, donde veranea su suegro…”.
Los pintores valencianos Joaquín Sorolla, Cecilio Pla, Genaro Palau y el fotógrafo Antonio García Peris coincidieron, al menos en el espacio y el tiempo (última década del s. XIX), en Buñol, donde pintaron y fotografiaron los pintorescos rincones de nuestro pueblo.
Pepe Medard en «Miradas artísticas a Buñol» para hoyunclick
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