La villa de Albocàsser, puerta de entrada y capital de la comarca del Alt Maestrat, es un municipio que destaca por su gran riqueza histórica y su papel como punto de encuentro de diversas culturas a lo largo de los siglos.
Una de estas culturas que pasó por la localidad fue el pueblo cátaro, que halló en estas tierras (al igual que en otros pueblos cercanos de la hoy provincia castellonense, por entonces territorio del Reino de Valencia), un lugar de acogida y prosperidad para una comunidad que huía de la persecución de la Santa Inquisición en Francia.
Al -Zaytun fue el nombre dado por los musulmanes al territorio de Albocàsser, un paisaje dominado por monumentales oliveras en el que echaron raíces muchos cátaros por ser un lugar de paso muy lejos de la cruzada inquisitorial. De hecho, la cultura occitana del aceite llegó aquí, Al-Zaytun del Maestrat, de la mano de los cátaros para producir hoy uno de los mejores aceites del mundo.
Para quienes todavía no conozcan a los cátaros, también conocidos como “bons homes”, fueron una corriente considerada hereje que perseguía la práctica más pura del cristianismo, apartándose de la que defendían los católicos tradicionales, ya que la consideraban alejada de los preceptos del cristianismo original. Por ello, fueron perseguidos.
Llama poderosamente la atención que, a principios del siglo XIV, la Comunitat Valenciana acogió al primer gran éxodo europeo de estos buenos cristianos que, perseguidos por la inquisición francesa a causa de sus creencias más ortodoxas, huyeron desde el Sur de Francia, atravesando los Pirineos y más de seiscientos kilómetros, para refugiarse en diversos municipios, entre ellos la propia Albocàsser.
A pesar de que Guillaume Bélibaste (Guillem Belibaste) es conocido como el último perfecto de los cátaros (fue quemado por la Inquisición en 1321 tras ser engañado para regresar a Francia, habiendo pasado antes por Morella y Sant Mateu, donde en esta última fue líder de los cátaros allí establecidos), los cátaros continuaron practicando su religión, pero sin dar signos de existencia, con mucha discreción en comunidades cerradas que seguían nombrado a sus líderes o dirigentes. Dado que no ganaban adeptos al estar escondidos por las intensas persecuciones inquisitoriales, y tras perder a sus verdaderos “bons homens” que predicaban la esencia cátara, el catarismo iría decayendo hasta convertirse en una comunidad aislada que prácticamente desaparecería antes de acabar el siglo XIV.
El principal testigo de aquella llegada de numerosos cátaros es un rincón mágico digno de visita del que ya os hablamos en otro artículo con un enfoque general, un espacio que puede pasar desapercibido, a unos 3 kilómetros del núcleo urbano, y que se encuentra en el cruce de carreteras CV-15 a Castelló de la Plana y CV-166 en dirección a La Torre d’En Bessora y Culla.
Hablamos del ermitorio-hospedería de Sant Pau, una bella edificación de estilos medieval y barroco que si bien la actual ermita y construcciones anexas se realizaron entre los s. XVI y XVII (el inicio de la ermita fue en 1617, ampliándose sus estancias en el s. XVIII), hay documentos del año 1568 donde aparece documentada la ermita que, al parecer, podría corresponder con lo que hoy es la sacristía.



Este emblema local, integrado dentro de la ruta Camins dels Càtars, atestigua la herencia cátara en la región. Su historia está estrechamente ligada a la tradición que relata la aparición de San Pablo a unos pastores en el siglo XVI, un suceso acompañado del milagro de la purificación del agua. Resulta que San Pablo apóstol, además de ser una figura clave en la propagación del cristianismo y la enseñanza del mensaje universal de Jesús, fue desde el s. XII-XIII el guía evangélico del cristianismo dual por parte de los cátaros, quienes predicaban en parejas y llevaban bajo el brazo las epístolas del santo para ser proclamadas por medio de la fuerza de la palabra y la convicción de estos buenos cristianos para abrir los ojos y convertir las tinieblas en luz a través de bien y el amor.
Cabe mencionar que los prados de Sant Pau son, desde tiempos remotos, parada y fonda de los pastores trashumantes (incluidos cátaros) que transitaban desde las tierras altas hasta las llanuras del Maestrat. El lugar donde se sitúa el actual ermitorio y hospedería fue, antes de la ermita y tras la construcción de esta, un importante cruce de caminos medievales de itinerarios que conectaban el Reino de valencia con ciudades mercantiles importantes de la antigua Corona de Aragón como Alcañiz, Tortosa, Zaragoza o Lleida, entre otras, atrayendo una afluencia de población venida desde lejos para repoblar y participar del crecimiento socioeconómico de lo que sería un importante centro pecuario para el descanso de pastores y rebaños.
Fueron estos caminos ganaderos los que permitieron el traslado de los cátaros occitanos hasta tierras valencianas bajo el disfraz de la trashumancia. Los pastores, con sus carros y rebaños de ovejas, transcurrían por las rutas pirenaicas del sur para acabar instalándose en las poblaciones recién conquistadas por Jaume I, siendo estos los que, en el siglo XIV, participarían activamente en el crecimiento del comercio de la lana, la gran fuente de ingresos del Maestrazgo, quienes aportarían sus conocimientos de la buena tradición lanera occitana.
De hecho, los documentos de los establecimientos de Albocàsser, datados de la primera mitad del s. XIV, aportan una gran información sobre los diferentes trabajos de la población, dando referencias de oficios como cardadores, tintoreros, “peraires” (quienes preparaban la lana para tejer), tejedores, pastores, etc., siendo todos estrechamente relacionados con la tradición lanera, de la que participaban muchos cátaros llegados de Occitania sin perder las creencias cristianas ortodoxas que mantenían de padres a hijos.
El milagro de San Pablo dio protagonismo a los pastores en este sitio, donde las estrellas del cielo parecen bajar a la tierra siguiendo la emoción de aquellos pastores cátaros trashumantes llegados aquí desde Occitania.
Uno de estos pastores fue Pere Mauri, trashumante occitano y de las tierras del Maestrazgo, alma de la última comunidad de cátaros, que vivieron en el antiguo Reino de Valencia. Fue uno de los principales personajes de la diáspora de los cátaros con destino a tierras valencianas durante el primer tercio del s. XIV. “Soy y seré pastor. Mi destino es vagar por montañas y valles, tener por todas partes compañeros y amigas que cambian…. y hacer el bien a cualquier hombre, sin preguntarle en qué cree”. Esto es un extracto de una transcripción del interrogatorio inquisitorial, acusado de hereje, al propio Pere Mauri.
Así pues, podemos afirmar sin duda alguna que el ermitorio de Sant Pau, puerta del Maestrazgo Cátaro, ha sido un punto de gran importancia histórica por todas las razones mencionadas, aunque principalmente por su situación privilegiada al situarse en un cruce de caminos del Maestrazgo histórico sobre un extenso prado y antiguo humedal frente a la primitiva ermita que dio origen el milagro y leyenda de Sant Pau, santo que se apareció a unos pastores cojos y que les llamó a curarse de dicha cojera si entraban en las aguas fangosas que había (cuentan, además, que las aguas se volvieron limpias). Este es uno de los motivos principales de la ancestral peregrinación a Sant Pau el martes después de las comuniones con una romería, misa y comida campestre en el prado anexo a la ermita, donde se baila el “Ball Pla” (otras fiestas llamativas a Sant Pau son el 25 de enero, la fiesta de la conversión con gozos en su honor; o la feria agrícola y ramadera histórica el primer fin de semana de julio).
De esas aguas, al parecer, queda en la actualidad el pozo que encontramos frente a la puerta de la ermita. En relación al hecho del milagro de sanación de aguas y pastores cojos, al conocerse este fue cuando se construyó la iglesia (1617) que fue reformada en 1687 cuando se construyó la hospedería, siendo decorada en su interior (1690) por Vicent Guillo, el maestro de Vinaròs.

En la actualidad, en Sant Pau el visitante podrá sentir de manera muy especial la serenidad, paz interior y el silencio de un espacio sagrado que, desde de tiempos remotos, ha sido lugar muy querido por sus vecinos y, especialmente, por los cátaros, un rincón que todavía hoy refleja los valores de amor y paz que pregonaban los «bons homens». Y de esto último podemos dar fe, ya que un paseo por los prados del entorno del ermitorio, los grandes plataneros y el pozo de la leyenda con agua bendita, o descubrir el interior del ermitorio y hospedería con las preciosas pinturas grisallas (de las que os encantará saber toda su historia y lo que ocultan…), os hará viajar en el tiempo.
Uno de los elementos de mayor valor del interior del ermitorio son las grisallas, unas pinturas murales cuyas imágenes esconden una fuerte simbología y mensaje de peregrinos que custodiaban una religión que no se podía difundir públicamente, lugar donde se puede observar la Santa Cena, San Pablo en su evolución o predicación (conversión, bautismo y martirio), María Magdalena o el cáliz del Grial (entre otros), pudiendo ver más sobre esto en Secretos de las grisallas del ermitorio de Sant Pau.
Estas impresionantes pinturas grisallas, de autor anónimo, estuvieron escondidas por una gruesa capa de cal en el siglo XX hasta casi los los años 60, habiendo sido pintadas entre los siglos XVII y XVIII (no se sabe la fecha exacta).


Quien lo desee, puede visitar de manera gratuita, de lunes a domingo de 11:00 a 14:00 horas, este rincón que actualmente alberga la oficina de turismo de Albocàsser.
Para descubrir más sobre la historia de los cátaros y Sant Pau podéis visitar el PDF els Catars y el Ermitori de Sant Pau d´Albocàsser o los siguientes enlaces:
- Un recóndito e histórico ermitorio – ERMITORI DE SANT PAU
- Encrucijada de Caminos históricos del Maestrazgo – ERMITORI DE SANT PAU
- Destinación del mayor exilio medieval de Europa – ERMITORI DE SANT PAU
- Lugar de devoción y secretos ancestrales – ERMITORI DE SANT PAU
- Un Paraje en el Itinerario Cultural Europeo Caminos de los Cátaros – ERMITORI DE SANT PAU
- Ruta turística singular por la Comunitat Valenciana – ERMITORI DE SANT PAU
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