La Serra de la Falconera, un pequeño macizo montañoso cercano a la ciudad valenciana de Gandia, se ofrece como un gran hábitat natural perfecto para el esparcimiento donde senderistas, escaladores y aventureros (estos últimos gracias a la vía ferrata y tirolina que hay en la zona de la Cova Negra) pueden disfrutar al máximo de la naturaleza en la comarca de la Safor.
De ella os hemos hablado en otras ocasiones, sobre todo para ascender a su cima más emblemática conocida con el nombre de Molló de la Creu, pico al que se puede subir de varias formas y que nosotros, a falta de una variante, ya os hemos enseñado dos de las tres posibles (hablamos de la clásica, el Molló de la Creu por el Barranc de les Escaletes, y al Molló de la Creu desde Marxuquera).
Como curiosidad, José Antonio Cavanilles mencionaba en sobre la Serra Falconera su libro “Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia (1797), volumen II” lo siguiente:
“Si desde las canteras (habla de las de Maxuquera) se camina hacia el oriente con dirección á Beniopa, después de una extensión inculta se entra en la arroyada que tiene al norte los montes de Valldigna, y al sur un grande monte aislado, que unos llaman Falconera, y otros la Creu del Mestre Pere”.
De ahí viene el nombre de la toponimia actual de Molló de la Creu.
En esta ocasión, por mostraros una zona diferente sin llegar a la citada cumbre, vamos a recorrer la umbría de esta sierra ascendiendo desde el Morabito, una curiosa construcción de, seguramente, finales del s. XVII utilizada con distintos fines que está ubicada en la vertiente occidental (en pleno valle de Marxuquera).
Es en este punto, también conocido como la nevasca de Marxuquera, donde podremos aparcar cómodamente nuestro vehículo para iniciar una caminata que, os aseguramos, os encantará (podemos dar fe).
La ruta, de dificultad moderada-alta (decimos alta para gente que realiza senderismo de forma habitual por haber algún que otro paso expuesto o técnico), es un recorrido circular de unos 7 kilómetros que pasa por varias cavidades y abrigos que en el pasado fueron utilizados como refugios para el hombre o para los rebaños, siendo actualmente utilizadas estas cuevas (la gran mayoría de ellas) como zonas de escalada con una gran cantidad de vías abiertas.
Ojo porque lo de “Ombria” en este caso es de risa, dado que es una zona donde el sol pega durante bastantes horas al día y la situación del valle ayuda a que el entorno esté algo más subido de temperatura, por lo que se trata de una ruta nada recomendable con la primavera muy avanzada, en verano o, en general, con días con temperaturas superiores a los 20 pocos grados (mejor a horas tempranas, en días nublados o con algo de vientecillo. Ya nos entendéis).
El itinerario tiene como primer punto de visita el llamado “Bovedón” o Cova Oberta de Marxuquera, un gran espacio abierto con vistas al valle que, tal y como evidencian los restos que hay en él, fue utilizado como corral para el ganado.


La segunda parada, un pequeño desvío antes de continuar la ruta para visitar otra vía de escalada y disfrutar de sus vistas o un pequeño covacho, es el Bovedín, rincón que ofrece una gran panorámica de toda Marxuquera o de Parpalló-Borrell.

El tercer punto de la ruta es uno de los más bellos e importantes de todo el recorrido. En él visitaremos el Bovedos (la Cova Oberta de les Maravelles) y veremos por fuera la cercana Cova de les Maravelles, cavidad esta última protegida dada su importancia histórica (es un yacimiento del Paleolítico superior con pinturas rupestres) que cuenta con visitas guiadas cada cierto tiempo gestionadas a través de arqueologia@gandia.org, albergando además en su interior diferentes espeleotemas.

A partir de este paso, la ruta se vuelve algo compleja, ya que aunque la senda está bien definida durante la mayor parte del tiempo pero tendréis que seguir diferentes hitos para no perderos o tomar desvíos incorrectos (no temáis, que se intuye básicamente la ruta, aunque podéis seguir nuestra propuesta de Wikiloc para no perderos).
La siguiente parada, la cuarta del trazado, es el llamado Bovesponja, curioso bautismo a una gran pared vertical convertida en sector de escalada con decenas y decenas de vías abiertas, todas ellas bautizadas con nombres un tanto peculiares (para abrir boca, os adelantamos una de ellas. No tiene desperdicio).

Respecto a estas denominaciones que podremos encontrar a lo largo de la ruta (en concreto Bovedón, Bovedín, Bovedos o Bovesponja), se trata de nombres dados por escaladores a los diferentes sectores de escalada, los cuales disponen de numerosas vías con diversos grados de dificultad cada una de ellas.
La última parte de la ruta, antes de la llegada al camping y regreso al coche, incluye el paso (no obligado) a diferentes cuevas, como son las del Retoret, Rata Penada (o Rata Penà) y Cova Negra. De estas tres, la única que recomendamos evitar a las personas con vértigo es la primera, dado que el paso a pie hasta ella puede ser algo expuesto al pasar cercano a un cortado situado junto a la vía ferrata (nosotros estamos acostumbrados, pero habrá quienes se pongan nerviosos y mejor evitar momentos indeseados).
Las vistas a lo largo de la ruta tienen como principal protagonista el valle de Marxuquera.



Decir, por último, que al llegar al camping tras finalizar el recorrido por la montaña, se bordea el vallado de este para no tener que cruzarlo por dentro y os llamen la atención. Esto requiere o bien ir pegados al vallado o descender por los bancales anexos utilizando una escalera allí puesta, acto sencillo para finalmente llegar andar un poco hasta la carretera principal que os llevará de vuelta al coche y así finalizar la ruta.


En total, casi 7 kilómetros con un desnivel en positivo cercano a las 400 metros, pudiendo ver nuestra propuesta de ruta en Wikiloc | Ruta Cova Oberta (Bovedón) – Bovedín – Bovedos – Cova Meravelles – Bovesponja – Cova Retoret – Cova Rata Penà – Cova Negra, Gandia.
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