Tras la ampliación del puerto de Valencia, la capital del Turia se ha convertido en la primera ciudad del mundo en tener un faro cuya torre ha sido construida única y exclusivamente con materiales compuestos.
En España, toda la costa está bien señalizada con ayudas a la navegación por lo que, en teoría, con los 187 faros que tenemos en la península, no hace falta crear más. Sin embargo, en Valencia fue necesario dado que con la ampliación del puerto hacia el Este el antiguo faro se quedaba en aguas interiores y por tanto perdía su utilidad.
El puerto de la capital del Turia solo podía crecer mar adentro ya que hacia el norte ocuparía la Malvarrosa y hacia el Sur se encuentra el nuevo cauce del río y el parque natural protegido de la Albufera. Se trata de un puerto artificial que se construyó sobre el golfo de Valencia, en una costa abierta en la playa. Al hacer sus nuevos diques, estos irrumpieron en el mar y se convirtieron en un obstáculo para la navegación costera, por tanto, fue necesario señalizar aquellos que se metieron mar adentro.
Ignacio Pascual, ex jefe de infraestructuras de la unidad portuaria de Valencia, fue el encargado de la creación del nuevo faro. La última propuesta que elaboró para el proyecto se iba de precio dado que fue en 2008/2009 y ya había empezado la crisis. Buscó una alternativa más sostenible tanto ambiental como económicamente. El faro nació a base de materiales compuestos de fibra de carbono y fibra de vidrio en matriz polimérica, por lo que la estructura no se ve dañada por la corrosión y se prolonga la vida útil del faro mientras que se reducen costes de mantenimiento.
Con tal de reducir el gasto energético se optó por la tecnología Led. El faro antiguo necesitaba una lámpara de incandescencia de 2500W para iluminar las 25 millas de alcance náutico necesario. El nuevo se consigue con tan solo 70W. Utilizando esta tecnología que genera tan poco consumo se puede alimentar con energías sostenibles, es decir, con el viento y el sol a través de 10 placas fotovoltaicas y un aerogenerador de eje vertical. Durante el día se produce energía que se almacena en unas baterías y por la noche son las mismas quienes devuelven la energía acumulada durante el día. Tienen suficiente capacidad para que en Valencia haya 6 días nublados completamente que haga que no funcionen las placas o sin viento que no vaya el aerogenerador y seguir alimentando esa bombilla de Led.
En febrero de 2015 comenzó el montaje del nuevo faro para iluminar el mar desde Valencia, poniéndose en marcha el verano de ese mismo año. Debido a sus materiales, que requieren su elaboración en un taller especial con tres sistemas de manejo de los plásticos (pultrusión, inyección e infusión), sus piezas fueron creadas en Coslada (Madrid). Una vez terminadas se llevaron a una cadena de montaje en Noblejas (Toledo), donde crearon la torre de 32 metros de altura y 20.000 kilos de peso. Hay que tener en cuenta que el plástico pesa 7 veces menos que el acero, lo que facilita su desplazamiento y su montaje. El transporte hasta el puerto de Valencia se hizo en un camión especial y tardó 3 noches dado que debido al tráfico que hay durante el día solo se viajaba bajo la luz de la luna. En el puerto entró por la V30 a las 4 de la tarde y llegó a su sitio a las 19h. Es decir, en recorrer los 5km del puerto tardó tres horas. Con la ayuda de una pequeña grúa se levantó sobre una cimentación previamente preparada.
El faro, con una vida inicial estimada de 50 años, superará con creces esta cifra. Los diferentes ensayos realizados en los primeros años de funcionamiento muestran que algunas propiedades del Faro, como la tracción, han mejorado. Los resultados reflejan que el material no presenta degradación de la fibra (vidrio y carbono) después años de envejecimiento.
En el ámbito de la construcción el uso de materiales compuestos no es ninguna novedad dado que ya se han hecho pasarelas peatonales o pasos superiores sobre autopistas, entre otras cosas, pero hasta ahora en los faros nunca antes se había visto. El uso de este tipo de materiales reduce las emisiones de CO2 en el proceso constructivo al requerirse un menor desplazamiento de materiales pesados. Además de ello, se construye en la mitad de tiempo y contaminando un 20% menos.
Este faro obtuvo el premio a la innovación en la categoría de infraestructuras en los JEC World 2016 Innovation Awards, los galardones más importantes del mundo en el ámbito de los materiales compuestos. Además, fue finalista en 2017 en los premios anuales organizados por la IABSE, la Asociación Internacional de Puentes e Ingeniería Estructural, reconociendo la innovación en el diseño y construcción de este.
¿Sabías que antiguamente las señales de aviso a los navegantes se hacían mediante hogueras en los lugares más visibles de la costa o en lo alto de torres vigías? El Miguelete también fue escenario de esta práctica dado que por aquel entonces sobresalía notablemente de las casas de la ciudad. En la actualidad funcionan 16 faros a lo largo de los aproximadamente 450 kilómetros de costa de la Comunidad Valenciana: 7 corresponden a Alicante, 6 a Castellón y 3 a Valencia.
Este artículo está escrito por Marta Landete, colaboradora de Valencia Bonita que es periodista licenciada, directora y redactora de la revista cultural digital Top Valencia, además de ser autora de los libros ¿Cuánto sabes de la Comunidad Valenciana? y ¿Cuánto más sabes de la Comunidad Valenciana?.
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